Honduras
Los familiares de las víctimas de origen estadounidense contrataron los servicios de expertos en accidentes aéreos para que realizaran su propia investigación.
El grupo de investigadores se apersonó ayer a la "zona cero" para tomar fotografías y notas.
Estas personas, que afirmaron ser de origen estadounidense, no quisieron ofrecer declaraciones sobre su labor.
Los investigadores fueron contratados por los familiares de John Peter, James Howel y Flin Toncruch, los tres norteamericanos que viajaban en el avión Let 410, que se accidentó el lunes anterior. Todos ellos fallecieron y eran misioneros de la Iglesia Testigos de Jehová.
EL HERALDO escuchó algunas conversaciones telefónicas de uno de los expertos, quien expresaba satisfacción por haber recibido la autorización de Central American Airways para sustraer de entre el amasijo de hierro la Biblia de uno de los misioneros.
La Biblia, según constató EL HERALDO, pertenecía a Howel y parecía como una esponja cuando absorbe mucha agua, pues el lugar del siniestro está en un minibosque húmedo que sirve de fuente de agua para los pobladores de la región.
El investigador tomó la Biblia y se retiró aduciendo que los familiares estaban interesados, aparte de conocer las causas reales del accidentes, en obtener ese libro. También quieren que se diga la verdad sobre este caso, aunque no se está acusando a nadie de nada, pero quieren que todo el proceso sea transparente, dijo uno de los investigadores.
Tres equipos
Con este nuevo equipo de investigadores ya son tres los grupos que se han conformado para ahondar en este accidente.
Hay que recordar que el pasado martes un grupo de ejecutivos de la aerolínea llevó su propio grupo. Entre tanto, la Dirección de Aeronáutica Civil también presentó ayer sus expertos internacionales conocedores de motores de aviones y ahora los familiares se suman a la lista.
Extraoficialmente había trascendido que los ejecutivos de la empresa tenían cierto grado de preocupación por potenciales demandas en su contra. EL HERALDO pretendió abordar a los ejecutivos cuando llegaron a la "zona cero" pero se rehusaron a hablar.