El Salvador
Esta ciudad vive uno de esos días atípicos. A pocas horas de la llegada del presidente estadounidense, Barack Obama, en las calles de la capital cuscatleca se viven varios ambientes.
Por un lado predomina una algarabía casi electoral por la llegada del mandatario; por otro lado, sectores de la izquierda recalcitrante han salido a las calles para protestar y mostrar su disconformidad por “la doble moral” de ambos países: El Salvador y Estados Unidos.
Hasta el Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (Copinh) participa en estos movimientos.
Salvador Zùniga, líder de este movimiento hondureño, dijo que su presencia en este país era para solicitar al mandatario estadounidense desconocer a su homòlogo hondureño Porfirio Lobo Sosa, porque fue "electo ilegítimamente".
En un tercer plano, destaca cierta tranquilidad que ha generado el asueto de dos días otorgado por el gobierno a los empleados públicos y a la mayoría de la empresa privada que tiene oficinas en las cercanías de la Casa de Gobierno y de la zona rosa, donde se hospedará el mandatario norteamericano. Pareciera que la Semana Santa llegó de manera temprana.
El ambiente casi electoral se ve fortalecido con las innumerables vallas publicitarias con el rostro de Obama y por la militarización de la ciudad. Pareciera que Obama compite por un cargo de elección popular.
Entre tanto, la tranquilidad que se había previsto con el asueto del gobierno es interrumpida por la multitud, cerca de dos mil personas, que marchan desde la Universidad Nacional hacia el Salvador del Mundo, uno de los monumentos más emblemáticos de esta ciudad.
Luis Rodrìguez, dirigente obrero de El Salvador, cuestionò que Obama viene a dar un discurso de respeto a los derechos humanos, pero al mismo tiempo invade Libia.
"Eso es una doble moral… también se hace llamar amigos nuestros amigos cuando en Estados Unidos cazan y capturan a nuestros migrantes", señaló.
"Esta es una democracia, siempre habrá personas que no estarán de acuerdo con la forma de pensar y de gobernar del presidente Obama o del presidente Funes, hay esa libertad de hacerlo, pero esperamos que se hagan las protestas en el marco del respeto y de la mayor calma posible", dijo el canciller de El Salvador, Hugo Martínez, esta mañana.