Honduras
En sus mentes y en sus corazones tan solo retumba un sentimiento: la fe.
Su amor por Jesucristo los ha llevado a permanecer fieles a él y qué mejor manera de demostrarlo que interpretando su Pasión y crucifixión.
Se trata de los 40 integrantes del grupo de teatro Getsemanà de la iglesia San Maximiliano Kolbe de la colonia San Francisco de Comayagüela.
Desde hace tres meses el grupo de jóvenes ha dedicado largas horas para practicar cada una de las escenas que desarrollarán a lo largo de las 15 estaciones ubicadas en la calle principal de la populosa colonia capitalina.
Los participantes son niños y jóvenes de ambos sexos que se han dedicado a elaborar desde la vestimenta hasta el último detalle que van a utilizar el Viernes Santo a partir de las 7:00 de la mañana para representar el sufrimiento que padeció el Hijo de Dios.
No importa lo que se tiene que dejar de hacer, la idea es que el evento sea igual o mejor que el año anterior, ya que centenares de personas están esperando observar a los actores y actrices.
Marvin Saúl Rivas Sánchez, de 36 años de edad, es, sin duda, uno de los personajes principales, pues es el encargado de hacer el papel de Jesús.
Además le acompañan a lo largo del recorrido los 12 discÃpulos, 14 soldados romanos, MarÃa y otros personajes.
Rivas Sánchez contó que todos los años cambian algunos personajes que participan en el evento pues la idea es evangelizar a los jóvenes y con ello evitar que se integren a las maras o que se dediquen al consumo de drogas y alcohol.
Desde hoy las 40 personas que harán el drama relacionado a la vida de Jesucristo permanecerán en oración hasta que llegue el momento de iniciar el evento.
Todo el grupo participa en los diferentes eventos litúrgicos que iniciaron desde el Domingo de Ramos y que concluirán el Domingo de Resurrección. La novedad que se podrá apreciar este año en el santo vÃa crucis de la colonia San Francisco es que van a contar con un burro o una mula, pues en los años anteriores no se ha tenido la participación de un animal.
Dedicación
Marvin Saúl Rivas tiene trece años de personificar a Jesús. Los diálogos son largos pero se los sabe de memoria.
Contó que cuando tenÃa ocho años de edad observó por primera vez las escenas del vÃa crucis en el barrio El Pastel, algo que le llamó mucho la atención. Además de eso, forma parte de una familia católica, dedicada a las cosas de Dios.
Rivas Sánchez piensa que este será el último año que cargará la pesada cruz, pues es del criterio que otros jóvenes se deben involucrar en este tipo de actividades.
"Yo sé que hay una persona que tiene la capacidad de hacer lo que yo hago, por lo que le estoy animando al grado que cuando yo no puedo llegar temprano a las prácticas le digo que haga los diálogos y asà no descontinuar a los demás compañeros del grupo", aseguró.
Este hombre, padre de dos hijos, dice estar comprometido y hace un sacrificio porque solo Dios es quien le ha dado la oportunidad de vivir.
Hace cinco años le practicaron una operación en el corazón que le ha permitido vivir sin problemas, pues lleva una vida normal como cualquier persona. Trabaja como mecánico de equipo pesado y en sus ratos libres se dedica a estudiar inglés y computación.
"Hacer las actuaciones de Jesús me ha fortalecido y no es cualquier problema que me va a doblegar, de eso estoy seguro y voy a seguir adelante", dijo.
Todos los años, miles de capitalinos esperan que llegue la hora para participar en esta tradicional jornada religiosa.
Todos los jóvenes que participan aseguran que se han comprometido y toman el reto con seriedad y responsabilidad. Para el caso, quien hace el papel de Jesús asegura que mucha gente le habla pero no les hace caso, pues se concentra en el papel que realiza a fin de sentir lo que realmente sufrió Jesús cada vez que le daban los latigazos.
"Las escenas son reales. Los latigazos se sienten y en algunas oportunidades hasta se les ha pasado la mano a los muchachos", dijo Marvin Saúl Rivas. La cruz se quebró el año pasado y fue necesario elaborar una nueva que pesa alrededor de 90 libras.
Los trajes también sufren algunas modificaciones ya que con el paso del tiempo se deterioran por lo que es necesario reemplazarlos. Los mismos integrantes del grupo de teatro se encargan de hacer actividades para recolectar fondos para adquirir los nuevos trajes.
Este año se invertirán alrededor de cuatro mil lempiras para cambiar el material que se encuentra en mal estado, entre ellos algunos trajes, y en la compra de algunos materiales.