Honduras
El vía crucis realizado ayer en el centro histórico de la capital reunió a una multitud de fieles católicos que participaron con fe y devoción en este acto litúrgico.
"Preparémonos para reflexionar sobre la pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo", dijo el obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Tegucigalpa, Juan José Pineda.
La procesión comenzó a las nueve de la mañana en la iglesia San Francisco, recorrió la avenida Colón hasta culminar a las 11:30 de la mañana en la iglesia El Calvario, a inmediaciones del histórico parque Herrera de la capital.
Cardenal ausente
El obispo titular de la Arquidiócesis, el cardenal Óscar Andrés Rodríguez, no presidió el vía crucis este año debido a su viaje a Roma, ya que el próximo 1 de mayo participará en la canonización del papa Juan Pablo II.
La celebración fue asistida por el sacerdote Carlo Magno, párroco de la iglesia Catedral, que junto al obispo Pineda fueron los encargados de orar y reflexionar en cada una de las quince estaciones.
En cada parada, el obispo católico reflexionó sobre la problemática que mantiene al pueblo hondureño con una cruz a cuestas, al tiempo que elevó oraciones junto al pueblo para que nuestro Señor "perdone a quienes hoy en día mantienen crucificado al pueblo hondureño".
Arte religioso
La iglesia católica capitalina también mostró su parte artística tradicional con la representación en imágenes del calvario que vivió Jesús antes de ser clavado en la cruz.
Hermosas esculturas de Jesús con la cruz a cuestas, la Virgen María (La Dolorosa), Verónica, (la mujer que enjuagó el rostro de Jesús) y de Juan, el apóstol que acompañó a la madre de Jesús durante el recorrido, además de otros personajes como el cirineo que ayuda a Jesús a cargar la cruz.
La pasión de Jesús camino al Gólgota igualmente fue representada en vivo por jóvenes pertenecientes a los grupos de avivamiento espiritual de la catedral metropolitana.
En esta representación artística iban guardias del imperio romano que azotaban continuamente a Jesús, el que fue personificado por el joven actor Fernando Sorto Aguilera.
La ruta del vía crucis fue seguida por miles de capitalinos que se fueron sumando a medida que la procesión avanzada por el centro de la ciudad.
En la primera estación, que se efectuó en el edificio de la arquidiócesis de Tegucigalpa, el obispo Juan José Pineda evocó la memoria del obispo mártir de la iglesia católica hondureña, monseñor Agustín Hombach.
Los mártires no solo se remontan a la época de Jesús; hoy estamos ante la presencia de mártires que han muerto por su fe y por la defensa de sus derechos, dijo el ministro religioso.
Un alto a la violencia
En cada una de las estaciones, Pineda cuestionó la falta de solidaridad humana y, sobre todo, el irrespeto por la vida y la impunidad ante tanto crimen.
"No podemos permitir que hombres y mujeres mueran y sean tirados en el campo, en un cañal, en un cerro, y luego se construyan en noticia", dijo Pineda.
Acotó que "no podemos quedar indiferentes ante la violencia de nuestra Honduras, de nuestra sociedad. Cuando aparece un cadáver por aquí y por allá, cuando un cadáver se queda en la morgue sin que nadie lo reclame, es una triste muerte para un hijo de Dios".
Monseñor Pineda también lamentó la falta de justicia y comparó a los impartidores de la ley con los escribas y fariseos que condenaron a Jesús a la muerte de manera injusta.
Además de fustigar a los políticos, a los corruptos y a los que gobiernan, el jefe auxiliar de la iglesia católica criticó a los empresarios que no quieren pagar el salario mínimo, de los que dijo: "explotan con trabajos y con un salario indigno que es una forma de despojar al pobre de sus vestiduras, de lo único que tienen entre manos. ¡Qué vergüenza!"
La iglesia celebró ayer la crucifixión, el Sermón de las Siete Palabras y la Procesión del Santo Entierro, actos que igualmente estuvieron multitudinariamente concurridos.