Honduras
La Iglesia Católica cerró las celebraciones de Semana Santa haciendo un llamado a la solidaridad entre los hondureños.
Solo unidos en la fe, el amor y la esperanza "podremos enfrentar la pesada cruz del desempleo, la violencia, la falta de justicia, la impunidad y la corrupción", dijo el obispo auxiliar de la arquidiócesis capitalina, monseñor Juan José Pineda, en la misa de resurrección.
Al celebrar esta eucaristía, el pastor eclesiástico demandó que "nuestro país necesita ser educado en valores y en principios, ya que no es un secreto para nosotros que somos un país que necesita educación para los niños y para los jóvenes".
En alusión a la falta de solidaridad con la niñez por parte del gremio de maestros, Pineda subrayó que cuando se atiende con valores y con principios, cuando se enseña valores y principios y cuando las aulas están llenas de niños y de jóvenes, se genera vida y un mejor futuro para Honduras".
Cardenal viaja a Roma
El obispo auxiliar presidió las celebraciones de Viernes Santo y Domingo de Resurrección, este último debido a la ausencia del cardenal Óscar Andrés Rodríguez, quien ha viajado al Vaticano para participar en los actos relativos a la canonización del Papa Juan Pablo II, que tendrán lugar el próximo domingo 1 de mayo.
En su mensaje del Viernes Santo, el obispo Pineda aludió a todos los problemas de Honduras y enumeró las cruces que carga el pueblo hondureño, como la de la injusticia social, de la exclusión, la falta de respeto a la vida, la impunidad, la falta de solidaridad, la corrupción y la carencia de justicia o la aplicación de una justicia amañada.
En cada una de las estaciones del vía crucis, el sacerdote reflexionó sobre cómo el pueblo hondureño soporta el sufrimiento, igual que Jesús camino a la muerte.
Comparó que por proceder de una cuna humilde, así como la mayoría del pueblo hondureño, y no poseer medios para defenderse, fue encarnecido y condenado a muerte injustamente, sin derecho a defensa.
El sacerdote dijo que "es bueno que nos preguntemos si en nuestra vida somos capaces de perseverar en los pequeños o grandes esfuerzos por amor a Dios y por amor al prójimo; cuántos pobres maltratados, cuántas caídas para los pobres y para los indefensos, cuántos desánimos y cuántas desilusiones a lo largo del camino, cuántas promesas incumplidas, cuántas muertes injustas, cuántos reclamos en contra de la impunidad".
A su vez se preguntó ¿cuántos niños y niñas en Honduras caen por la falta de educación, alimentos, salud y hogar, y por la falta de padres y madres responsables?
Hoy en día hay muchos pobres que se encuentran desnudos igual que Jesús, quien nació pobre en un pesebre y murió pobre en la cruz, dijo el obispo.
Enseguida cuestionó que hoy en día muchas empresas poderosas se rifan a los pobres y pretenden quedarse con lo poco que tienen, y una forma de quedarse con lo poco que tienen es explotándolos en su trabajo con un salario indigno". Por tanto, demandó que a trabajo digno, salario digno.
Tiempo de alegría
Por otro lado, en su mensaje de Domingo de Resurrección, monseñor Pineda instó a los feligreses a atestiguar que Dios existe, con nuestras palabras, con nuestra mirada, con nuestras acciones, con nuestras presencias en cualquier lugar. Hoy es tiempo de alegría porque Jesucristo está vivo y hemos de vivir con esa esperanza de la vida eterna y siendo testigos de esa resurrección", dijo.
Pineda lamentó que "hay un mundo que ya no sabe cómo inventarse más formas de muerte, de infidelidad, de desamor, pobreza, dolor, violencia y muerte.
Pero nosotros no podemos quedarnos aquí adentro celebrando, aleluya, gloria a Dios, Jesucristo ha resucitado. Debemos salir por esas puertas y ser testigos de la vida", expresó el obispo en su mensaje pascual.