Honduras
La designada presidencial María Antonieta Guillén ha pronunciado en este momento un emotivo discurso, en el que ha destacado que Honduras vuelve con dignidad a la Organización de Estados Americanos (OEA).
La funcionaria lamentó que ante la crisis en las grandes esferas políticas, el más afectado haya sido el pueblo hondureño.
A continuación el discurso íntegro:
WASHINGTON, DC.
1 DE JUNIO 2011
Señora Presidente,
Señor Secretario General,
Excelencias:
¡Quiero comenzar reconociendo que no ha sido fácil llegar hasta aquí!
Esta fecha marca la culminación de un largo y complejo proceso de normalización de nuestras relaciones internacionales. Hoy, el derecho de participación de Honduras en la organización hemisférica, de la cual somos fundadores, ha sido restituido. Ello nos permite recobrar el aliento para continuar adelante con mayor determinación.
Al estar frente a ustedes no puedo más que recordar el sacrificio que ha soportado nuestro pueblo. Desafortunadamente, los conflictos políticos que surgen en las esferas de poder, afectan más al pueblo. Solamente la fe democrática de los hondureños y su capacidad de tolerancia han hecho posible que nuestro país goce hoy de sus atributos como país libre y democrático.
El Artículo 2º de la Constitución de la República de Honduras contiene el principio fundamental de nuestra forma de gobierno:
“La soberanía corresponde al pueblo del cual emanan todos los Poderes del Estado que se ejercen por representación.”
La decisión de la Asamblea General es un claro reconocimiento que el Pueblo de Honduras ha reafirmado su adhesión a la democracia representativa y participativa, al Estado de Derecho y al orden constitucional y que Honduras ha puesto en práctica la proclamación de la Carta Democrática Interamericana que:
“Los pueblos de América tienen derecho a la democracia y sus gobiernos la obligación de promoverla y defenderla.”
El pasado proceso electoral gozó de una legitimidad indiscutible. Constituyó la ruta de salida a la crisis política. Permitió reconstruir nuestra institucionalidad mediante elecciones libres y transparentes. Una votación sin precedentes históricos le otorgó un fuerte mandato popular al gobierno constitucional que encabeza el Presidente Porfirio Lobo Sosa.
Desde el inicio de su gestión, el Presidente promovió una amplia e incondicional amnistía. Consensuó un Plan de Nación de largo plazo e integró un Gobierno de Unidad Nacional. El mensaje ha sido claro desde el primer día al frente de los destinos de nuestro país: los intereses individuales y las banderas partidistas deben ceder su lugar a la majestad del interés nacional y la reconciliación de los hondureños.
Señora Presidente:
Más que un momento de celebración, para los hondureños esta fecha trascendente es un momento de profunda reflexión.
Hemos recogido las lecciones aprendidas de los acontecimientos producidos antes, durante y después de la crisis de junio 2009.
De igual forma hay experiencias que se derivan para la Organización de los Estados Americanos.
Unos y otros debemos aprender de la crisis a la cual ponemos término hoy.
Desde que los hondureños restauramos el régimen democrático y representativo hemos transitado cerca de tres décadas por el camino de la institucionalidad civil.
La evolución constante de nuestra sociedad hace que encaremos nuevos desafíos democráticos y que nuestro sistema representativo deba fortalecerse ampliando los espacios para la participación de todos los ciudadanos en las decisiones que les afectan fundamentalmente tanto en los asuntos locales como en los nacionales.
El Presidente Porfirio Lobo Sosa ha estado empeñado en promover un diálogo permanente con todos los sectores de nuestra nacionalidad. Ha impulsado también un proceso de descentralización administrativa y financiera para devolverle poder al pueblo a nivel local.
El Presidente reconoce la importante contribución del Congreso Nacional, el cual aprobó las reformas constitucionales que permiten más amplias facultades para la práctica de la soberanía popular mediante el plebiscito y el referéndum, a fin que sea el pueblo mismo quien determine lo que más le conviene en temas políticos, económicos y sociales de trascendental importancia.
Señoras y Señores Representantes Permanentes:
La situación que vivió Honduras brinda a la OEA la oportunidad de analizar cómo podemos ser más efectivos en el fortalecimiento y la preservación de la institucionalidad democrática en el Continente.
Estimamos que no abonaría a la causa de este momento, cuando volvemos a reencontrarnos como hermanos americanos, insistir sobre los motivos que ocasionaron nuestra temporal ausencia. Como tampoco contribuiría a los propósitos que nos hemos fijado, recriminar a nadie. Sin embargo, cada quien debe hacer la reflexión que le corresponde, tomar conciencia que hubo grandes y pequeños desaciertos, no todos atribuibles a nosotros, por lo que esta experiencia debe servir para que lo acontecido no se vuelva a repetir en ninguna parte de América.
De allí que debemos buscar los medios más adecuados para defender activamente la democracia de cualquier tipo de acciones que restrinjan, tergiversen o nieguen la soberanía popular. Se requiere meditar sobre cómo podríamos constituir un sistema de alerta temprana que complemente las acciones que puede tomar la OEA para precaver o impedir un deterioro de la democracia. Cuál es el papel que debe jugar la diplomacia preventiva. Y quién debe activar los mecanismos de protección del sistema democrático.
Como Organización debemos seguir aplicando la “regla de oro” según la cual estamos obligados a conducirnos con los demás de la misma forma como queremos ser tratados. Los principios y los deberes establecidos en nuestra Carta Democrática Interamericana deben ser comunes a los Estados miembros y aplicados a todos por igual.
No importa el tamaño del Estado, su nivel de ingreso o desarrollo. El principio de igualdad soberana de los Estados como lo establece la Carta de la Organización nos indica que:
“Los Estados son jurídicamente iguales, disfrutan de iguales derechos e igual capacidad para ejercerlos, y tienen iguales deberes…..”
Honduras se congratula porque este día la Organización de Estados Americanos ha reafirmado este principio, así como aquel otro pilar fundamental de nuestro sistema interamericano: la no intervención en los asuntos internos y externos de un Estado.
Excelencias:
El Presidente Porfirio Lobo Sosa quien desde su juventud activó como defensor de los derechos humanos, reconoce que estos son la esencia misma de la democracia. Desde su toma de posesión, ha ejecutado una activa política para su promoción y protección. Ha creado la Secretaría de Estado de Justicia y Derechos Humanos, ha fortalecido la Fiscalía Especial de Derechos Humanos. Ha organizado las instituciones nacionales para combatir la tortura, los tratos crueles, inhumanos y degradantes y ha solicitado a Naciones Unidas su asistencia para crear una comisión contra la impunidad.
Su compromiso con los derechos de la persona humana es indeclinable. Sabemos que nos queda mucho trabajo por hacer y que el esfuerzo debe ser común a todas nuestras instituciones. Nuestro Gobierno seguirá esforzándose por que cada habitante de la República goce efectivamente de las garantías que nuestra Constitución y los tratados internacionales les reconocen.
Señoras y Señores:
La reconciliación nacional y la estabilidad democrática establecen el clima necesario para continuar velando por las personas más vulnerables de mi país. Para crear nuevas y prometedoras oportunidades para ellas. Para que nuestros esfuerzos por atraer nuevas inversiones fructifiquen en la creación de empleos dignos. Para que nuestra educación no solamente tenga cobertura sino calidad. Para que nuestros servicios de salud prevengan y curen las enfermedades de los que hoy sufren de ellas. Para que el micro crédito y la asistencia técnica fluyan a los pequeños emprendedores. Para que los títulos de tierra multipliquen el número de propietarios. Para ampliar y fortalecer nuestra clase media. Mejorar las condiciones de vida de nuestra población es la razón esencial por la cual el Presidente Lobo se ha esforzado tanto por normalizar las relaciones de Honduras con el mundo. La inequidad es el peor enemigo de nuestros sistemas democráticos. Con el progreso que hemos hecho en el camino de la reconciliación, podemos concentrar enteramente nuestras energías en desarrollar un país para todos. Se trata de practicar la solidaridad y de abrir nuevas oportunidades.
Señora Presidente:
Quiero dejar constancia del espíritu que ha animado al Presidente Lobo Sosa en todo este largo y difícil sendero. Su patriotismo y compromiso con la unidad nacional fue evidente cuando instaló la Comisión de la Verdad y Reconciliación y manifestó a todos los hondureños lo siguiente:
“No hay duda que la historia somete a los pueblos a muchas pruebas.
Pruebas que exigen…….elevarse sobre ellas para demostrar grandeza.
Grandeza de espíritu. Grandeza de propósitos. Grandeza de voluntad.…
En esta histórica ocasión quiero invocar con devoción las palabras de Nelson Mandela, verdadero ejemplo de perdón y apóstol de la reconciliación en su país, cuando al inicio de su mandato expresó ante la comunidad internacional:
“El tiempo para la cicatrización de las heridas ha llegado.
The moment to bridge the chasms that divide us has come. El momento de salvar los abismos que nos dividen ha llegado.
The time to build is upon us. El tiempo de construir es ahora.We have, at last, achieved our political emancipation.”
Este es el pensamiento que nos ha guiado y permitido llegar a este significativo momento del cual Honduras sale fortalecida.
En lo que a nosotros corresponde, podemos afirmar que, como pueblo y como Nación, las dificultades no nos han desanimado y poco a poco hemos superado los reveses. Nuestro compromiso y firme determinación de salir adelante ha sido más grande que cualquier adversidad. Frente a ésta, Honduras ha dado una muestra de dignidad.
Señora Presidente,
Señor Secretario General,
Señoras y Señores Representantes Permanentes:
Concluyo dejando constancia de la gratitud del Pueblo y Gobierno de Honduras para todos los que nos acompañaron en nuestro último proceso electoral. Su apoyo significó una muestra de confianza en que el pueblo hondureño sabría ejercer sus atribuciones soberanas con madurez y sabiduría.
Gracias también a todos los que mostraron su solidaridad con el nuevo Gobierno hondureño en momentos en que enfrentábamos los efectos políticos pero también económicos de la crisis interna y la crisis financiera internacional.
Nuestro profundo reconocimiento a quienes con verdadera devoción por el pueblo de Honduras abogaron por nosotros.
El agradecimiento es imperecedero para todos aquellos que con tanta paciencia se esforzaron por nuestra reincorporación plena a la comunidad internacional. Los buenos oficios, las mediaciones y la buena voluntad llegaron de muchos rumbos. A todos gracias.
El Pueblo y gobierno hondureños, no olvidaremos jamás los gestos amables ni la amistad demostrada en momentos difíciles para la República.
Al evocar de nuevo el sufrimiento de nuestro pueblo debo manifestar nuestro deseo porque ningún país de América pase por un trance similar.
Porque ningún pueblo hermano tenga que sufrir el costo moral, político y económico de una situación como la que vivimos.
Hoy cerramos ese capítulo aciago de nuestra historia para abrir otro que será promisorio. Este día, 1 de junio de 2011 damos vuelta a la página, e invocando a Dios, ¡levantamos nuestros ojos hacia el horizonte y vemos con fe y optimismo nuestro futuro!
Muchas gracias.