El Salvador
El andamiaje del sistema de integración del área estaba incompleto porque faltaba Honduras como pieza del proceso, pero luego del reintegro de Honduras a la Organización de Estados Americanos (OEA) este mecanismo funciona a plenitud.
Así las cosas, los acuerdos que en materia de seguridad fueron discutidos en la 41 Asamblea General de la OEA en El Salvador, tienen mayor fortaleza con la presencia de Honduras, así como en el ámbito de fortalecimiento institucional, consideró el canciller de El Salvador, Hugo Martínez. A continuación su diálogo con EL HERALDO:
¿Qué representa para Centroamérica y el resto de América que Honduras haya regresado a la OEA, respecto al tema de seguridad, y qué analizó la OEA en la 21 Asamblea? El reingreso de Honduras, como la participación de todos los países de la región es fundamental para la integración centroamericana, no se puede hablar de integración si hay uno o dos países fuera.
¿Qué lecciones le dejó a El Salvador la crisis hondureña? Yo quisiera ver más hacia el futuro, yo creo que lo importante, no necesariamente para El Salvador, sino para todo el hemisferio y lo que ha planteado el presidente (de El Salvador Francisco) Funes, debemos de revisar la Carta Democrática de la OEA, dejando un sistema de alerta temprana dentro de la Carta Democrática y estableciendo sanciones concretas en caso de una amenaza de una interrupción del orden constitucional, o lo que es peor, la interrupción del orden constitucional.
¿Cómo debería de funcionar el mecanismo de sanciones? Lo más importante es que sea algo homologado para todos los países porque, si bien es cierto, en la crisis de Honduras toda la comunidad condenó el golpe de Estado, también es cierto que no hubo la misma unanimidad para el establecimiento de medidas para ese golpe de Estado, entonces lo que buscaría la reforma o la revisión de la Carta Democrática es buscar medidas estándar para cualquiera de esos casos.
¿Qué queda por hacer ahora? Pues afortunadamente hemos ido avanzando de acuerdo con las posibilidades, tenemos un plan de seguridad regional centroamericana, tenemos una priorización de 5 aéreas fundamentales que se acordaron en la cumbre de presidentes de San Salvador y que, por lo tanto, además de trabajar en seguridad vamos a trabajar en la lucha contra la pobreza, a trabajar en esquema integral del riesgo para enfrentar los desastres por el cambio climático y, por supuesto, en el fortalecimiento de las instituciones democráticas en la región.
Este último tema es fundamental a la luz, precisamente, de los acontecimientos que ocurrieron en Honduras.
La propuesta de seguridad regional habla de que los países aporten sus capacidades con los demás, ¿qué solicitarían de Honduras en seguridad? En realidad lo que nosotros hemos mandatado a nuestros equipos técnicos es precisamente a compartir experiencias, ejecutar las mejores prácticas, pero no me atrevería yo a formular un criterio de lo que debe de aportar un país.
¿Para el fortalecimiento de la democracia, cómo se está trabajando? Estos equipos están trabajando en un diálogo político no solo entre centroamericanos, sino con Europa, por ejemplo, en el marco del acuerdo de asociación entre Centroamérica y Europa, Europa quiere contribuir en esta área y esa es una modalidad que estamos asumiendo.
¿Y en cuanto al fortalecimiento institucional, en qué se trabaja más? Lo que nosotros estamos haciendo es una revisión de la institucionalidad centroamericana porque, si bien es cierto, tenemos instituciones valiosas como el Sica o el Sieca, también hay otras instituciones que se fueron gestando en el marco de la integración regional, pero que de repente son instituciones que no tienen mayor protagonismo o, incluso, que no tienen los avales de los presidentes o de los cancilleres de la región, por lo tanto, el primer paso es revisar cuáles instituciones debemos de fortalecer, cuáles instituciones debemos revisar su mandato.
En la reunión que se va a realizar a finales en junio en Guatemala a finales de junio del Sica se habla, más allá de la necesidad de dinero, del compromiso político para la lucha contra el crimen organizado. Efectivamente, el plan regional de seguridad lo que busca es un compromiso, no solo de los actores regionales, que ya lo tenemos, sino de los actores internacionales, bajo el criterio de la corresponsabilidad y bajo el concepto de que siempre puede haber un efecto de desplazamiento de crimen y si no estamos preparados todos los países podemos combatirlo, erradicarlo o diezmarlo, pero siempre existe el riesgo de que se desplace a otro país.
¿Si el talón de Aquiles en el ataque del crimen es la investigación, cómo se trabaja para fortalecer la inteligencia y contrainteligencia? Se han planteado varios proyectos dentro de esa área, un proyecto es un sistema de inteligencia policial para toda la región.