Honduras
Sus manos ajadas y llenas de surcos toman el lápiz con la destreza y agilidad de una adolescente.
Cada letra que escribe en un cuaderno y que luego leen con alegrÃa sus ojos cansados significa un logro para el que doña MarÃa del Carmen MartÃnez Durón tuvo que esperar toda una vida.
A sus 71 años, esta madre de 8 hijos y abuela de 17 nietos se ha convertido en una colegiala que cursa el primer curso de ciclo común en el instituto Santa LucÃa, ubicado en el municipio del mismo nombre.
Ahà doña Carmen se ha ganado el respeto de sus compañeros adolescentes, pues sus notas son tan buenas que forma parte del cuadro de honor del colegio.
Y es que el sueño que persigue es alto y afirma que lo logrará: quiere convertirse en una profesional.
Su vida no ha sido fácil, ha tenido que sacar adelante sola a sus 8 hijos, que sienten una profunda admiración por una madre, que es un ejemplo a seguir.
La abuela colegiala nació el 9 de mayo 1940 en el municipio de Santa LucÃa.
Cuenta que tenÃa 11 años cuando cursó su primer grado en la escuela José Cecilio del Valle, luego la falta de dinero y los avatares de la vida la llevaron a abandonar su sueño, el que ahora asegura logrará.
"Yo hice el tercer grado en los años 50, pero en 2008 decidà de nuevo retomar mi educación y estudiar con el mayor grado de compromiso dentro del programa Educatodos. Me han ayudado a superarme, empecé a estudiar con este programa, hice cuarto y quinto año en 2009 y ya estoy en ciclo", agregó.
Las clases las recibe los fines de semana y durante el resto del tiempo se dedica a estudiar, hacer las tareas y disfrutar de sus nietos y sus cinco bisnietos. Sus clases preferidas son español y ciencias naturales.
Además, doña Carmen forma parte del programa Abuelos en Acción, que son un grupo de hombres y mujeres de la tercera edad que elaboran artesanÃas y toda clase de manualidades que luego son vendidas a los visitantes.
Ahà se aglutinan 30 ancianos que se han convertido en parte de la familia de doña Carmen.
Esta superabuela es un ejemplo para la familia Dubón, quien sabe que el estudio es la base de la superación para salir adelante.
"Mi secreto para ser una buena estudiante es dedicarles tiempo a los estudios cada fin de semana, porque un buen estudiante es un buen profesional en el futuro", dijo con una enorme sonrisa.
Y eso es lo que asegura le ha inculcado a sus hijos.
"Mis papás me enseñaron que cuando uno tiene un sueño debe luchar para alcanzarlo, nada es imposible".
Pero no todo es estudio
Carmencita, como le dicen sus compañeros, es una persona dinámica. Todos los dÃas se levanta muy temprano para apoyar la labor de Abuelitos en Acción, junto a 23 adultos mayores más.
Estas personas son atendidas en un comedor que dirige la alcaldÃa de Santa LucÃa, denominado La otra Casa del Abuelo, y que forma parte de una terapia ocupacional para estas personas que aún tienen mucho que dar.
"Me encanta ayudar a mis viejitos lindos, ellos son personas muy especiales que necesitan la atención de los demás", dijo.
En el hogar no solo ayuda con la elaboración de artesanÃas y manualidades, sino que se encarga de la alimentación de los ancianos con mucha entrega y cariño, como si se tratara de personas de su familia.
Ha aprendido a hacer cojines, mantas, tapetes y hasta tÃteres.
Carmencita es la tercera de cinco hermanos, quien aprendió que en la vida se tiene que luchar por lo que se quiere.
Sus padres, MarÃa Luisa Durón Lanza y José Francisco MartÃnez, le enseñaron que a base de esfuerzo se ganan las cosas en la vida.
"Mi mamá es un baluarte, es una persona hiperactiva, una mujer que no conoce la pereza, desde pequeños nos ha enseñado a ganarnos las cosas a punta de esfuerzo y trabajo", dijo Walter Dubón, uno de los hijos de doña MarÃa del Carmen.
La hiperactividad con que la califica su hijo está a flor de piel. La prueba es que esta superabuela está a tono hasta con la tecnologÃa.
A la par de sus cuadernos, lápices, borrador y materiales para elaborar manualidades, está una herramienta que siempre lleva consigo: su teléfono celular.
Por medio de este aparato, que ha aprendido a utilizar a la perfección, pues hasta envÃa mensajitos, se comunica con sus compañeros de estudio para ponerse al dÃa con la tareas o reunirse para hacer trabajos.
"Viera que no me separo de este ‘chunche’ (el celular), hasta me hace falta, cuándo en mis tiempos uno iba a ver una cosa de estas, pero estamos en otra época y la verdad a uno le sirven", dijo doña MarÃa.
Pero en su apretada agenda diaria cabe algo más importante: un empleo. Y es que esa es la aspiración de esta humilde mujer que apenas obtenga su tÃtulo estará lista para trabajar.
"La edad no es impedimento para que uno pueda estudiar y salir adelante, yo a mis 71 años sé que tengo mucho que estudiar y aprender", comentó.
Esta dama, a quien el paso del tiempo le ha ajado el rostro pero no la férrea voluntad, es un ejemplo en la comunidad.