Honduras
El Partido Nacional rechazó ayer responsabilidad en el "no retorno" del ex presidente Zelaya antes de las elecciones generales de 2009 porque esa era una atribución exclusiva del partido que en ese momento tenía el poder: el Partido Liberal.
En estos términos se pronunció el presidente del Comité Central del Partido Nacional (CCPN), Ricardo Álvarez, cuando se le consultó sobre el supuesto temor que en aquel momento se apoderó de los dirigentes nacionalistas ante un pronto regreso del derrocado gobernante.
La divulgación a partir de ayer por parte de EL HERALDO de los cables que en su momento envió el embajador de Estados Unidos, Hugo Llorens, a sus superiores de Estados Unidos, sobre el ambiente que prevalecía en la crisis política hondureña, tras los sucesos del 28 de junio, ha creado los más variados comentarios.
En los cables número 09TEGUCIGALPA851, del 31 de agosto de 2009 y el 09TEGUCIGALPA901 del 9 de septiembre de 2009, Llorens relata el resultado de sendas reuniones que personal de la Embajada tuvo con tres dirigentes nacionalistas: Óscar Álvarez (actual ministro de Seguridad), Federico Brevé Travieso (ex ministro de Defensa y miembro de la Comisión Política del candidato presidencial Lobo Sosa) y Rafael Leonardo Callejas, uno de los principales asesores de Lobo en aquella campaña.
Según Llorens, Callejas (ex presidente de la República 1990-94), dijo en la reunión que su partido no estaba de acuerdo con un retorno de Zelaya antes de las elecciones generales porque eso "abría la posibilidad de una reparación del Partido Liberal, un oponente mucho más débil para los nacionalistas desde que el golpe dividió al partido en dos". Si Zelaya retornaba, el Partido Liberal se podía reagrupar y ganar las próximas elecciones.
Sobre el particular, el actual presidente del Partido Nacional dijo que su partido no tuvo nada que ver en el destierro y regreso de Zelaya. Sus pasos los marcó el Partido Liberal y la Casa de Gobierno bajo la responsabilidad, en aquel momento, de Roberto Micheletti.
No tomábamos determinaciones
"Las decisiones, si venía o no, no estaban en el partido de oposición. Nosotros no tomábamos determinaciones de quién ingresaba y quién salía, los poderes del estado estaban en manos de los mismos correligionarios de Zelaya. Quien quiera responsabilizar ahora con este tipo de cables es como que no tienen más que mencionar en este momento", dijo el presidente del CCPN.
"Las circunstancias de aquel momento sabemos cuáles fueron, el presidente Lobo actuó siempre como candidato, como un hombre que generaba el mensaje de la paz, de la reconciliación de la familia hondureña y el pueblo salió a votar masivamente", dijo Álvarez.
El Partido Nacional ganó abrumadoramente las elecciones. Más de 1.2 millones de votos obtuvo Lobo Sosa frente al candidato liberal, Elvin Santos, que sacó un poco más de 800 mil sufragios.
Álvarez no cree mucho en la veracidad de los cables que mandó a Estados Unidos el jefe de la legación diplomática en Honduras. "Esas son las verdades de quien escribe. La verdad es que el presidente Lobo ganó contundentemente la elección, el pueblo votó por el hombre que hizo la propuesta de la paz y la reconciliación de la familia hondureña y enmarcado en eso se dio el triunfo contundente", dijo.
"Nadie desconoce que había diferencias a lo interno del Partido Liberal y, obviamente que también fue parte de que el oficialismo en el poder, ante una division lógica, llevó menos simpatizantes a las urnas".
Álvarez, uno de los aspirantes presidenciales del Partido Nacional, desea que esa página política se cierre y "dediquémonos a luchar por los derechos humanos de aquel que no tiene desayuno, almuerzo y cena".
Si no hay crisis el PN no gana
La campaña en los dos partidos tradicionales previo al derrocamiento de Zelaya se desempeñaba normalmente. Las encuestas de aquel momento daban al Partido Liberal como virtual ganador, según lo resultados que se publicaron en su momento. Una vez transcurridos los hechos el panorama cambió.
El aspirante presidencial liberal, Edmundo Orellana, refirió que el Partido Nacional jugó más "a la táctica política, a las cuestiones de efecto inmediato porque si hubiera sido estratégico hubieran pensado en el país y en su mismo partido y no condenarlo a más de un año de total aislamiento internacional".
Tras la salida forzada de Zelaya, según Orellana, prevaleció el interés de los dirigentes nacionalistas de "volver a sus posiciones de poder, antes que asegurar la institucionalidad democrática para que el país se reestableciera políticamente y que las elecciones se desarrollaran en paz y tranquilidad".
Si los nacionalistas no se hubieran opuesto, y Zelaya retorna al poder, el gobernante hubiera hecho un llamado a los liberales a votar "y seguramente hubiese sido una derrota terrible del Partido Nacional", según Orellana.
El analista político Raúl Pineda considera que "era muy difícil que el Partido Nacional ganara, las encuestas decían que el Partido Nacional estaba diez puntos atrás del Partido Liberal, pero la sociedad en general responsabilizó el Partido Liberal y esto generó una especie de voto de castigo".
A juicio de Pineda, "el Partido Nacional ganó por inercia. Habiendo llevado", gracias al "voto de castigo" que los propios liberales le dieron a su partido. "El triunfo arrollador del Partido Nacional no fue por su liderazgo, sino por el repudio de la ciudadanía en castigo al Partido Liberal", añadió.
El dirigente nacionalista, Fernando Anduray, es uno de los convencidos de la "táctica política" utilizada en aquel momento por su propio partido, especialmente por Lobo Sosa, Juan Orlando Hernández y el resto de dirigentes.
"Si el Partido Liberal se unía implicaba un reforzamiento emocional en las filas liberales y, obviamente, esto podría contrastar con el resultado de las elecciones. Fue un cálculo político, una jugada política, que desdicen de las palabras del presidente Lobo de que no estuvo involucrado en el golpe de Estado".
Lobo Sosa, dijo Anduray, "aún después de haber sido electo pudo haber intentado el retorno de Zelaya pero le dio órdenes a sus diputados en el Congreso Nacional para que al amparo del Pacto de San José, todos los diputados nacionalistas ratificaran la decisión original de que Zelaya no podía regresar al poder de la nación".
En aquel momento el Partido Nacional tenía 55 diputados; el Partido Liberal 62; Unificación Demorática, 5; la Democracia Cristiana, 4 y 2 el Pinu. Según consta en el acta, los diputados nacionalistas votaron por la no restitución.
Sus posiciones
PN ganó "por inercia" las elecciones
"El Partido Nacional", según Raúl Pineda, "ganó las elecciones por la coyuntura del 28 de junio. De otra manera el panorama hubiese sido sumamente diferente.
Los acontecimientos posteriores nos hacen pensar que si en aquel momento la ciudadanía hubiese logrado determinar que Lobo iba a tener los acercamientos que hoy tiene oficialmente, no hubieran votado por él". Según este observador del acontecer político, el Partido Nacional "ganó por inercia" las elecciones generales de noviembre de 2009.
La gente votó por el mensaje de Lobo Sosa
Las circunstancias de aquel momento sabemos cuáles fueron, el presidente Lobo actuó siempre como candidato, como un hombre que generaba el mensaje de la paz, de la reconciliación de la familia hondureña y el pueblo salió a votar masivamente", según Ricardo Álvarez.
"Las decisiones si venía o no no estaban en el partido de oposición. Nosotros no tomábamos determinaciones de quién ingresaba y quién salía, los poderes del estado estaban en manos de los mismos correligionarios de Zelaya", añadió el presidente del PN.
Si Zelaya retorna, liberales votan
Para Edmundo Orellana el Partido Nacional jugó más "a la táctica política, a las cuestiones de efecto inmediato porque si hubiera sido estratégico hubieran pensado en el país y en su mismo partido y no condenarlo a más de un año de total aislamiento internacional".
Los nacionalistas aprovecharon la coyuntura para "volver a sus posiciones de poder, antes que asegurar la institucionalidad democrática para que el país se reestableciera políticamente y que las elecciones se desarrollaran en paz y tranquilidad". Si Zelaya retorna al poder, los liberales votan.