Honduras
Por su parte, el empresario de la costa norte del país Enrique Morales en declaración escrita entregada a la CVR ha manifestado lo siguiente:
• Sábado 27 de junio 2009
10:43 a.m. Envié un correo electrónico a Yani Rosenthal.
11:29 a.m. Recibí un mensaje en mi celular, de Romeo Vásquez Velásquez (RVV): "Don Kike, Gral. Vásquez, tal vez me puede devolver la llamada, me urgía hablar con usted…".
11:33 a.m. Devolví llamada a Romeo. Me puso al tanto de la situación, me pidió que le dijera al presidente que "ya deje de insultarlo, que toda la oficialidad estaba crispada por los insultos, que él y las FF.AA. lo siguen reconociendo como el comandante general, pero que tanto con el presidente, así como sus subalternos, han espetado frases inaceptables contra las FF.AA., que en la comparecencia televisiva con Hugo Chávez llegó al extremo de aplaudir los insultos y las recirculaciones de Chávez contra él (RVV) y las FF.AA., siendo el mismo comandante general…". Luego me dijo que con lo sucedido la relación iba a ser diferente, puesto que el "cariño" ya se perdió…
12:08 p.m. Recibí llamada de Yani Rosenthal diciéndome que había hablado con Mel y le refirió lo de mi correo, lo cual coincidía con diferentes contactos que había tenido en las últimas dos semanas sobre el tema. Me pidió que yo también lo llamara, pues lo había "ablandado".
13:39 p.m. Llamé a Mel (hablamos durante 21.39 minutos). Le expliqué todos los antecedentes (lo de Yani y lo de Romeo). Le insistí que visto los acontecimientos, le recomendaba una retirada negociada, de altura, de la consulta de la cuarta urna, que redefiniera la estrategia y volviera a lanzar la iniciativa en fecha posterior, ya cuando hubiese una mejor relación con las FF.AA., que se asegurara de terminar el periodo, difiriendo lo que la encuesta, que sus opositores políticos, de todos los colores, estaban listos para defenestrarlo inmediatamente se configurara el delito; le dije que recordara que él, como presidente, es la principal figura del país, que toda la población estaba pendiente de sus actos y que tenía la suerte que todavía lo ven con simpatía.
Le reiteré que lo de la cuarta urna había dado un giro totalmente negativo en su imagen ante la sociedad, luego de que la comparecencia televisiva de él junto con Hugo Chávez, había entrado en una gran contradicción con lo que él mismo había expresado días antes en la conferencia de prensa adonde se declaró demócrata, cristiano, pro empresa privada y anticomunista, que ahora todo mundo estaba preocupado, generando sosiego, paralizando la inversión y provocando fuga de capitales.
Me dijo que era muy tarde para detener la consulta, que se atenía a las consecuencias, que si yo quería saber la realidad, que llamara a Raúl Valladares, quien se encuentra en este momento en La Paz, que acababa de hablar con él y le había dicho que son miles y miles de personas que votarán por la cuarta urna, que hay un entusiasmo en todo el país. Le dije que lo mismo me había dicho el alcalde de Omoa, que allá tiene 7000 votos asegurados…
Pero que no se equivocara, porque todos ellos no tienen nada que perder, que cómo era posible que en Omoa hayan 7000 votos para la cuarta urna, cuando el propio alcalde en las elecciones generales solo pudo obtener 2000 votos. Le reiteré que nada perdía con diferir la encuesta, que en este momento la figura está desprestigiada por la intromisión de los presidentes comunistas latinoamericanos en los asuntos de Honduras. Le pregunté qué le puedo responder a Romeo, que está esperando su respuesta.
Me dijo que había perdido la confianza en el general Romeo Vásquez Velásquez por la desobediencia, que las FF.AA. no volverán a ser como antes, que adónde está lo de la lealtad, honor, sacrificio…
¿a quién? Que si no podían atender una simple orden de ir a repartir unas urnitas, cómo podrían atender una orden de algo más importante, que no se podía confiar en cobardías y flojeras de un comandante, que estaría bien que no le atendieran una orden abusiva, como el caso de mandar a matar a alguien. Me dijo que él creyó que Romeo Vásquez Velásquez era otro tipo de persona, que a él como presidente le debía mucho, porque no solo lo nombró al principio de su Gobierno por mi recomendación, porque no lo conocía bien, sino que le extendió por dos años más su periodo, aun cuando yo solo le había recomendado un año más. Le expliqué que Romeo estaba obligado a consultar jurídicamente respecto de la orden que recibió, que sería bueno que él, como presidente, hubiese consultado con sus asesores jurídicos, ya que a lo interno de las FF.AA. existen disposiciones claras respecto de procedimientos, que ahora las órdenes no son terminantes, que tienen que enmarcarse en la ley. Me dijo que más bien ahora Romeo es el que tiene un gran problema ante las FF.AA. porque en el futuro, con este precedente, ningún presidente volverá a confiar en la lealtad de ellos, que más bien ahora la buena imagen de las FF.AA. se ha venido a pico, que lo estaban llamando de todo el país, el pueblo, quejándose de la presencia de soldados armados y equipados como si estuvieran en guerra, infundiendo temor, que los había puesto a prueba dando una orden de que se encuartelaran. Le dije que con toda certeza le habrían de atender su orden, porque todavía era su comandante general.
Le insistí en una retirada honrosa, que todavía había tiempo de negociar. Que si suspendía la consulta sería el hombre más aplaudido en este momento.
Que "rectificar es de valientes". Que más bien aprovechara la situación en su favor. Que por tanto en ese momento las propias FF.AA. están dispuesto a apoyarlo, que se sienten a negociar y le pongan fin a este macaneo.
Le insistí en la imperiosa necesidad de regularizar su relación con los militares, que sin ese apoyo está perdido.
Me dijo que ahora la Policía lo estaba apoyando, que tenía a 12,000 hombres armados que darían protección al proceso. Le dije que de la Policía o que realmente podía esperar es que dieran seguridad ciudadana, lo normal, pero que yo no creía que harían algo que los pusiese en riesgo, como distribuir o cuidar urnas, ya que a la hora de la hora en caso de conflicto, las FF.AA. en dos horas tendrían hincados a los policías.
Me dijo que las fuerzas populares no se quedarían calladas. Le contesté que si yo fuese el jefe de las FF.AA., en cosa de 60 minutos le tengo controlado a todo el país, que no se equivocara, que el verdadero poder está en las armas, pero en las armas de guerra, no en la Policía, en cualquier país del mundo. Le dije que como amigo y como ciudadano común le recomendaba fuertemente reevaluar su situación y negociar, que en caso contrario le aseguraba que no llegaba al próximo martes como presidente.
Finalmente, me dijo que le dijera a Romeo que tenía 12 horas, a partir de ese momento, para presentarle una solución que implicara la reivindicación del poder verdadero del comandante general de las FF.AA. en la cadena de mando, que lo discutiera con su gente y que lo llamara para reunirse, que le dijera también que siempre ha sido una persona de diálogo y que estaba dispuesto a discutir la propuesta que le llevara.
14:30 p.m. Llamé a Romeo Vásquez Velásquez (hablando durante 19.23 minutos). Le hice un resumen completo de todo lo platicado con Mel y especialmente de la propuesta de reivindicación que le solicitaba. Le dije que la pelota quedaba en sus manos y que desde ese momento yo me apartaba del tema, que quedaba como espectador. Me dijo que él no lo llamaría más, que en todo caso, lo haría a través mío. Al final quedamos que Romeo Vásquez discutiría la situación con sus expertos y le expresé que él debía llamar al presidente al estar listo, refiriéndole a mi plática y solicitando hora y lugar para la reunión.
14:51 p.m. Hablé con Yani Rosenthal (5:43 minutos), poniéndole al tanto de la situación, aun cuando no con todos los detalles.
• Domingo 28 de junio 2009
06:36 a.m. Llamada de Yani Rosenthal (1.18 minutos) avisándome que acababan de dar un golpe de Estado, que a Mel lo habían llegado a sacar a su casa y que lo habían puesto en un avión con destino a Venezuela. Le reafirmé que lastimosamente era lo que se esperaba, que Mel había sido reiteradamente advertido de lo que pasaría. Ambos concluimos que la terquedad de Mel lo llevó a esta situación.
09:09 a.m. Recibí una llamada (11.38 minutos) de un número desconocido… Era Romeo Vásquez Velásquez expresándome que se sentía muy compungido por lo sucedido, que yo fui testigo de todos los esfuerzos que él hizo para evitar esta situación, que él defendió hasta lo imposible –exponiendo su profesión y su prestigio– al presidente desde el primer día, pero que lamentablemente el hombre no le hizo caso a nadie, ni a sus amigos personales, en su terquedad sobre lo de la cuarta urna. Le dije que comprendía todo y que todos habíamos hecho lo mismo, que el presidente estaba advertido de lo que sucedería y persistió en su suicidio político. Le pregunté si se había blindado jurídicamente por las acciones que se ejecutaron con la captura, diciéndome que tenía una orden judicial que lo amparaba.
Le dije que por qué razón hubo que sacarlo del país, cuando alguien comete un delito de este orden lo normal hubiese sido que lo capturaran, lo recluyeran y luego lo juzgaran en los tribunales comunes.
Me dijo que había sido una orden de la fiscalía también, para evitar la molotera si se quedase aquí. La fiscalía ordena a las Fuerzas Armadas sacar al presidente Manuel Zelaya fuera del país.
Le pregunté que si era cierto que al alcalde de San Pedro Sula lo tenían detenido en la 105 Brigada, porque la familia andaba desesperada buscándolo.
Me dijo que no, que Padilla no estaba en la lista de la gente a capturar. Finalmente, solo le recomendé que estaba viendo demasiado nervioso a los soldados en lo que se estaban transmitiendo por televisión, que tratara de que no hubiese sangre en el operativo. Me dijo que lo haría.