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Abuelitos en Honduras quieren salir del olvido

Ellos representan el 8.8% de la población. La falta de respeto y sensibilidad hacia los poseedores de experiencias y conocimientos provoca que cada día aumenten no tanto las arrugas de su rostro como las de su espíritu.
16.07.11 - Actualizado: 16.07.11 11:58pm - Samaí Torres: elsy.torres@elheraldo.hn

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Tegucigalpa,

Honduras

Ser adulto mayor para algunos es un sufrimiento esperado, para otros es una nueva etapa para aprender e involucrarse en otras actividades que antes no tenían tiempo de desarrollar, lastimosamente no todos pueden compartir la misma historia de felicidad.

En Honduras los adultos mayores representan un 8.8% de la población total, o sea 710.420 personas, de las cuales 46.8% o 332,257 son hombres, y el 53.2% o 378,163 son mujeres. Según datos arrojados en la Trigésima Novena Encuesta Permanente de Hogares de Propósitos Múltiples, realizada por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), La mayoría de ellos están en el área rural.

La población en edad de trabajar en Honduras asciende a 6,316,816, los adultos mayores representan un 11.2% de esta cantidad. La tasa de participación es mayor en los hombres que en las mujeres.
Sus condiciones
Pero en nuestro país vemos diferentes panoramas en cuanto a esta población que ya sobrepasa los 60 años, uno de estos escenarios es el desempleo, otro son los ancianos en situación de calle, los ocupados que son asalariados y los no remunerados.

Algunos se desempeñan como empleados públicos y de la empresa privada, otros como empleados domésticos y hay quienes se dedican a realizar actividades por cuenta propia.

Entre los trabajos desarrollados están los oficios, ya sea lustrando o arreglando zapatos, haciendo trabajos pequeños de albañilería o carpintería, vendiendo lotería, embolsando producto en los supermercados, vendiendo comida o, incluso, afilando tijeras en alguna tienda.

Por otra parte, muchos ancianos están abandonados, ya sea en la calle o en asilos, no se sabe con exactitud cuántos de ellos viven en estas condiciones.

Una vida feliz
Para tener una vida feliz no basta una buena alimentación y un lugar para vivir, las atenciones y amor de los hijos son el mejor aliciente para un padre y una madre cuyos años han sido de sacrificios y cuidados para sus hijos, pero ahora es el momento de que sean ellos quienes reciban las atenciones.

En Honduras hay asociaciones de jubilados en las que cuentan con diferentes programas que son de ayuda para la recreación y salud de los adultos mayores, asimismo, hay programas de atención. Y los que no podían faltar, los asilos, ya sea para ancianos económicamente solventes o abandonados. Esta última no es la mejor opción, de una u otra forma es aislamiento.
Felicidad presente y ausente
“Para mí estar en este grupo es una alegría, porque a veces uno está estresado y estas cosas le devuelven el espíritu a uno”, expresó muy alegre doña Gregoria, quien agregó que no cambiaría nada de su vida porque está dispuesta a seguir aprendiendo.

Ella y otros 19 compañeros forman parte del Grupo Catracho, del Centro de Atención al Adulto Mayor.

Entre las actividades que realizan durante la semana están la prácticas del cuadro de danza, el coro, manualidades y gimnasia, de dos a tres horas diarias dedican para esta cosas.

Según Delmis Vásquez, trabajadora social, muchos de estos ancianos llegan deprimidos y ansiosos porque el no involucrarlos en alguna actividad hace que ellos absorban problemas que no deben cargar.

“Nos dedicamos a ser felices, como adultos mayores es nuestro tiempo de divertirnos”, agregó doña María, presidente del grupo.

Lastimosamente esta no es la realidad para todos, porque muchos ancianos viven otra situación.

“Me gustaría trabajar para ganarme mi comida, no me gusta no hacer nada... no quiero acordarme de qué vida hubiera querido para mí, porque eso me trae mucha tristeza”, expresó doña Francisca, conocida como “Panchita” en el asilo de inválidos del hospital San Felipe, donde encontramos varias historias que lejos están de ser felices.

El rostro de los ancianos de este centro denota la tristeza que les produce la infelicidad del abandono, podrán recibir atención de sus cuidadores, pero jamás esta será igual que la atención que esperaron recibir de los suyos.

Mejor calidad de vida para nuestros abuelitos
Atender a nuestros padres y abuelos que ya dejaron atrás los años mozos para entrar a otra etapa de la vida es esencial para ayudarles a permanecer en buenas condiciones.

En vista de esto, consultamos al especialista en tratar a los adultos mayores, el geriatra Ángel Pineda, el único en nuestro país aprobado por el Colegio Médico de Honduras.

Pineda manifestó que las principales enfermedades padecidas por los adultos mayores son las “crónico degenerativas, como la hipertensión arterial, la diabetes mellitus, la osteoartrosis y también los problemas de tipo mental, entre ellos la depresión, ansiedad y demencia”.

Un tratamiento inadecuado desmejora mucho su calidad de vida.
La dieta adecuada es primordial, al igual que el ejercicio. “Es recomendable que hagan actividades diarias que conlleven movilización de las extremidades, que sus familiares los puedan llevar a recrearse, hacer caminatas y paseos, esto los aleja del abandono del que son objeto”.

Otra forma de lograr ofrecerles mejores condiciones de vida es respetando lo establecido en la Ley Integral de Protección al Adulto Mayor, en la que están incluidos los descuentos en diferentes servicios como atención médica general y especialidades, medicamentos, sitios recreativos, transporte, entre otros.

Al cumplir esta ley favorecemos en gran manera a los adultos mayores, dado que son personas que perciben poco o nada de ingresos económicos.

En cuanto al trabajo “es una herramienta que le sirve al adulto mayor para mantenerse activo” agregó el galeno, quien también dijo que nunca deberían dejar de hacer alguna actividad, y que al ser jubilados es el momento oportuno para desarrollar otras habilidades que les permitan continuar activos físicamente, “si nosotros hablamos de que los adultos mayores ya no pueden trabajar eso es mentira, eso es un mito, si tiene sus facultades mentales y si no tiene impedimento físico puede desarrollar cualquier tipo de labor de acuerdo a su edad”.

A en esa etapa de la vida la fuerza se va perdiendo, y claro está que no pueden desarrollar actividades como si estuvieran en sus años de juventud, pero según Pineda, pueden dedicarse a realizar otro tipo de trabajos como cultivar hortalizas en sus casas, hacer pan, elaborar manualidades u otras actividades que puedan generarles algún ingreso o por lo menos entretenerlos para que no caigan en problemas de depresión y ansiedad.

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La población en edad de trabajar en Honduras asciende a 6,316,816, los adultos mayores representan un 11.2% de esta cantidad.
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