Honduras
Es un paraíso oculto en una de las islas más bellas del planeta.
La isla de Roatán no solo es playa, destaca por contar con un área dedicada al rescate de animales, por su belleza es admirada por turistas.
Maya Key es un cayo de unas 11 hectáreas ubicado a tan solo tres minutos del muelle de Roatán, donde atracan cruceros, un lugar poco explorado por los hondureños. Pequeñas embarcaciones están disponibles para trasladar a los viajeros a esta enigmática zona del país.
Esta pequeña isla ofrece a los turistas, especialmente los que arriban en los cruceros, un inusual destino tropical. Es el lugar ideal para que los visitantes extranjeros puedan maximizar su tiempo en Roatán.
Al solo llegar al pequeño muelle del cayo se puede respirar paz y naturaleza.
Predominan senderos con un exuberante jardín lleno de flora autóctona.
Destaca el más reciente proyecto, un centro de rescate de animales.
Es como un zoológico y se denomina Rescate de Animales y Centro de Rehabilitación; un ambicioso proyecto en pro de la naturaleza promovido por un consorcio privado.
En Maya Key, el Centro de Rescate de Animales y Rehabilitación es un proyecto de conservación en curso para los animales que han quedado huérfanos, heridos, confiscados o donados. Los animales traídos a este exclusivo lugar son rehabilitados y devueltos a su hábitat natural siempre que sea posible.
EL HERALDO pudo hacer un recorrido en Maya Key, destinado exclusivamente para visitantes extranjeros y eventos especiales.
En los diversos senderos se pueden observar varias especies de vida silvestre, especies exóticas, dignas de admirar.
Se pueden ver animales exóticos como jaguares, leopardos y ocelotes, y aves como tucanes, guacamayas y loros. Asimismo, chanchos de monte, un pequeño cocodrilo, oso hormiguero y especies marinas como focas, rayas, tiburones y león marino.
Los visitantes al Cayo Maya (traducido al español) tienen la oportunidad de ver a estas criaturas en recintos que fueron diseñados para reducir los niveles de estrés de los animales, al tiempo que ofrecen una experiencia visual increíble para los visitantes. Las exposiciones imitan los hábitats naturales en la medida de lo posible.
A los visitantes se les brinda la oportunidad de conocer de cerca y que tengan contacto personal con muchos de los animales del lugar.
Oportunidad de vida
Lamentablemente, los cazadores sacan animales de su hábitat natural para venderlos en el mercado negro.
“Nuestro centro de rescate es el único en su clase en todo el país, con el fin de minimizar la pérdida de animales exóticos. La idea es rehabilitar a los animales para devolverlos a la naturaleza”, explicó uno de los guías del parque.
Los animales tienen una dieta individualizada diseñada por dietistas expertos en vida silvestre. El personal de cuidado de animales proporciona las actividades diarias para evitar que los animales se aburran. Los especialistas en fauna silvestre son veterinarios graduados de universidades de EUA.
Por ello, a los animales rescatados Maya Key les ofrece una nueva oportunidad de vida. Todos los ejemplares son especiales, cada uno tiene una historia que contar. Para el caso, César es un oso hormiguero que fue rescatado tras perder la mitad de la cola, que estos animales utilizan para prenderse de las ramas. Además, por sufrir un lesión en una de sus patas padece un daño nervioso e irreversible.
César se quedará en Maya Key, donde es utilizado para sensibilizar a los visitantes en el trato a los animales. No ataca y puede ser acariciado y tomarse fotos. A pesar de ser un oso hormiguero, no le gustan las hormigas, solo las termitas, cuyos nidos abundan en la isla. Por su dieta natural, se recupera cada día más, destacó.
Otra habitante de Maya Key es un pequeño cocodrilo macho de un año de edad llamado gringo, que fue rescatado al encontrarse ciego, pero ha desarrollado otros sentidos. Es alimentado con pescados. Gringo es un cocodrilo americano, se le llama así porque es más blanco que otros ejemplares de su especie. Los visitantes pueden sostenerlo y acariciarlo.
Con quien no pueden hacer eso es con sumo, un jaguar rescatado en La Mosquitia, donde le propinaron un machetazo en la espalda y le quemaron la nariz y las patas. Trataron de venderlo, tenía unos tres meses de edad cuando pasó eso.
Ahora sumo tiene unos tres años, pesa unas 180 libras, es un jaguar, pero cree que es un perro u otra mascota, no se comporta como felino; le metemos roedores para que se los coma, pero juega con ellos... las guatusas mueren al final, pero de un ataque al corazón, explicó el guía.
Maya Key eroga unos mil dólares al mes para alimentarlo con carne, pescado y comida para gato. Se le llama Sumo en honor a un rey maya.