Honduras
El dÃa fue atÃpico en la frontera que Honduras comparte con Guatemala. La alta temperatura se vio opacada por una tormenta de altas proporciones y los migrantes deportados desde México fueron trasladados a un centro de atención en la ciudad de San Pedro Sula, es decir que por primera vez no los llegaron a "tirar" a la lÃnea fronteriza.
Desde 1999 comenzaron las deportaciones desde México y Guatemala. Desde ese año los hondureños eran dejados en el lÃmite territorial. Pero Honduras y México han acordado cambiar esa realidad.
Mediante conversaciones entre ambas cancillerÃas determinaron hacer una prueba piloto que se realizó ayer, para movilizar a los connacionales deportados hasta San Pedro Sula y analizar la viabilidad del programa a futuro y los obstáculos a vencer.
Trabas a su escapatoria
Sentados como niños que se dirigen a una excursión, los 73 deportados que llegaron ayer en dos buses contratados por el gobierno mexicano, parecen, por momentos, inconformes por la determinación de ser trasladados a San Pedro Sula, pero luego reflexionan en conjunto con las autoridades, que lo mejor para su seguridad es que ya no sean dejados en ese punto fronterizo.
Se dijo que la mayorÃa de los que estaban en desacuerdo en ser llevados a San Pedro Sula pretendÃan bajar del bus en la frontera y de manera inmediata reingresar por puntos ciegos a Guatemala.
Entre ellos venÃa Isis Carolina, quien omitió su apellido, y que fue detenida en Arriaga, México, por no poder pagar "una mordida" a la policÃa federal.
Sor Valdette Willeman, encargada del Centro del Migrante, relató que "ellos se quedaban acá, tirados en la frontera, unos duermen en las afueras de las oficinas migratorias, otros se escapan, como ya ha ocurrido con muchos niños retornados".
De los 73 connacionales que ingresaron ayer por esta aduana, 17 eran menores, dos de ellos mujeres, contó Nahún Aguilar, oficial de enlace entre el Instituto Hondureño de la Niñez y la Familia (Ihnfa) y Migración.
"Este esfuerzo es válido si consideramos que cada año cerca del 15 por ciento de los deportados por esta frontera son menores de edad, y que en muchos casos son maltratados de diversas formas en su travesÃa por México", señaló Willeman.
Desde enero hasta el 31 de julio de este año han ingresado cerca de 13 mil deportados por esta frontera, añadió Dennis RodrÃguez, encargado de control migratorio en la frontera.
RodrÃguez explicó que la idea es que los deportados no abandonen el autobús que los traslada, "se deben agilizar los trámites administrativos para su ingreso al paÃs y de esa forma evitar que gasten mucho tiempo en el control migratorio".
Los retos del proyecto
El vicecanciller, Alden Rivera, añadió que esta prueba ha demostrado que se elevan los niveles de seguridad de los connacionales, además representará un ahorro económico para algunas instituciones, sobre todo el Ihnfa que "anualmente destina 2.5 millones de lempiras para venir hasta la frontera a recoger estos menores".
Sin embargo, reconoció que también se ha evidenciado que hay muchos obstáculos por vencer. Ejemplificó que el hecho de que no se puedan bajar del autobús implica que ellos no podrán cambiar la moneda extranjera a lempiras.
"Hablaremos con el Banco Central para que haya algún agente de cambio en el Centro del Migrante, incluso se les pagará mejor por su dinero, que hemos sabido en la frontera se paga menos", dijo el vicecanciller.
Isis Carolina, la deportada de México, dijo que "en la frontera se nos deberÃa de dar algo, comida o algo sobre todo a los niños porque es un viaje largo… y en mi otra deportación yo me recuerdo que a los niños les dieron merienda y un médico los atendió y desde la frontera hasta acá (San Pedro Sula) hay como dos horas y ellos aguantan hambre".
Para remediar esas situaciones es que la CancillerÃa ha planeado efectuar tres o cuatro pruebas más en el transcurso de las próximas semanas para ir afinando detalles y mejorando en el servicio y atención que se ofrecerá a los deportados.
Consultado sobre la viabilidad de este proyecto, Marco Antonio GarcÃa Blanco, cónsul de México en Honduras, dijo que el proyecto es ambicioso, pero hay "ciertas situaciones que se deben solventar y que su gobierno está en la disponibilidad de brindar todo el apoyo para garantizar un mejor trato a los hondureños retornados.
Después de un viaje de casi 10 horas, desde Chiapas, México, hasta San Pedro Sula, los 73 deportados recibieron comida, dinero para transporte y llaves de habitación de algunos hoteles que fueron rentados para hospedar a los compatriotas, con lo que se cumplió la última fase de este proyecto piloto.