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Honduras
Nota de Redacción:
La Unidad Investigativa de EL HERALDO comienza hoy una serie de reportajes que busca despertar el grado de conciencia entre la población hondureña, y particularmente entre los habitantes de Islas de la Bahía, así como del gobierno de la República, sobre la difícil situación que está enfrentando el segundo arrecife de coral más importante del mundo.
Es tiempo ya de despertar y de devolverle a esta maravilla de la naturaleza el brillo y el esplendor que durante tanto tiempo le ha dado a Honduras. Es la hora de que las fuerzas vivas dejen a un lado la teoría y tomen entre sus manos la práctica para salvar la perla que se esconde entre las aguas de la isla.
El gobierno tiene también entre sus manos un reto enorme, sobre todo por la mira que las autoridades han puesto en la enorme industria del turismo.
Secretarías como la de Turismo, Recursos Naturales, la alcaldía, la fiscalía del Ministerio Público y el Congreso Nacional y las fuerzas vivas de la comunidad tienen en sus manos la solución para el rescate de esta invaluable joya que habita en las entrañas de Honduras.
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La perla más esplendorosa que hay en el mar Caribe, y que le pertenece a Honduras, poco a poco está perdiendo su brillo.
La amenaza que cierne sobre el arrecife de coral de Honduras es evidente, se encuentra deteriorado y corre el riesgo de perder su belleza, aún más en las próximas décadas. La Unidad Investigativa de EL HERALDO lo corroboró in situ.
Se estima que el 50 por ciento del arrecife se encuentra en mal estado, mientras que 25 por ciento permanece en estado crítico, de acuerdo con la iniciativa "Arrecifes saludables para gente saludable", responsable de medir la salud del arrecife mesoamericano, que se extiende desde México hasta Honduras.
La situación del arrecife es alarmante. "Pasamos de 55 por ciento de sitios regulares, a 50 por ciento en mal estado en los últimos 2 años", según Ian Drysdale, coordinador para Honduras de esta organización que fomenta el desarrollo sostenible. Los porcentajes del coral hondureño que no se encuentran en mal estado o crítico se distribuyen de la siguiente manera: 0 por ciento en muy buen estado; 6 por ciento en buen estado y 19 por ciento en estado regular.
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La evaluación
Según la directora internacional de "Arrecifes saludables," Melanie McField, "el medio ambiente en el que vive el coral es un delicado sistema de especies relacionadas entre sí, que se benefician y devuelven algo al arrecife de coral. Si afectas a una especie o grupo de especies, puedes estar afectando todo lo demás." La organización "Arrecifes saludables" utilizó 4 categorías distintas para medir la salud del arrecife del país.
La primera consistió en medir la proporción de superficie debajo del mar cubierta por corales vivos. Honduras cuenta con un 24 por ciento de cobertura de coral vivo, 2 por ciento más que hace 5 años y 4 por ciento más que el promedio de la región. Esta es la categoría en la que mejor se puntuó, y es muy importante porque se trata del indicador más difícil de lograr, ya que con todas las condiciones a su favor, el coral crece como máximo un centímetro al año.
En la segunda categoría se midió la cantidad de algas que compiten con el coral por el espacio y la luz. El arrecife nacional cuenta con un 20 por ciento de cobertura de macroalgas marinas, 10 por ciento más que hace 5 años y 2 por ciento más que el promedio de la región.
De acuerdo con McField, "el principal responsable de este desequilibrio es el vertido de aguas negras al mar, ya que nutren a las algas."
La tercera categoría de este examen fue la abundancia de peces que comen las pequeñas plantas que naturalmente crecen en el coral. Si bien hace 5 años la calificación era "muy buena", actualmente la evaluación ha sido "crítica".
Esta situación crítica también se aplica a los peces con valor comercial. "Los peces de arrecife son muy fáciles de sobrepescar, especialmente las especies como el mero, que se reúnen una vez cada cierto tiempo para reproducirse, y al estar todos en grupo y concentrados en la reproducción, son muy fáciles de capturar. Esto evita que se desarrolle la próxima generación de pobladores del arrecife", explica McField.
Considera que este es un problema que debe preocupar a la comunidad de Roatán: "la presencia de peces en el arrecife es importante económicamente para la pesca industrial y, aún más, para la industria del turismo. Nadie viaja desde lejos para ver un arrecife muerto".