Honduras
Una tarde en Jonesville, en compañía del empresario de la pesquería industrial y exdiputado liberal Iván Jones, es un viaje a través de las décadas en la historia económica de Roatán.
Jones es descendiente de los fundadores de la aldea en la que vive, una familia de origen inglés que se mudó allá por 1800 de Coxen Hole, a una bahía protegida en el sureste de la isla que bautizaron con su apellido (Jonesville significa pueblo de Jones en inglés).
Esta aldea, habitada por descendientes de ingleses casi en su totalidad, ha vivido desde la década de 1960 de la pesca industrial.
"Antes fue un buen negocio, pero hoy en día no nos va tan bien porque la competencia de las camaroneras y otro tipo de acuicultores bajan el precio del mercado y no nos compensa competir. También nos afectan los precios de los insumos, especialmente del combustible".
"Los costos de operación de un barco camaronero o pesquero son muy altos. Recuerde que estos barcos pasan 4 meses en el mar, a 200 millas náuticas de tierra firme, y no regresan en todo ese tiempo. Entonces ya no se sale a pescar siempre, solo cuando el pescador cree que va a poder hacer negocio, aunque como son especies salvajes, nunca se tiene garantías de lo que se va a conseguir".
De acuerdo con Jones, "es normal que la isla cambie de actividad económica. Cuando yo estaba pequeño, la gente se dedicaba al comercio con Belice y Caimán. Luego creció el contacto con La Ceiba y llegó el auge de la industria pesquera en los años 60. Pasó a un segundo plano en 15 años, se pasó a la industria del turismo y de la urbanización."
Otro de los flagelos que afectan a la isla es la piratería en alta mar. "Ha habido casos de barcos asaltados en alta mar en que los piratas roban el combustible, el equipo de navegación y toda la mercadería, es una pérdida enorme para un pescadero", relata avisan Jones, lamentando que sigan existiendo piratas en el Caribe.
Sin embargo, aunque en alta mar se corran peligros, es en la propia isla donde tiene lugar una de las principales amenazas para los pescadores de especies marinas salvajes.
"Actualmente hay dos empacadoras de pescado activas en la isla. Una de escama y langosta, otra de camarón y langosta. A veces también se vende fuera de la isla en Guanaja y La Ceiba".
Este flagelo es la sobrepesca del arrecife y, por lo tanto, el impedimento para que los peces como el mero o el robalo se reproduzcan y vuelvan a poblar las aguas de alta mar. "Los pescadores artesanales deben enterarse de que para nosotros los pesqueros industriales esto es un problema. Estas especies que ellos pescan en el arrecife son vulnerables a la sobreexplotación," explica este hombre de la pesca industrial.
Venta en Honduras
"El pescado que se recoge aquí generalmente se vende a empacadoras que luego lo venden en el exterior. Sobre todo la langosta y el pescado. Aunque una buena parte del camarón se consume ahora a nivel nacional".
De acuerdo con Iván Jones, lo que hace que no se venda tanto pescado en Honduras es que el costo de operación es elevado, entonces se paga más en el extranjero, además "no hay una red de comercialización establecida en Honduras, y el consumo de marisco en nuestro país es uno de los más altos del mundo".
Sigue siendo atractivo
Para algunos hondureños embarcarse en la pesca industrial sigue siendo un trabajo atractivo.
Jomer Martínez y Marco Antonio ávila son de Sambo Creek Atlántida, pero se ganan la vida a 200 millas al norte de Roatán. Los encontramos el día que caminaban hacia Jonesville para embarcarse en el Big Boy, un barco langostero que saldría dentro de 3 días, cuando el capitán volviese de sus vacaciones en tierra firme.
"Vamos para el Banco Hondureño, queda a 3 días en barco de Roatán. Nos vamos 4 meses, que vamos a pasar sin venir acá a tierra. Es sacrificado pero es buen trabajo porque no se paga cuarto ni comida. Cuando venimos a tierra nos queda el dinero free", nos cuenta Jomer Martínez.
Sin embargo, el ingreso de los empleados también depende de la cantidad de langostas que se saquen: "todo va dependiendo de cuántas langostas se saquen al día. La fortuna de los marinos está ligada a la fortuna de los empresarios de esta industria".