Honduras
Bajar la guardia en la prevención y educación del VIH-sida le podría resultar caro a Honduras.
El hecho que ni siquiera haya una campaña de prevención en la radio, prensa o televisión solo puede augurar un repunte de la pandemia en el país.
El doctor Enoc Padilla, máster en VIH-sida y con 20 años tratando a pacientes en etapa terminal, advierte que es urgente implementar procesos educativos que lleven a cambios de conducta y aleje del riesgo a la población.
EL HERALDO dialogó con el experto en el tema y estas son sus consideraciones.
20 años atrás, ¿cuál era la situación del VIH en el país?
Cuando inició el virus, estamos hablando de que morían dos o tres personas al día. Las personas perdían su capacidad de hablar, caminar por alguna de las complicaciones cerebrales que tiene esta enfermedad. Eso ha cambiado, estamos prolongando la vida y la calidad de vida.
Lo que sí vemos con suma preocupación es cómo estas personas son discriminadas por sus familias, la comunidad donde viven, en todos lados donde vayan. Definitivamente sí ha habido un avance.
¿Es halagador ese avance?
A pesar de que nos tocó “bailar con la más fea”, porque a pesar de que Honduras ha sido por mucho tiempo el país de Centroamérica con más casos y tercero en Latinoamérica en número de personas infectadas por habitante, ha tenido un avance. Sin embargo, debemos avanzar en la educación, prevención y sensibilización de la sociedad. Debemos de dejarnos de moralismos en estas cosas porque sí se nos están muriendo niñas y mucha gente por VIH.
¿Hubo personas que se quitaron la vida al enterarse de su condición?
Sí, muchas, cuando yo estuve en el hospital Escuela hubo personas que se lanzaron del sexto piso, era muy seguido, por eso se mandaron a poner los barrotes. Ha habido pacientes que se han tirado del cuarto piso de un hotel o de un puente y que no se han muerto y están con su tratamiento.
¿El VIH ya no es sinónimo de muerte?
Definitivamente no. Tener VIH-sida es tener una infección, las infecciones son difíciles de controlar y en este momento también es difícil controlarlo, pero hemos avanzado.
¿Qué hace falta para prevenir más infecciones?
Hace falta educación, porque una cosa es información, pero otra la formación. La educación nos va a dar como resultado un cambio de actitud y de conducta. Necesitamos procesos educativos que nos lleven a cambios de conducta que nos aleje al máximo del riesgo.
¿Se llegará a descubrir una cura para el VIH? Hace un tiempo nos decían que en 10 años va a estar la vacuna, todavía yo no la miro tan cerca, pero sí veo que se han hecho grandes avances a esos niveles, de hecho hay vacunas que están dando resultados en animales, falta pasarlo a nivel humano.
Ahora que la epidemia ha llegado a una meseta ¿Qué se espera?
Cuando se comenzó a utilizar antirretrovirales en Estados Unidos y se dieron cuenta que habían opciones para vivir mejor, volvió a subir.
Me parece que si en Honduras no se mantienen campañas de prevención va a seguir elevándose, si no es así, no esperemos que baje la epidemia. Nos hemos descuidado. Me da la impresión que va a subir.
¿Está Honduras en el camino para tener una generación libre de VIH?
Me parece que nos falta bastante, no por ser subdesarrollados, sino por no tomar en serio las campañas de prevención, donde no puede ni politizarse ni hacer ningún enfoque religioso frente a un tema tan importante como la sexualidad.
¿Hay discriminación en los médicos, como denuncian algunos pacientes?
El conocimiento del virus ha ido avanzando tanto al grado que sería rídiculo que alguien se negase a tratar a una personas VIH positiva. No se justificaría que en este momento médicos o enfermeras rechazaran atender una persona con la infección si ya sabemos cómo se transmite y cuáles son los riesgos profesionales que hay.
Los cirujanos, los ortopedas, los que toman las muestras en un laboratorio podrían estar más expuestos, pero tomando las precauciones no tendrían por qué temer.