Editorial: Conviviendo con el VIH-sida">
Honduras
Tengo el VIH desde que nací. No tuve oportunidad de prevenirlo... Desde el vientre de mi madre, ya traía el virus en mi sangre.
Mi mamá lo adquirió por medio de mi papá, él falleció hace 11 años.
A veces pienso que él tuvo la culpa porque no se protegió -juega con sus manos para controlar sus emociones-, pero luego lo disculpo porque lo extraño bastante... me gustaría tanto que estuviera conmigo ahora.
De él no recuerdo casi nada, murió cuando era muy pequeñita. Solo lo he podido ver por fotografías... era trigueño como yo; gordito y más alto que mi mamá.
De cariño me llamaba "Barney" porque mi mami me ponía unos pañales grandes y él miraba a ese dinosaurio morado por la televisión, describe con tristeza.
Mi mami desde pequeña me dice "Moy", de amor. Tengo tres hermanos; hijos de otro matrimonio de mi papá. A ellos los quiero mucho.
No me acuerdo mucho del día que supe que tenía VIH, era muy pequeña aún. Tenía cuatro años cuando le pregunté a mi mami por qué tomaba tantas pastillas. Ella rojita y con miedo, me respondió que el VIH estaba en mi sangre. Creo que pensó que me iba a poner mal, pero no. Tal vez en ese entonces estaba chiquita y no comprendí la situación, revela "Celeste", una preciosa niña cargada de valor y energía.
Vivo con mi mamá, mis abuelos, mis tíos. Soy hija única... a veces me siento afortunada de serlo, pero otras veces me siento sola, opina mientras sostiene entre sus manos un vaso de refresco natural, pues era hora del almuerzo.
Muchas veces me he preguntado por qué me pasó a mí o a mi mamá, si ella nunca hizo nada malo... ¿Qué estamos pagando? Luego reflexiono y me digo que no es un castigo, es una condición de vida nada más.
Me ha ayudado a madurar saber que tengo VIH, porque vivo con intensidad cada minuto. Sé que es una enfermedad que no tiene cura, pero también sé que algún día la habrá.
Un sueño angustiante
Sus ojos vivaces se nublan de lágrimas... un nudo impide que el eco de su voz salga al exterior... toma aire...
Mi abuela dice que yo no puedo tener hijos y que si llego a tenerlos me puedo morir.
-Un silencio prolongado y... A mí me gustaría ser madre, pero tengo mucho miedo. Me gustaría tener dos hijos, un varón primero y luego una niña, dice mientras deja escapar una fugaz sonrisa.
Yo me pregunto: la mujer y el hombre cuando deciden casarse, ¿toman en consideración este virus? Porque implica todo un riesgo.
Aún no sé cómo puedo hacer para evitar que mi pareja pueda infectarse con el VIH, tengo que crecer más para saberlo, pero sí me preocupa.
Me gusta un vecinito y él también me queda viendo mucho, creo que le gusto (sonríe apenada). Si me pidiera que fuéramos novios no creo que me atreva a decirle de mi condición porque me da miedo que me rechace.
Una doctora me dijo que sí podría tener un bebé pero me da miedo. Yo veo a una de mis compañeras del grupo de autoapoyo que tuvo el valor de tener una familia y gracias al cielo, su esposo y su hijo no tienen el virus.
Una alumna de 100
Siempre he sido buena alumna, me dan guerra las matemáticas como a todos, pero me propongo sacar un 100 por ciento de vez en cuando.
Me llevo con un grupo de compañeras que desconocen que vivo con el VIH, no les cuento por miedo a que me discriminen. Solo lo saben dos amigas y ellas me dicen que no me ponga triste, que siempre me van a querer como sea....
He conocido la discriminación de cerca -se entristece y su voz se quiebra de nuevo- en la escuela, cuando estaba en quinto grado, unas niñas se burlaban de mí, no se cómo lo supieron y siempre me decían que yo iba a quedar como un fosforito de flaquita, eso me marcó y aún lloro cuando me acuerdo.
Sin embargo, me dije a mí misma que no sería así, que iba a seguir adelante.
Los maestros siempre me apoyaron, ahorita los del colegio también... solo lo saben dos consejeras y mi maestra de español.
En la mañana salgo para el colegio... a veces me gusta que no hayan clases, me alegro mucho que falte un maestro porque así juego con mis amigos. De grande quiero ser ingeniera o diseñadora de interiores porque me encanta. Miro en la televisión, en un canal que se llama Discovery Home & Health, un programa bien pinta sobre diseño de casas... no me lo pierdo.
Lo que no me gusta es que a veces tengo que faltar días al colegio, especialmente cuando voy al médico o alguno de mis medicamentos me produce fuertes mareos. La inocencia de "Celeste" sigue intacta.. Me encanta jugar con mis muñecas, a la escuelita, de mamá y papá y a la doctora.
También me gusta jugar pelota... hoy jugamos balonmano en el colegio.
Al día con las medicinas
Dice mi mamá que desde bebé tomo antirretrovirales.
Ella y yo estamos en tratamiento de por vida. En la mañana me tomo una pastilla y otras dos por la noche.
No me puedo desvelar porque mis pastillas son fuertes y me marean bastante.
Nunca he estado hospitalizada, ni tampoco he visto a mi mami recaer... no estoy preparada para verla en esa condición. Cuando he ido al hospital he visto muchos pacientes delgaditos... no quiero ver a mi mami así.
Mi abuela es cariñosa, un poco regañona pero lo normal, siempre ha estado a mi lado, no hay discriminación. Una vez sí... mi abuela dijo que apartáramos nuestros platos porque la íbamos a infectar... mi mamá lloró por eso.
Entonces mi tía y yo llevamos unos folletos y se los leímos... ella comprendió y cambió su forma de pensar.
He aprendido a aceptar mi condición y le digo a las personas que al igual que yo padecen esta enfermedad que no se sientan solas, porque aunque unos los rechacen, otros van a estar a su lado.
Todos somos iguales ante los ojos de Dios y no tiene que haber diferencia. Si Dios así lo quiso, así será, es como una misión divina para mí y todos los pacientes VIH... Yo sé que si me caigo, no debo asustarme, él Señor estará siempre a mi lado.
(Junta sus hombros en señal de aceptación) No le temo a la muerte porque somos de la muerte y hasta de un accidente nos podemos morir, pero prefiero la vida bajo esta condición, es mucho mejor porque aunque pasemos situaciones difíciles, algún día mejorará.
Celebración
Justo hace una semana celebré mi cumpleaños (el número 15). Usé un lindo vestido azul con tacones... me los quité rápido porque no los aguante (sonríe). No sé cómo le hacen las modelos. Cuando trabaje, voy a ponerme tacones.