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Salvaje destrucción del núcleo del Río Plátano

En 2008, las Fuerzas Armadas tenían un registro de 700 hectáreas taladas en este sector. Para 2011, la institución militar registró más de 2,200 hectáreas de bosque tropical convertidas en pastizales
05.09.11 - Actualizado: 06.09.11 04:34pm - Redacción: redaccion@elheraldo.hn

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Musín, Iriona, Colón,

Honduras

¿Dónde están las autoridades forestales? es la pregunta que cualquier visitante se hace en este lugar al contemplar con incredulidad y pena la aterradora devastación del bosque tropical de la zona núcleo de la Biósfera del Río Plátano.

Musín es un lugar recóndito, situado en el municipio de Iriona, entre la línea divisoria del departamento de Colón y Gracias a Dios. Para llegar aquí desde Culmí se viaja de ocho a diez horas en vehículo todoterreno, luego hay que seguir a pie o a lomo de mula otras diez horas. En helicóptero el viaje dura casi media hora, partiendo desde el lugar conocido como La Colonia, siempre en Culmí.

Así que desde sus cómodas oficinas los burócratas nunca tendrán idea ni conciencia de la aterradora destrucción que sufre la reserva forestal en esta zona, como sucede también en otros puntos de su extensión.

Por el momento, el reciente operativo interinstitucional, liderado por el Comando de Apoyo al Manejo de Ecosistema y ambiente de las Fuerzas Armadas, es apenas una de las tantas curaciones que necesita una herida que requiere un largo tratamiento.

Este operativo dedicado al rescate de este patrimonio de la humanidad, declarado así por la UNESCO en 1979, contó con la participación de fiscales del Ministerio Público y de la Secretaría de Recursos Naturales (Serna).

Según el coronel Marco Antonio Leiva Puerto, jefe del Comando de Apoyo al Manejo de Ecosistemas y Ambiente de las Fuerzas Armadas, en 2008 se tenían registradas alrededor de 700 hectáreas taladas solo en este sitio de Musín, y para 2011 la cifra superó las 2,200 hectáreas aniquiladas.

Visita

Sin importar la lluvia, el fango, las plagas, el caudal del río Musín y otros peligros propios de una zona selvática en destrucción, EL HERALDO recorrió varios kilómetros del núcleo de la reserva, constatando el gran desastre ecológico.

"Tengan cuidado con las barba amarillas, aquí abundan", dijo el único lugareño que encontramos en el tortuoso camino. Aquí los casos de hombres y niños mordidos por las mortales serpientes son comunes.

En ciertas partes de la selva hay mojones que indican el lindero entre la zona núcleo y la zona de amortiguamiento, donde no hay monumentos, entonces el río Musín indica la división entre un sector y otro.

Esta zona es una Honduras en pequeña escala, donde nunca ha existido ley ni orden y nadie recuerda alguna visita de técnicos del Instituto de Conservación Forestal ni de la entidad antecesora, la Corporación Hondureña de Desarrollo Forestal (Cohdefor).

Para entrar en la parte más afectada el primer obstáculo eran las fuertes corrientes del río Musín. El afluente había que cruzarlo varias veces para poder ir corroborando los enormes daños ambientales en este sitio, donde el hombre perdió la razón y la sensatez.

La primera vivienda encontrada en el recorrido fue la de María Dina Martínez, quien tenía cinco años de vivir en esta zona. Uno de sus parientes, Samael Orellana, relató que se dedican a la siembra de granos básicos y a la siembra de pasto para el ganado.

La siguiente casa fue la de Roberto Martínez, quien vivía junto con su esposa Enriqueta Romero y gran parte de su descendencia. A pesar de que esta familia aseguró que tenía casi 16 años de vivir en la zona núcleo, las autoridades la desalojaron al solo comenzar el operativo para proteger la reserva forestal.

Unos ocho kilómetros río abajo, el equipo EL HERALDO se topó con la aterradora devastación causada por un ganadero, quien vive en la comunidad conocida como La Providencia, ubicada cerca de Culmí.

En uno de sus potreros, de centenares de manzanas, apenas se miraban unas 20 reses, ya que dos días antes había sacado la mayor parte del ganado.

Responsables

Los responsables de la destrucción de la zona núcleo son ganaderos de El Paraíso y de Olancho, quienes manifestando que hacen grandes aportaciones a las campañas políticas, según el relato de los lugareños, llegan y cercan hasta donde les da la gana, luego envían decenas de peones a botar el bosque, posteriormente le meten fuego y luego le siembran zacate mejorado.

Estos deforestadores no viven en este sector. En los lugares de los cuales se han apoderado ilegalmente levantan covachas y traen familias de otros sitios para que les cuiden el ganado.

Detrás de estos ganaderos, en los últimos años, también se instalaron en el área otras personas que se hacen pasar como agricultores, siguiendo el mismo procedimiento que los ganaderos. Esta gente, al igual que los hacendados, provienen de Culmí o sectores aledaños, incluso se encontró una familia procedente de Comayagua.

En pequeñas porciones de las extensas zonas devastadas por sus propias manos, siembran granos básicos, yuca y plátanos para la subsistencia, lo demás del terreno lo utilizan para cuidar ganado que no es de ellos, a un costo mensual de cien lempiras por cabeza.

El que menos cuida son 50 animales vacunos. El cuidado no solo les permite obtener dinero, sino también un aprovechamiento de la leche de aquellas vacas que van pariendo.

Como en parte de la Biósfera lo que divide la zona núcleo de la zona de amortiguamiento es el río Musín, entonces hay casos de migrantes que llegaron y se instalaron en la zona de amortiguamiento, donde tienen menos restricción para vivir, pero sus trabajos -milpas y platanares-, así como sus potreros de grandes extensiones, los tienen en la zona núcleo.

Hasta comienzos de la operación de captura, desalojo y destrucción de viviendas iniciada el jueves recién pasado, la tala del bosque latifoliado era constante.

Lea también: Desalojos y capturas para salvar la Biósfera

Poderosos

"Mire, aquí hay gente poderosa que tiene grandes contactos políticos en Tegucigalpa", dijo Alfonso Sánchez, uno de los tantos migrantes instalados en la zona núcleo.

Sánchez no niega que desde su llegada hace 16 años ha deforestado alrededor de 153 manzanas en la zona declarada restringida para convertirlas en praderas aptas para el ganado.

Muy delante de sus pastizales están otros hacendados como Ramón Cardona, Félix Juárez, Saturnino Bonilla, Agustín Fúnez y Marcial Paz, quienes también han convertido enormes extensiones de la zona patrimonio mundial en gigantescos potreros donde pastan centenares de cabezas de reses, expresó.

Esta versión confirmó lo expresado por otras personas que radican en la zona de amortiguamiento.

Según la gente de Musín, ninguno de estos ganaderos vive en la zona. Amadeo Chaver vive en la comunidad de la Providencia, Dulce Nombre de Culmí, Cardona en la aldea El Pedregal, San Francisco de la Paz, Olancho; Juárez radica en Catacamas, Fúnez en la comunidad de la Soledad y Paz en Culmí.

De acuerdo con Sánchez, ninguna autoridad forestal les ha prohibido nada, por eso la gente se ha ido colocando en este sector de la Biósfera, principalmente por toda la ribera del río Musín.

Él asegura que se instaló en la zona en marzo de 1994 y actualmente tiene "153 manzanas empastadas". En sus potreros pastan no solo las 50 reses de su propiedad, sino que cuida otros 150 semovientes de tres personas a las cuales recordó nada más como Waldo, Donadin y Marina, ella originaria de Copán.

Aseguró que cobra mensualmente cien lempiras por cabeza de ganado que se alimenta en sus potreros. Esto significa que mensualmente estaría recibiendo alrededor de 15,000 lempiras mensuales, una gran cantidad de dinero en un lugar donde hay muy poco en que gastar.

Tomás Mendoza es otra persona mencionada en este lugar, ya que ha cercado grandes extensiones de bosque, pero no las ha talado. Según los pobladores, él ve el negocio en una futura indemnización que le pueda dar el gobierno por el supuesto cuidado del recurso natural.

Extrañamente, de las personas antes mencionados sólo Amadeo Chávez, Alfonso Sánchez y Agustín Fúnez tienen órdenes de captura por los delitos de daños agravados al medio ambiente y recursos naturales en perjuicio del Estado.

Lea también: Desalojos y capturas para salvar la Biósfera


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