Editorial: Golpe de timón faltante ">
Honduras
Los cambios abruptos que el Poder Ejecutivo realizó el sábado anterior han profundizado la incertidumbre en Honduras.
Así lo resume Arturo Alvarado, ex secretario de Finanzas (2002-2006), quien ha venido estudiando y escribiendo sobre el desempeño de la administración pública.
Agrega que el presidente de la República, Porfirio Lobo Sosa, tiene la potestad de prescindir o no de los servicios de sus ministros, pero la forma tan abrupta en que se realizaron los despidos, la forma como se comunicó al público exterior y hacia los mismos interesados no fue la más adecuada.
"La forma en que salieron los funcionarios lo que hizo es agregar más incertidumbre, más desconfianza de la población, pero lo que se espera para beneficio del país es que los nombrados cumplan con los objetivos que el gobernante espera".
Subraya que después de esos acontecimientos, cualquier persona que sea nombrada en un cargo lo pensará dos veces, por la forma como fueron desalojados cuatro ministros.
El ex funcionario lamentó que, existiendo los canales formales para separar a un funcionario de su cargo, se les haya notificado por teléfono su despido y otros se enteraron que ya no eran parte del Poder Ejecutivo porque su sustituto ya había sido nombrado.
"Creo que estamos ante un gobierno que en término efectivo le quedarán 15 o 18 meses de accionar antes de entrar en la vorágine política", continuó, "los que se deben aprovechar al máximo para que el gobierno comience a producir resultados, porque a la fecha no hemos visto nada efectivo en las actividades básicas, o sea la educación con menos de 80 días de clase; la salud con malos servicios e infraestructura con carreteras en mal estado".
El entrevistado considera que al final del período presidencial, a quien evaluará el pueblo será a Lobo Sosa y por eso él decide quienes serán sus cercanos colaboradores.
Los despedidos
Para Arturo Alvarado, es difícil evaluar el desempeño de los funcionarios despedidos porque no tiene una información completa pero sí puede hacer un ligero análisis de cada uno. óscar álvarez, ex secretario de Seguridad, de acuerdo con Alvarado, tenía una lucha frontal en contra de la criminalidad; el país no tiene los suficientes recursos para una eficaz lucha contra el narcotráfico y lo que se debe hacer es una alianza multinacional. Agregó que álvarez encontró una difícil situación en materia de seguridad por la impunidad completa del gobierno anterior.
En el caso del ex canciller Mario Canahuati su principal labor fue impulsar la atracción de inversiones, pero de nada sirven los foros promocionales -Honduras is Open for Business- si el país no tiene las condiciones, las garantías para los inversionistas. En tema de relaciones exteriores, el presidente Lobo Sosa asumió un mayor protagonismo por la necesidad de insertar a Honduras a la comunidad internacional.
Sobre la gestión de José Oswaldo Guillén, ex ministro director de Ingresos, el ex secretario de Finanzas dijo que "como una persona joven se dedicó en cuerpo y alma a su labor de recaudación, entrando muchas veces en confrontación con el sector privado y creo que la inexperiencia le afectó". Agregó que no se puede negar que Guillén con todas sus fuerzas se dedicó a fortalecer los ingresos tributarios, reducir la evasión fiscal, pero en Honduras lo que se tiene que hacer es un frente común para que los políticos ajusten sus intereses personales con los objetivos nacionales.
Para el entrevistado, no se puede continuar con el oportunismo político, con la asignación de "chambas" en las empresas públicas por recomendaciones, lo que no abona en nada porque los funcionarios son golondrinas que no hacen verano.
Respecto a Nasry Asfura, ministro director del FHIS, Alvarado apuntó que no tiene mayor conocimiento, pero este funcionario tenía una institución paralela como es la Secretaría de Desarrollo Social, quien tenía casi las mismas funciones que el Fondo Hondureño de Inversión Social.
Zancadillas
Por su parte, Olban Valladares, analista político, considera que "los cambios obedecen a otras razones que no han sido develadas todavía y que jamás las vamos a saber en toda su plenitud porque los afectados han sido muy prudentes en sus declaraciones", dijo Valladares, excandidato presidencial por el Partido Innovación y Unidad (Pinu).
En el caso de la destitución del exministro de Seguridad, Óscar Álvarez, el analista estima que las declaraciones que con "excesivo entusiasmo" pronunció tras su regreso de Estados Unidos tuvieron que ver en algún porcentaje con su salida forzada.
En esas declaraciones Álvarez anunció que iba a descabezar la Policía porque muchos oficiales están coludidos con el crimen organizado. Antes había expresado que algunos oficiales más bien servían de "controladores aéreos" a las avionetas cargadas de droga, para facilitarles su aterrizaje.
"Me parece que eso no causó la mejor impresión entre los que, según él, están fuera de la ley. Tampoco causó buena impresión en la mayoría de la oficialidad, que se sintió desmoralizada", dijo Valladares. Sin embargo, Olban Valladares considera necesario hacer una depuración total en la Policía porque está infiltrado el crimen organizado. Respecto a los otros despidos, especialmente los funcionarios incondicionales del presidente del Partido Nacional, Ricardo Álvarez (Oswaldo Guillén, Nasry Asfura), el entrevistado por EL HERALDO no descarta algún trasfondo político.
"En política no nos debemos asustar jamás. Cuando hay pleitos o la disputa de posiciones de poder, particularmente del partido gobernante, las zancadillas son típicas. Y los que se meten a política en grandes ligas tienen que aprender a esquivar las zancadillas, a rechazar los golpes bajos", afirmó.
"En estas circunstancias se producen ‘artimañas’ y ‘trucos’ que se dan por debajo de la mesa. Eso es natural y no me extrañaría que hubiese alguna estrategia, alguna consigna en ese sentido".
"Es más", alertó el analista, "el pleito empieza y entre más nos acerquemos a las internas eso será todavía más duro".
Miguel Martínez, nuevo director del FHIS
Miguel Edgardo Martínez, diputado nacionalista por Comayagua, ocupará la dirección del Fondo Hondureño de Inversión Social (FHIS) en sustitución de Nasry Juan Asfura, quien fue separado el fin de semana por el presidente Porfirio Lobo Sosa.
Martínez será juramentado este miércoles, luego que ayer el plenario del Congreso Nacional le aprobó un permiso para desempeñarse en ese cargo. El diputado Martínez se ha desempeñado en varias comisiones ordinarias del Legislativo durante estos 18 meses.
El nuevo ministro director del FHIS es simpatizante de la corriente del presidente del Congreso, Juan Hernández, y no ha ocupado ningún cargo público hasta la fecha. Por 20 años se desempeñó en la empresa privada. Martínez, ingeniero industrial con maestría en Administración de Empresas y Finanzas, declaró que tiene instrucciones del Ejecutivo y del presidente del Congreso Nacional de impulsar el proceso de descentralización del FHIS, a efecto que haya presencia de obras públicas en las municipalidades.
Indicó que la prioridad será reanudar la proyección del FHIS en la ejecución de proyectos como la construcción de edificios escolares, pupitres, techos, pisos, centros de salud y en general todo tipo de obras de interés social.