Honduras
Claudia Erazo es la coordinadora de la Comisión Nacional de Apoyo al Migrante Retornado con Discapacidad (Conamiredis) y cuenta que la labor con los lisiados que vienen desde México y Estados Unidos comenzó hace dos años, pero reconoce que hay mucho por hacer. A continuación el diálogo que sostuvo con EL HERALDO:
¿Cuál es el trabajo de la Conamiredis?
Somos un grupo de voluntarios, unos 14 a nivel nacional, entre técnicos, psicólogos y agentes de pastoral. Primero identificamos los casos de migrantes retornados con discapacidad y les damos acompañamiento, les damos atención psicológica con su familia y buscamos ayudarles con sus prótesis. Además, impulsamos una reinserción laboral a través de talleres. Comenzamos hace dos años, aunque desde 2006 se inició el trabajo con ellos.
¿De quién depende la Conamiredis?
La Comisión depende de la Pastoral de Movilidad Humana (PMH). La Pastoral también tiene el Centro de Atención al Migrante Retornado (CAMR) y el Centro de Promoción para el Migrante (Cenprom), que acoge a los migrantes que llegan a Tegucigalpa y que no pueden viajar ese día a su lugares de origen, entonces duermen en el Centro. También el Cenprom ofrece talleres a los niños y familiares del migrante como computación, danza, teatro y otros. Además la PMH tiene la Casa del Migrante en Ocotepeque y la Cooperativa del Migrante. Además hay instituciones que se desligaron de la PMH, como el Fonamih y la Red de Familiares de Migrantes Desaparecidos.
¿Cuántos migrantes amputados tienen registrados en Conamiredis?
Hasta el momento tenemos 122 casos documentados. Esa cifra va a subir porque en lo que va de estas últimas dos semanas tenemos otras ocho personas que nos han llamado, algunas vienen de México y otras que acaban de llegar.
¿Qué es lo más duro que les toca vivir a estos compatriotas?
Que a veces ni sus propias familias los quieran recibir. Para el caso, ahorita hemos parado la deportación con Cancillería de dos casos que están en México porque no hay familiares que los quieran recibir. Uno de los casos es un joven con doble amputación (perdió dos piernas) que va para Colón, pero su papá dijo que no lo quería recibir. El otro tuvo una amputación, pero con problemas mentales y tampoco lo quieren atender.
¿Es muy común que la familia no quiera recibir a los deportados?
Sí, es bastante común, pero es parte del trabajo que nosotros hacemos, de llegar a ellos y sensibilizarlos, darles ánimos, porque no es fácil. Gran parte del trabajo de la pastoral es hacer que se mueva la comunidad para que sea solidaria con esa familia.
Si reingresar a su propia familia es difícil, es de suponer que es mucho más complicado reinsertarlos al mercado laboral. Hemos encontrado mucha dificultad, el impacto de si la familia los recibe o no les genera un shock. Ya en el ámbito laboral es más difícil porque muchos no han terminado ni siquiera la educación primaria. En la Secretaría de Trabajo se habla de un currículo que como mínimo tenga secundaria. A parte de eso la Secretaría no cuenta con una base de empresas que cumplan con la Ley de Equidad, que nos permita identificar dónde se pueden colocar los migrantes discapacitados. Adicionalmente, las organizaciones que prestan dinero quieren aplicarles las mismas reglas de crédito (intereses) a los discapacitados, cuando todos sabemos que no trabajarán al mismo ritmo de otros.
¿Cuál es la forma de trabajar en ese sentido con los migrantes con discapacidad, es decir, para reinsertarlos a la vida laboral?
A ellos se les ofrecen talleres de todo tipo, motivacionales, de bisutería y otros, a manera que se reinserten a la sociedad. En cada región hay coordinadores y se reúnen periódicamente para avaluar sus problemas y buscarles soluciones. (Conamiredis a veces apoya a los migrantes con un capital semilla para que desarrollen pequeños y micronegocios que les sirvan de sustento, como chicleras o talleres de pintura).
¿Con qué otras organizaciones trabaja la Comisión?
En estos dos últimos años hemos tenido avances porque ya tenemos convenios con Teletón, hospital San Felipe, Centro Vida Nueva, en Choluteca, Cruz Roja Internacional, pero sí necesitamos más apoyo.
¿Qué tipo de apoyo?
En primer lugar de más psiquiatras y psicólogos. Ahorita estamos iniciando un pequeño proyecto con una maestra de la Universidad para que sus alumnos puedan dar atención a los migrantes discapacitados.
¿Y la gente común puede apoyar?
Hay mucha gente discapacitada que vive en extrema pobreza y hay muchas necesidades, sobre todo los que han regresado en condición de parapléjicos. Ellos necesitan pañales, sillas de rueda, leche y equipo médico como sondas, que valen entre siete y nueve mil lempiras. Si hay gente que quiere ser padrino también puede apoyar a los hijos de los migrantes. Muchos de ellos cuando pierden las dos piernas los que pagan son los hijos al abandonar la escuela, entonces un padrino puede apoyarlo con uniforme, útiles o comida para el niño.
¿Dónde pueden abocarse los que deseen ayudar?
Pueden llamarnos al 2292-0871 o escribirnos a conamiredispmh@yahoo.es. Los donantes que prefieren el anonimato pueden hacer depósitos a la cuenta de banco Ficohsa número 724-020-94 o a la cuenta 710-130-285-38, a nombre de la Asociación Hermanas Scalabrinianas.