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A los 14 años perdió su pierna, pero a los 18 descubrió su talento

Después de su accidente intentó irse a Estados Unidos en cuatro ocasiones. ¿Cómo contactarlo? Pueden llamarlo al 9628-7666, en su Facebook "Galerías Martel" o al correo electónico abiezer12@live.com
12.10.11 - Actualizado: 13.10.11 11:39am - Mario Cerna: mario.cerna@elheraldo.hn

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Tegucigalpa.,

Honduras

Abiezer Martel es tímido con las personas, pero extrovertido en la pintura. Su talento era desconocido hasta hace un año. Luego de la tragedia que le amputó parte de su extremidad izquierda inferior, descubrió que nació para esto, para ser un artista.

Lo que le marcó la vida está en el pasado, hoy sueña en grande. Su aspiración, a los 19 años, es pintar y viajar a otros países para exponer su arte. “Quiero ir a Francia, sé que en Francia hay inspiración y oportunidades para gente como yo, es la nación del arte”, dice.

Abiezer cuenta que “tenía 14 años cuando emigré hacia Estados Unidos, estaba en segundo de ciclo y una tía que vivía en México me dijo que me fuera, que estudiara allá y que después me fuera a Estados Unidos... pero solo me fui para perder mi pierna”. Abiezer, a los 14 años, ya no estaba completo. Antes de irse a México trabajaba para estudiar y ayudarle a su madre en la manutención de la familia.

Desde pequeño fue un emprendedor.

“Tenía que trabajar porque somos pobres, ahorita por ejemplo vivimos mi madre y mis cuatro hermanas en este cuarto”, cuenta señalando con sus ojos las cuatro paredes que lo rodean.

En el cuarto, de unos cinco metros cuadrados, hay dos camas plegables extendidas, y otra aguarda detrás de la puerta.

Los materiales de Abiezer, pinturas, madera y cuadros ya acabados, ocupan una pequeña parte de la habitación. La pila y el baño de aseo están dentro del cuarto. “En la noche vemos cómo nos acomodamos en las camas”, bromea sin perder el entusiasmo. Medio se carcajea.

Abiezer irrumpe en medio de la entrevista y expresa su preocupación por olvidarse de mencionar su portal en facebook, donde tiene algunas de sus obras. “Póngamelo para que la gente pueda ver mi trabajo, que me contacten y que me compren... se lo digo ahorita para que no se me olvide... búsquenme como Galerías Martel”.
Su trayecto

De la carcajada de instantes atrás no queda nada. Recordar ese viaje a los 14 años de edad lo pone algo triste, pero no tanto.

“Tomé el tren en Tabasco, iba en varios trenes, llegué a México, al Distrito Federal, allí sufrí el accidente”, relata.

“Fue en Lechería, en las afueras del DF, a la una de la tarde. No pude tomar el tren, me caí y me cortó la pierna. Había tumultos de tierra alrededor de la vía, porque estaban construyendo otra vía, entonces allí di un mal paso y caí”.

“Mis amigos llamaron una ambulancia y me fui directito al seguro. En ese instante pensé que nunca más iba a regresar a Honduras, no porque no podía sino porque no quería que me vieran así, sin pierna”.

“Pero después lo pensé mejor y cambié de idea y más bien me quería venir rápido. Estuve interno un mes y medio y otro mes y medio en migración de México”.
Se volvió a ir en muletas

“Lo más chistoso es que cuando volví a Honduras, porque me deportaron, ligerito me volví a ir a Estados Unidos. Solo tenía cuatro días de estar en Honduras y me fui de nuevo”, dice casi orgulloso de su osadía.

Abiezer asegura que se fue porque “estaba mejor allá que acá”. “Mi mamá no me dijo nada porque no le conté que me iba. Me fui normal, no tenía miedo, andaba con muletas y ni los puntos me había sacado, solo habían pasado tres meses desde el accidente. Lo que evité fue tomar el tren en México, a puro bus y a jalón”.

“En aquel tiempo no pensaba mucho en lo que me había pasado, es más, ahora que pienso, sobre todo porque no he podido encontrar un trabajo, se me hace difícil”.

Abiezer intentó llegar a Estados Unidos cuatro veces, siendo discapacitado. Después de tanto insistir y fracasar en ese “sueño”, Abiezer comenzó a elaborar artesanías, pero “lo que me generaba no era lo que necesito, tengo una madre y cuatro hermanas”, argumentó.

“Ahora me dedico a la pintura, no es que logró lo que aspiro, más o menos, pero para no estar haciendo nada y para andar sin un peso en la bolsa, entonces me dedico a esto”. Él cree que su futuro está en otro país, donde sí valoren su trabajo.

Abiezer se cansa de estar de pie. Han transcurrido cerca de siete minutos desde que inició la entrevista. Hala un taburete de madera y se sienta. Se quita la prótesis y muestra lo dura que puede ser la vida. “Siempre tallo madera, pero más que todo pinto cuadros... hago retratos, dibujos, hasta rótulos... ja, ja, ja”.

Uno de sus cuadros más pequeños (como los de las fotografías) tiene un costo de 450 lempiras, con todo y el caballete de madera de pino, que permite una fácil exposición y movilidad en cualquier parte de una habitación.

“Pero si alguien quiere el cuadro en un marco, para colocarlo en la pared, también lo hago... el tamaño también influye en el precio, hago cuadros grandes de 1,200 y 1,500, depende del tamaño y del diseño”, asegura.

Abiezer lamenta tener ciertas limitaciones para ofrecer su producto. “A veces por no tener un medio de transporte no puedo llevarme muchas pinturas para vender a una feria”.

Abiezer no se siente diferente, no cree que perdió nada. Él mismo lo resume así: “no me meto mucho a rollo, solo fue una pierna”. La energía y el optimismo de este joven son realmente envidiables.

¿Cómo contactarlo? Pueden llamarlo al 9628-7666, en su Facebook "Galerías Martel" o al correo electónico abiezer12@live.com

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Abiezer pinta en la parte frontal de donde vive. Hacerlo en el interior del cuarto lo dejaría impregnado de olor a pintura. Además, dice, así la gente ve su arte y ocasionalmente vende una que otra pieza.

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