Honduras
Gritos de terror y desesperación rompieron la tranquilidad que se vivía en el aeropuerto Ramón Villeda Morales.
En una de las horas más concurridas se desató una balacera que acabó con la vida de seis personas.
El sangriento hecho se registró en las casetas de peaje en el carril de salida de la terminal sampedrana, entre las 6:00 y 6:30 de la tarde.
Según las versiones policiales, varios sujetos armados y encapuchados esperaban a sus víctimas, todos hombres, quienes acababan de salir de la terminal, supuestamente de ir al encuentro de alguien que iba llegando en un vuelo procedente de Miami que tocó tierra a las 5:30 de la tarde.
En el hecho, además de las seis víctimas, resultaron tres personas heridas que fueron trasladados por patrullas de la policía a un centro asistencial de La Lima.
Ataque planificado
Eduardo Vargas, subcomisario y vocero policial, señaló que el crimen fue bien planificado ya que, según información recogida en la escena, los asesinos atravesaron sus vehículos para cortarles el paso a sus víctimas.
"Estas personas obstruyeron la salida de los vehículos en los que iban los ahora occisos. Se colocaron a unos 10 metros, se bajaron, se dirigieron a los carros y bajaron a los ocupantes para ejecutarlos".
Luego de acribillarlos se dieron a la fuga en los tres vehículos que antes habían usado para cortar el paso a sus víctimas. "Fue algo bien planificado", dijo el portavoz policial.
Los cuerpos de las víctimas quedaron tirados frente a una de las casetas de vigilancia de la terminal. Se desconoce el paradero de los guardias. Igualmente se investigan los videos de seguridad del aeropuerto para ver si lograron grabar el sangriento hecho.
Los carros de las víctimas
Los hombres acribillados, hasta el cierre de esta edición no habían sido identificados debido a que varias de las víctimas no portaban documentos personales.
Ellos se transportaban en una camioneta Pathfinder color champán sin placas y en un toyota Runner placas PCC1136, en el cual hallaron el biberón de un bebé.
El otro carro era un toyota Corolla color gris, placa PCS1948, y un vehículo pick-up color rojo PP20124.
En el registro de la base de datos de la policía uno de los carros aparece a nombre de Pedro Antonio Mejía Carbajal, quien aparentemente reside en la colonia La Unión de San Pedro Sula.
Otro de los vehículos está a nombre de Lucas Arnulfo Maradiaga de El Progreso, Yoro, y el pick-up está a nombre de una exportadora de café de la que no se precisó el nombre.
Previo al levantamiento respectivo realizado por Medicina Forense, a uno de los fallecidos le sonó su celular en repetidas ocasiones. Llamó la atención que el "ringtone" era de ametralladoras.
Momentos de terror
En vista de que a la hora que sucedió la matanza el aeropuerto estaba colmado de viajeros y parientes que iban a recibir o a dejar a sus seres queridos, el incidente causó momentos de zozobra.
Según relatos de algunos testigos, todo el mundo corría para ponerse a salvo de los disparos. El caos no solo fue dentro del aeropuerto. Fuera también imperó el temor porque decenas de personas en vehículos se aprestaban a salir y a entrar al Villeda Morales, por lo que el tráfico era denso.