Honduras
La historia de vulnerabilidad de Honduras se divide en dos: Antes y después del huracán Mitch. El fenómeno, uno de los más nefastos registrados en el siglo XX, dejó una estela de luto y tragedia a su paso por el paÃs en octubre de 1998.
De acuerdo a cifras oficiales, 5,657 personas murieron por causa del huracán, otras 8,058 desaparecieron, casi un millón y medio resultaron damnificadas y 285 mil perdieron sus viviendas.
Las torrenciales lluvias dejadas por el fenómeno, que tuvo una trayectoria lenta y errática, provocaron además serios daños en el 60 por ciento de la infraestructura y al 70 por ciento del sector agrÃcola en los 18 departamentos de Honduras, principalmente en la costa atlántica, la región central y sur.
Ante la caótica situación, las escuelas y colegios dejaron de impartir clases, afectando a unos 150 mil niños y jóvenes, mientras 23 de los 28 hospitales públicos que sufrieron daños en sus estructuras, trataban de brindar asistencia a más de 12 mil heridos y enfermos.
Las pérdidas económicas registradas entonces superaron los cinco mil millones de dólares, de acuerdo al cálculo de organizaciones financieras internacionales.
Hoy, casi 13 años después, el estado de vulnerabilidad de Honduras sigue siendo crÃtico. Cada año, entre mayo y noviembre, la temporada lluviosa provoca serios daños, derrumbes, inundaciones y continúa siendo un riesgo para la población.
Solo en Tegucigalpa, según la AlcaldÃa Municipal del Distrito Central, alrededor de 300 mil capitalinos viven en zonas de riesgo.
Al igual que la capital, otros 80 de los 298 municipios han sido calificados como "los más vulnerables" por la Comisión Permanente de Contingencias (Copeco).
No obstante, la tragedia también ha dejado lecciones aprendidas, según los expertos. Actualmente, a pesar de que las escenas de octubre de 1998 se repiten en varias zonas de Honduras, se ha reducido significativamente el número de muertes y se trabaja en programas para reducir los riesgos con la participación de los ciudadanos, conscientes cada vez más de las acciones necesarias para preservar sus vidas.