Honduras
Aunque los altos mandos de la PolicÃa Nacional aseguran que los autores materiales de la muerte de los dos universitarios están plenamente identificados, la FiscalÃa y la Dirección Nacional de Investigación Criminal (DNIC) no quieren dejar cabos sueltos en torno al repudiable hecho.
La mañana de ayer un equipo de biólogos del Ministerio Público y técnicos de la Sección de Inspecciones Oculares de la DNIC estuvieron presentes en la escena del crimen en busca de otros elementos para sumarlos a las pruebas cientÃficas que realizan de las evidencias.
Los biólogos hicieron un recorrido por el matorral en el sitio donde el sábado 22 del presente mes fueron encontrados los cadáveres de Rafael Alejandro Vargas Castellanos, de 22 años, hijo de la rectora de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), Julieta Castellanos, y su amigo Carlos David Pineda RodrÃguez, de 23 años.
Los cuerpos inertes fueron localizados en la orilla de un precipicio en el desvÃo a la aldea Villa Real, en el kilómetro 12 de la carretera que conduce al sur del paÃs.
La diligencia realizada ayer es parte de las investigaciones que se iniciaron a partir del levantamiento y que han conducido a señalar como sospechosos a un oficial y tres agentes asignados al Distrito Policial 1-3 de la Jefatura Metropolitana.
Los sospechosos fueron identificados por las autoridades como Carlos Galeas, quien ostenta el grado de subinspector; Wilfredo Figueroa, Arnulfo Padilla y Rubén Pozo, policÃas de la escala básica.
Los cuatro se encuentran bajo custodia en las instalaciones de la Jefatura Metropolitana 1, a la espera de que se libren las órdenes de captura para ponerlos a la orden del juzgado competente.
Doble crimen e investigaciones
Los cuatro policÃas podrÃan asumir las consecuencias de un posible error de procedimiento.
La hipótesis principal es que los uniformados habrÃan disparado contra el automotor en que viajaban las dos vÃctimas, sin embargo, esta tesis no ha sido sustentada aún por la fiscalÃa en un requerimiento fiscal.
Esta misma hipótesis señala que quienes acabaron con la vida de los universitarios habrÃan cometido el horrendo crimen para borrar evidencias.
En el transcurso del proceso investigativo han surgido elementos importantes como videos y testigos que los vincularÃan directamente con el hecho criminal.
Los altos mandos de la institución han admitido la participación de sus subalternos en el hecho criminal y han garantizado que el caso no quedará en la impunidad.
El portavoz de la SecretarÃa de Seguridad, Silvio Inestroza, sostuvo ayer por enésima vez que todo aconteció en el momento que los dos jóvenes traspasaron un retén policial y los agentes abrieron fuego contra el automotor para que detuvieran la marcha.
Otra hipótesis señala que los jóvenes huÃan de policÃas que andaban de franco (dÃa libre) a bordo de motocicletas y pretendÃan robarles el carro Toyota Rav 4.
En el intento de escapar, los universitarios habrÃan traspasado el retén.
La marcha del vehÃculo habrÃa sido detenida a balazos, pero en el acto Vargas Castellanos habrÃa resultado herido, por lo que realizaron otro tipo de acción.
Los policÃas habrÃan decidido liquidar al otro joven. Posteriormente decidieron deshacerse del carro y los cuerpos. El carro fue abandonado en la entrada a la colonia Santa Rosa y los cuerpos en el kilómetro 12 de la carretera al sur. Es decir, toda el accionar se desarrolló dentro de los lÃmites del distrito policial de La Granja.
Aseguró que los datos ya están en el expediente investigativo y están convencidos de que los policÃas son responsables.
"Hay los suficientes elementos, no hay ninguna duda de la participación de estos malos policÃas en la comisión de este lamentable hecho", expresó el oficial. Agregó que en las próximas horas la FiscalÃa formalizará la acción en contra de ellos y van a comparecer igual que cualquier otro ciudadano ante las autoridades correspondientes.
Otro hecho que se investiga es la presunta participación de otro oficial, a quien la SecretarÃa ha pretendido presentar como testigo protegido.
Sin embargo, en la fiscalÃa se estarÃa considerando que es sospechoso y no testigo.
Se trata de un oficial que fue raptado por policÃas la madrugada del lunes en una gasolinera ubicada en el sector sur de la ciudad. Este oficial fue subido a la paila y aparentemente el plan era liquidarlo, sin embargo, se tiró del automotor en plena marcha.
Este oficial al parecer es una pieza clave para despejar la incógnita que existe en torno al macabro incidente sangriento.
No hay prisa
Pese a que en la PolicÃa están convencidos del involucramiento de los uniformados en el suceso, las diligencias investigativas han seguido su curso normal con el fin de garantizar en un 100 por ciento que el caso quedará resuelto.
El pasado jueves la FiscalÃa remitió a los laboratorios balÃsticos tres fusiles y 10 pistolas, asà como 10 patrullas para ser analizadas, pero solo tres quedaron en el Ministerio Público, ya que se les encontraron rastros de sangre.
La FiscalÃa también incautó el libro de novedades del dÃa que ocurrió el hecho criminal con el fin de hallar otros elementos de prueba.
Las acciones investigativas continuaron ayer su curso.
El papel de los biólogos
A las 10:00 de la mañana biólogos y técnicos de Inspecciones Oculares se movilizaron hasta la escena del crimen para continuar con las pesquisas.
Los técnicos hicieron un análisis del terreno y as plantas en busca de más indicios para documentar el caso y que no quede ninguna duda de la participación de los sospechosos en el doble crimen.
Con esto lo que se busca es determinar si la tierra y restos de plantas encontrados en las llantas de las patrullas coinciden con lo que hay en la escena del crimen.
Mientras tanto, en los tribunales de justicia están pendientes de la presentación de los detenidos para seguirles el respectivo proceso y enviarlos a prisión.
La FiscalÃa aseguró ayer en horas de la tarde que aún no habÃa recibido el informe de la DNIC, pero se conoció que los equipos están esperando los resultados de los estudios forenses para agregarlos al expediente.
Una fuente ligada a los cuerpos de inteligencia confió que las investigaciones se han extendido a una presunta red de crimen organizado que desde hace varios meses se ha dedicado a cometer una serie de delitos en el sur de la capital.
Los actos delincuenciales incluyen asaltos en residencias, robo de automóviles, robo a personas, narcomenudeo, extorsiones y hasta actividades de sicariato.
A las pesquisas se han sumado expertos de la Dirección de Asuntos Internos de la SecretarÃa de Seguridad, a raÃz de una información de inteligencia publicada por EL HERALDO, según dijo la fuente.