Honduras
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Diez días después de la muerte de uno de sus hijos, Julieta Castellanos Ruiz, rectora de UNAH, revela a EL HERALDO que se siente amenazada.
“Me imagino que debo de estar en el blanco, pero no tengo miedo”.
La madre de Rafael Alejandro Vargas Castellanos, el joven universitario que fue encontrado muerto en el kilómetro 12 de la carretera al sur, a inmediaciones de Villa Real, dice que “yo no viviría en paz conmigo misma dejando a mi hijo en una tumba habiéndolo asesinado el Estado”.
Ante la podredumbre que ha quedado al desnudo en la Policía, Castellanos hace un enérgico llamado al G16 (cooperantes internacionales) para que no entreguen más recursos a una institución que se ha convertido en un monstruo que se alimenta con la sangre de nuestros jóvenes. Asimismo, llama a la sociedad y a las autoridades a no aprobar el tasón o paquetazo de seguridad, mientras no haya garantía de que esos recursos del pueblo los recibirá una institución depurada.
EL HERALDO habló en exclusiva, por más de una hora, con Castellanos Ruiz. A continuación la primera parte de su entrevista:
¿Conoce usted los avances de las investigaciones sobre la muerte de su hijo?
Nosotros hemos tenido acceso al proceso de investigación desde el primer día específicamente y hemos estado nosotros desde el día sábado que constatamos que Rafael Alejandro y Carlos David habían sido identificados en la morgue y que la Policía era la responsable.
¿Cómo se puede determinar ese extremo?
Básicamente porque se daba un hecho muy particular de un patrón de comportamiento policial y es que habían limpiado la escena del crimen. Cuando la Policía participa en un hecho delictivo trata de no dejar evidencia y esto obviamente era una característica ya sospechosa, porque los sicarios no limpian la escena del crimen, el sicario huye.
La Policía desde el primer día supo que nosotros teníamos acceso directo a las pruebas forenses y no se atrevió a decir que era un problema de drogas, pese a que tengo información de que encontraron un polvo blanco en el vehículo (sembrado para tratar de desviar la investigación).
¿Quiénes participan en las investigaciones?
Los días domingo y lunes, los técnicos del Ministerio Público no profundizan en la recolección de las muestras y la Facultad de Ciencias Médicas juega un rol importantísimo porque acompaña a los técnicos del MP. En este sentido, la Policía sabe que el caso se le ha ido de las manos.
El lunes, el equipo de la Universidad habla con la Embajada de Estados Unidos para que den protección a los fiscales y técnicos del Ministerio Público que están siendo amenazados por la Policía.
¿Qué acciones hace la Embajada?
Ese mismo día, de la Embajada de Estados Unidos se comunican con el señor ministro de Seguridad para pedirle protección para los fiscales e investigadores del MP. Hay una respuesta rápida y favorable de la Embajada y allí se plantea la posibilidad de que el FBI podría estar acompañando la investigación.
¿Cuándo fue la última vez que se comunicó con su hijo?
Fue el viernes a las 9:00 de la noche que conversamos y escuché que estaba en una reunión con sus amigos porque oía la música y me dijo que estaba en una cena con sus amigas y que se iba a quedar en la casa de la familia Pineda.
¿Dónde era la fiesta y dónde se quedaría Rafael Alejandro?
La fiesta era en Miraflores y él se iba a quedar en la colonia Modelo. Yo le dije que iba a necesitar el carro por la mañana para hacer unas gestiones en el banco, por lo que me dijo que estaría en la casa a las 8:00 de la mañana por tarde del sábado, pero lo llamé al teléfono y decía: ‘deje su mensaje’.
¿Qué pasó después de eso?
Desde allí comenzaron las dudas, por lo que yo creí que era un secuestro y me comuniqué con el Presidente de la República para pedirle ayuda.
Me habló el ministro de Seguridad y vino el jefe de la DNIC a la Universidad y me dijo que había que esperar para ver ante qué escenario estábamos, si de secuestro o qué.
¿Qué piensa ahora del caso?
Ahora me queda la impresión de que ellos (la Policía) ya sabían que era mi hijo porque él (Palma Rivera) nunca me miró a la cara y fue evasivo. Claro, ellos están acostumbrados a trabajar todos los días con este tipo de hechos y lo asumen con mucha serenidad.
¿Qué pasó en los días subsiguientes?
El día martes tuvimos el conocimiento que el recorrido que habían hecho había sido identificado. Cuando a mí me dijeron que habían aparecido en la salida del sur me sorprendió porque yo siempre hablaba con Alejandro y le decía que no usara el Anillo Periférico en la noche porque es muy peligroso.
¿Usted pensó lo peor para su hijo?
Yo creí que los habían secuestrado en el anillo pero me extrañaba porque como yo tuve el Observatorio de la Violencia, nosotros identificábamos las calles, los barrios y las zonas más peligrosas y yo siempre le advertía que no utilizara el anillo por el peligro de los obstáculos y porque lo podían secuestrar.
¿Y en relación a las investigaciones sobre su muerte?
El martes me dicen a mí que tienen identificadas unas casas que tienen cámaras de video. Entonces la Fiscalía hace la acción de pedir esos videos.
Ese mismo día recibo una llamada a eso de las 5:00 de la tarde que la Policía quiere hablar conmigo.
Los policías querían en esa reunión que yo autorizara que ellos tuvieran los videos porque querían identificar a las patrullas involucradas.
La Fiscal Sandra Ponce me acompaña a una reunión con los comisionados Marco Tulio Palma Rivera, director de la DNIC; el Comisionado Flores Mejía, director de Investigación Especial y el comisionado Rafael Girard, subcomisionado de Investigación.
Ellos integran a Girard a este grupo para que me genere confianza, sin embargo, yo allí les ratifico que no creo necesario que ellos necesiten tener los videos porque ellos saben qué patrullas cubren los cuadrantes y que ellos tienen ese informe.
En ese momento, fiscales del MP incautan 10 patrullas y las armas en la posta de La Granja. En esta acción los fiscales recibieron amenazas del jefe de Homicidios de la Policía y les dicen que no saben a qué problemas se están metiendo y que es mejor que dejen las cosas como están.
La fiscal Mercedes Ruiz tiene temor en un primer momento, pero ellos saben que la Embajada de Estados Unidos le ha pedido protección al gobierno para los Fiscales. Entonces la Fiscal Mercedes Ruiz levanta un acta de esas amenazas que recibieron por parte del jefe de Homicidios de la Policía.
¿Qué puede decir de las acciones de la Fiscalía?
A mí nunca me convenció del todo, la Fiscalía no toma testimonio de los policías implicados y yo quisiera que la fiscal de Derechos Humanos y de Delitos Comunes aclare por qué no procedía tomar declaración a estas personas o a una de ellas que estaba dispuesta a hablar.
¿Usted insistió en algo?
Una de las preguntas en las que yo insistía, al igual que la señora Sandra Ponce, era cómo nos garantizaban que las personas no se iban a fugar y ellos garantizaron que no se iban a fugar.
Después de esta circunstancia, hasta allí creía que la Policía no se iba a exhibir y que no le quedaba de otra que entregarlos.
La Policía aparentemente quería entregarlos y pasarlos a la Fiscalía y la Fiscalía no los tomaba porque al no haber un requerimiento fiscal, sus testimonios quedaban invalidados.
Lea segunda parte de la entrevista: Uno de los policías quería hablar pero fiscalías no le tomaron la declaración