Honduras
La investigación de EL HERALDO en torno a una red criminal de policías que operaba desde el distrito de La Granja, al sur de la capital, dejó ayer los primeros resultados.
El 28 de octubre, EL HERALDO reveló que varios policías asignados a La Granja se dedicaban al robo de vehículos y motocicletas, asaltos a viviendas, narcomenudeo y hasta sicariato.
Esta información se desprendió de informes de inteligencia a los que tuvo acceso EL HERALDO y que revelaban un patrón criminal que inculpaba a los policías asignados a este distrito.
Aunque la participación de los uniformados era un "secreto a voces" en el cuerpo policial, curiosamente, ningún jefe policial se atrevió a suspenderlos y ponerlos a la orden de la justicia.
Una de las pistas que condujeron las investigaciones hacia los policías es que el robo de vehículos y los asaltos a mano armada se realizaban por la noche y madrugada, cada día de por medio.
Esto llevó a los investigadores a sospechar que quienes cometían los asaltos en el sector sur de la ciudad eran los mismos policías, aunque lo hacían en sus días francos (días libres).
Para cometer las fechorías, se auxiliaban de los radiocomunicadores, de manera que podían saber con precisión en qué lugar estaban estacionadas las radiopatrullas (en servicio) o los retenes policiales.
De esta manera, los policías, que circulaban por lo general en una motocicleta color blanco, podían cometer los atracos sin ser detectados por sus propios compañeros.
Otra estrategia empleada por estos uniformados era cometer todos los delitos dentro de los límites del Distrito Policial.
EL HERALDO informó que La Granja tiene jurisdicción en la salida hacia el sur del país y en las colonias Loarque, Río Grande, Satélite, Las Hadas, América, Las Uvas, 15 de Septiembre, Las Torres, Flor del Campo, Pedregal, Las Vegas y La Peña, entre otras.
Es precisamente en estas comunidades donde la población se sentía de rodillas ante la vorágine de violencia que se había desatado.
El accionar delictivo había llegado a tal extremo que los policías también habían entrado al campo del sicariato.
De ahí que los últimos hechos criminales provocados por sicarios se produjeran en ese sector de la capital.
EL HERALDO también informó que semanas atrás el jefe de ese distrito fue rotado y enviado a otra unidad.
Se le consultó al ahora exdirector de la DNIC, Marco Tulio Palma, a dónde habían trasladado al oficial, pero este se limitó a informar que probablemente está en La Paz.
Segundos después dijo "la verdad, no sé".
Cabe destacar que este fue el único cambio que se realizó, hace casi tres semanas, en los distritos policiales de la Metropolitana 1.
Las jefaturas en los restantes distritos (El Edén, Manchén, Kennedy, Belén, San Miguel y San Francisco) fueron rotadas hasta ayer. En el caso de La Granja, la jefatura la asumió el comisario Ronmel Martínez, en sustitución del comisario Moncada Martínez.
Modus operandi
EL HERALDO tuvo acceso ayer a más reportes de inteligencia que dejan al descubierto la podredumbre en este distrito policial.
Se supo que los policías involucrados en actos criminales son conocidos en la misma estructura policial como "El cartel de La Granja".
Este mote lo han recibido precisamente por la participación en las actividades que fueron reveladas en exclusiva por EL HERALDO la semana pasada.
Los delitos cometidos por estos policías van desde el robo de carros, motos, asaltos a vivienda, asaltos a mano armada contra peatones, narcomenudeo, venta de información a mafias del crimen organizado y sicariato.
En el caso del robo de vehículos, EL HERALDO supo que los policías realizaban la labor en sus días libres.
Por cada carro que robaban se les pagaba 50,000 lempiras.
Estos autos eran llevados a un taller, ubicado dentro del distrito, donde les cancelaban en efectivo.
Si estos policías robaban dos carros en la noche, les pagaban "cash" 100,000 lempiras, sin preguntas y sin pedir papeles, dijo una fuente que por razones obvias exigió el anonimato.
Los policías dedicados al robo de vehículo saben que hay parámetros establecidos por las bandas internacionales de robo de autos.
Los carros no deben tener disparos ni marcas de sangre. Solo se admiten marcas de gran demanda comercial.
Las solicitudes de vehículos se hacen en función de las necesidades de las bandas.
En este momento, la exigencia eran camionetas ligeras o de cinco pasajeros.
De ahí que se mantiene la sospecha que, inicialmente, lo que hubo en el caso de los dos estudiantes universitarios fue un intento de robo, con el agravante de que los jóvenes huyeron y pasaron el retén policial que optó por detener la marcha con disparos.
Los policías también se dedican al robo de motocicletas.
Por cada moto robada les pagan 5,000 lempiras, según los reportes de inteligencia a los que tuvo acceso EL HERALDO.
Lo más grave es que, de todos los ingresos producto de estas actividades criminales, se tiene participación de jefes policiales, aunque la fuente no estuvo en la capacidad de afirmar exactamente qué nivel de jerarquía está involucrado. En el caso del sicariato, EL HERALDO supo que los policías de la red criminal se han ganado su fama con el asesinato de jóvenes involucrados en pandillas o maras.
La frialdad con la que cometieron decenas de crímenes hizo que se ganaran el "respeto" o temor de sus demás compañeros.
Es así que ningún policía se atrevía a denunciarlos, sabidos de que no tienen ningún inconveniente para liquidar a las personas que se atrevieran a mencionar sus nombres.
Además, estos policías de diferentes escalas aseguraban tener la protección de jefes policiales, ya que, algunos hechos los habían cometido precisamente por encargo de algunos de ellos.
Las informaciones no confirmadas indican que, por su participación en hechos de "limpieza social", estos policías corruptos lograron ganarse la fama de sicarios.
Los trabajos especiales, vinculados al crimen organizado, los comenzaron a hacer por 40,000 lempiras. Este pago se hace 100 por ciento por adelantado.
La decisión de intervenir el distrito policial podría marcar el inicio de un proceso para devolver la tranquilidad a la población de la zona sur de la capital.
Policías de fronteras se hacen cargo de distrito
La Dirección Nacional de Servicios Especiales de Investigación (DNSEI) tomó el control del Distrito Policial 1-6 del barrio La Granja a partir de ayer por disposición de los altos mandos de la Policía Nacional.
Unos 60 policías y cuatro oficiales que se encontraban de turno fueron trasladados al Comando de Operaciones Especiales Cobras. Se confirmó que los policías asignados a la estación son 153, pero unos estaban libres y otros de vacaciones.
Policía de Fronteras tomó el control de las patrullas, las armas y demás equipo que utilizaban los policías relevados, por lo que únicamente tuvieron que cargar con sus pertenencias.
Lo mismo aconteció en las estaciones que pertenecen al Distrito, como la de El Pedregal, La Flor del Campo, San José de la Peña, Loarque y El Tizatillo, entre otras.
El nuevo jefe es el comisario Javier Díaz Herrera, quien tras el desalojo entró en acción enviando a sus subalternos a continuar con las labores normales.
El oficial confirmó que la razón de relevar a todos los policías fue lo ocurrido con la muerte de los dos universitarios y las denuncias de corrupción policial que EL HERALDO reveló la semana pasada.
Los informes de inteligencia revelaron participación de policías en robo de vehículos, de motos, asaltos a mano armada, robo en viviendas, narcomenudeo y sicariato.
Esto se hace, dijo, para transparentar, agilizar y facilitar el proceso de investigación que continúa sobre los hechos ocurridos en la jurisdicción del Distrito Policial.