Honduras
El optimismo que los funcionarios pregonan por el desempeño de la economía hondureña no es compartido por representantes de diversos sectores de la sociedad.
Los resultados de la revisión que la misión técnica del FMI practicó, la semana anterior, al acuerdo "stand by" aprobado al gobierno ha acrecentado las dudas porque la evaluación no se terminó y aún quedan pendientes de negociar el ajuste de varias metas indicativas.
Según el presidente del Banco Central de Honduras, Edwin Araque, la reprogramación de varias variables -PIB, inflación, reservas monetarias, entre otras- se conocerá en las próximas semanas.
Incertidumbre
María Elena Mondragón, ex presidenta del Banco Central de Honduras, subraya que lo más destacado de la revisión que el Fondo Monetario realizó es que la evaluación no se concluyó.
"Cada vez que viene una misión, cuando hay una programa vigente y viene una misión a revisarlo hay una reprogramación de las metas y si hay una suscripción de una nueva Carta de Intenciones con esa nuevas metas, esa nueva Carta de Intenciones va de regreso a Washington para ser sometida a la aprobación del directorio del Fondo, eso no sucedió en esta oportunidad, o sea que la evaluación no concluyó", reiteró la entrevistada.
Agregó que posiblemente las políticas que proponía el gobierno para reducir las presiones inflacionarias y el desequilibrio externo no eran los suficientemente fuertes para reprogramar las metas y firmar una nueva Carta de Intenciones, entonces habría que esperar cuál es el resultado de este diálogo anunciado para las próximas semanas.
Situación fiscal
El futuro de las finanzas públicas también está en riesgo. El ex secretario de Finanzas, William Chong Wong, dice que si la masa salarial sigue creciendo bajo las presiones de los gremios profesionales -maestros, médicos y enfermeras- creará una situación que no se va poder cumplir y como se ha dicho creará una "bola de nieve" que afectará en los años venideros.
Añade que si no se cambia la forma de contratación de personal en el gobierno central, tanto en el magisterio como en el sector salud, eso vendrá a influenciar en la partida de sueldos y salarios.
Rebeca Santos, secretaria de Finanzas, acepta que las presiones salariales son elementos que pueden distorsionar las metas para el segundo semestre.
Si no se mantiene en los parámetros que son consistentes con los niveles de ingresos y con los espacios fiscales, continúa, también puede convertirse en un riesgo, no solo para incumplir el programa con el Fondo Monetario, sino que también un gasto corriente que crece más que los ingresos del Estado. La masa salarial para este año es de 24,512 millones de lempiras, equivalente a 9.2% del PIB.