Estados Unidos
La promesa del gobierno estadounidense de rescatar Wall Street de su crisis y la acción conjunta de los principales bancos centrales del mundo dieron ayer un tremendo impulso a las bolsas, aunque todavía quedan dudas sobre la suerte de algunos grandes bancos.
Las bolsas de todo el mundo registraron fuertes ganancias y el dólar subió luego de que el Tesoro estadounidense anunciara un plan para absorber la deuda que condujo a la bancarrota al banco de inversiones estadounidense Lehman Brothers y golpeó duramente a otros bancos.
Sin embargo, otro ícono de Wall Street, el banco de inversiones Morgan Stanley, parecía ser la próxima víctima de la debacle, y el diario británico Financial Times (FT) señaló la probabilidad de un casamiento forzado con China Investment Corporation.
Salvavidas
Luego de que los principales bancos centrales del mundo inyectaran miles de millones de dólares en los mercados, el secretario del Tesoro, Henry Paulson, hizo otro anuncio destinado a aumentar la confianza: un salvavidas para miles de millones de deudas incobrables acumuladas por los bancos a raíz de la crisis de los créditos hipotecarios de riesgo ("subprime").
Paulson, junto al presidente de la Fed, Ben Bernanke, se reunió en el Congreso con líderes parlamentarios para discutir el plan.
El plan costará un "monto significativo" e implicará riesgos para los contribuyentes, advirtió el presidente George W. Bush, quien afirmó que es urgente la intervención gubernamental "sin precedentes" ante la situación de los mercados financieros.
El presidente del Comité bancario del Senado estadounidense, Chris Dodd, dijo que los líderes demócratas considerarían el proyecto de rescate económico hacia el fin de la semana próxima.
Inyección financiera
Los bancos centrales siguieron inyectando ayer miles de millones de dólares en el sistema, al igual que la Fed de Nueva York, que colocó 20,000 millones de dólares para ayudar a los bancos a pasar el fin de semana, y las acciones se dispararon a ambos lados del Atlántico.
Mayor control
Además de las inyecciones de dinero de ayer (que llevó el apoyo oficial esta semana a unos 700,000 millones de dólares), las autoridades británicas y del estado de Nueva York suspendieron temporalmente la práctica de "short-selling", mediante la cual los corredores piden títulos prestados para revenderlos cuando cae el precio.
Pero aún persisten las preocupaciones desatadas por la crisis de los créditos subprime hace 14 meses.
A la quiebra de Lehman Brothers la semana pasada siguió la nacionalización del grupo de seguros estadounidense AIG por 85,000 millones de dólares, el rescate del banco británico HBOS y rumores de que el mayor banco suizo UBS podría buscar ayuda a través de una fusión con su rival Credit Suisse.