Honduras
Los líderes del Congreso estadounidense y del gobierno del presidente George W. Bush acordaron ayer, tras una semana de negociaciones, un histórico plan de rescate financiero del sistema bancario que debe ser votado hoy, una vez abiertos los mercados.
“Creo que es un buen resultado”, declaró en conferencia de prensa el principal negociador republicano, Judd Gregg, sobre el plan de 700,000 millones.
“Espero que la Cámara de Representantes podrá votar mañana (hoy) y que el Senado (también) votará”, añadió el senador. “Ha sido un día muy largo. Francamente, una larga semana”, había declarado el líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid.
Si el texto es efectivamente presentado el lunes a la Cámara, las autoridades y el Congreso habrán conseguido forjar, en una semana, un intervención masiva del Estado en el sector privado sin precedentes en la historia de Estados Unidos.
El plan propuesto por el Secretario del Tesoro, Henry Paulson, prevé liberar 700,000 millones de dólares para adquirir los créditos dudosos de los bancos, afectados por la crisis de los préstamos inmobiliarios de alto riesgo.
Del lado republicano se vio con mucho recelo esta ayuda del Estado para sostener a Wall Street. El senador Roy Blunt, jefe de los negociadores de los republicanos, advirtió que mostraría el proyecto de ley a su grupo parlamentario antes de pronunciarse.
Algunos, como Richard Shelby, miembro importante de la comisión bancaria, rehusaron participar en las negociaciones al refutar “los principios mismos del plan”.
El plan
Según las grandes líneas del plan publicado por la oficina de Nancy Pelosi, presidente demócrata de la Cámara de Representantes, los 700,000 millones de dólares serán entregados en varios tramos.
El plan daría la prioridad al cobro del Estado, tras un gasto inicial muy pesado para las finanzas públicas.
Garantizaría, entre otras cosas, un control público riguroso de las compras de activos invendibles a los bancos, y limitaría los “paracaídas dorados”, según la expresión de Nancy Pelosi.
Otras instituciones, además de los grandes bancos de Wall Street, tales como colectividades locales, fondos de pensión, pequeños bancos comerciales, podrán también beneficiarse de la oferta del gobierno de adquirir créditos dudosos.
En Europa
Mientras, del otro lado del Atlántico, intensas negociaciones tenían lugar ayer también en Europa entre gobiernos y autoridades de supervisión europeas y de Benelux (Bélgica, Holanda y Luxemburgo) para encontrar una solución a la crisis de confianza que padece el banco de seguros belga-holandés Fortis.
El francés BNP Paribas y el holandés ING son los candidatos más serios a comprar una parte o todo de Fortis, pero exigen garantías del Estado.
La crisis financiera estalló hace algo más de un año en el sector “subprime” -créditos hipotecarios de alto riesgo a tasas de reembolso elevadas y variables- en EE UU.
La misma provocó estas últimas semanas la quiebra de grandes nombres de las finanzas en Estados Unidos, como Lehman Brothers y Washington Mutual, y se habría cobrado una nueva víctima en Gran Bretaña, el banco en dificultades Bradford & Bingley (B&B).