Honduras
Los extremos son malos. Hoy inician las conversaciones del salario mínimo marcadas por la demanda sindical de lograr un aumento de 2,072 lempiras mensuales y las pretensiones de los empresarios de declarar una moratoria a la vigencia del salario de subsistencia por seis meses.
Los argumentos esgrimidos por el secretario general de la Central General de Trabajadores (CGT), Daniel Durón, es que el gobierno elevó el salario mínimo de sus empleados a 5,500 lempiras mensuales.
También el ingreso de los obreros fue erosionado por la inédita alza al precio de los combustibles, tarifa eléctrica y de los alimentos ocurrida en el transcurso del presente año.
“Los empresarios magnifican el impacto nacional de la crisis financiera internacional”, expresó Durón.
¿Amenazas?
El director del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep), Benjamín Bográn, manifestó a EL HERALDO a través de una conversación telefónica, que el impacto económico de la crisis financiera internacional será tal, que se despedirán trabajadores y se cerrarán empresas, aunque se eleve el salario mínimo para 2009.
“No somos alarmistas, no somos irresponsables, ni tampoco fatalistas.
El presidente Manuel Zelaya está consciente del impacto que tendrá en el país esta crisis financiera”, indicó.
“Es nuestra responsabilidad advertir que de no manejarse de manera adecuada la política energética, la política salarial y la de empleo, la situación será más grave en el país”, dijo.
Para el director de la Asociación Hondureña de Maquiladores (AHM), Guillermo Matamoros, nunca como en la actualidad, esta negociación es crucial para la estabilidad laboral de miles de personas asalariadas y de la continuidad en el mercado de las empresas.
“El argumento de los 5,500 lempiras está por encima de la realidad del país”, dijo.