Honduras
Los consumidores sonríen y los gobiernos reciben menos tributos. La cotización internacional del petróleo se reflejará este domingo en la décima reducción consecutiva y general al precio local de los combustibles en Honduras.
El precio vigente para el galón de la gasolina superior es de 50.63 lempiras; el de gasolina regular, 46.89; el de diésel, 49.66; y el galón de kerosina, 38.28 en las estaciones de servicio local.
Es bueno saber que el precio del barril de petróleo bajó hasta los 36.22 dólares por barril, precio cotizado hace cuatro años y medio.
Las recientes rebajas al valor local de los carburantes han oscilado entre 1.50 y 5.00 lempiras por galón. En Honduras se espera que este fin de semana la merma oscile también entre esos valores.
Caída de impuestos
En cambio, la sede de la Comisión Económica para América Latina (Cepal), informó que la caída de los precios de los productos primarios provocará una reducción de los ingresos fiscales de los países especializados en estos recursos durante 2009, equivalente a un rango de 2,4 y 3,2 puntos del PIB.
La situación condiciona la capacidad de algunos países de implementar políticas contracíclicas para contrarrestar el impacto de la crisis sin descuidar, al mismo tiempo, los programas sociales que atienden a los sectores más vulnerables, según el Balance preliminar de las economías de América Latina y el Caribe 2008 elaborado por la CEPAL.
El informe presenta un ejercicio de simulación que estima el impacto que tendría la fuerte retracción de los precios internacionales de los bienes primarios en las finanzas públicas de los países de la región.
Para el promedio, en 2008 el superávit primario cayó de 2.4 a 1.6 por ciento del Producto Interno Bruto, y para el próximo año se proyecta que se sitúe entre 0.5 y 0.2% del PIB.
Venezuela, más afectada
Varios países cuentan con importantes ingresos fiscales provenientes de la explotación de productos básicos como el petróleo. Por ejemplo, en Venezuela, Ecuador, México y Bolivia, alrededor del 30 por ciento del total de los ingresos fiscales se originan en la producción de petróleo -en el caso de los tres primeros- y en la explotación de gas en el último.
Los ingresos fiscales provenientes de la explotación de recursos naturales son también significativos en Argentina, Chile, Colombia y Perú, donde su participación se ubica en torno al 18 por ciento, en promedio.
En estos casos, los recursos fiscales se vuelven muy inestables frente a la significativa volatilidad en los precios del petróleo, del gas, del cobre y de los alimentos, la que ha adquirido características dramáticas en los últimos meses.
El análisis de la CEPAL muestra que en los ocho países mencionados los ingresos provenientes de la explotación de estos recursos es bastante más volátil que los generados por otras fuentes. Los ingresos totales del grupo de países especializados en estos recursos caerían desde 24,7% del producto en 2008 hasta un intervalo de 21,4 y 22,3% del PIB para el siguiente año.
Se espera que las caídas alcancen entre 4 y 6 puntos del producto en Bolivia, Ecuador y Venezuela. En el caso de México, el impacto de la reducción en el precio del petróleo sería un poco menor, situándose la pérdida de ingresos fiscales entre 3 y 4% del PIB.
La situación de las cuentas fiscales en los países productores de bienes primarios será más preocupante. El balance primario promedio pasaría de un superávit de 2,9 puntos del PIB en 2008 a 0,6 puntos el próximo año.
Si la caída en los precios básicos fuera un 20% adicional, se registraría un déficit primario del orden de dos décimas del producto.
Para contrarrestar esta inestabilidad en la recaudación de recursos y sus consecuencias en el gasto público, la CEPAL propone basar la sostenibilidad de las cuentas fiscales en fuentes de ingresos menos vulnerables a los ciclos económicos. La estabilidad en el tiempo de las finanzas públicas es una condición necesaria para construir los espacios fiscales que posibiliten el ejercicio de una política fiscal contracíclica.
El informe de la Comisión recomienda fortalecer los sistemas tributarios, lo que incluye esfuerzos tanto de política como de administración de los impuestos.
Además, para garantizar la sostenibilidad de los ingresos fiscales es necesario compatibilizar las crecientes demandas de bienes y servicios públicos, y los aportes o sacrificios de ingreso que deben hacer los distintos grupos en un acuerdo social, que la CEPAL denomina construcción de un Pacto Fiscal.