Honduras
El teléfono celular del director del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep), Benjamín Bográn, volvió a timbrar.
Era un empresario del sector comercio que preocupado buscaba un consejo ante la disyuntiva de comenzar a recortar salarios o elevar precios a los productos que vende.
“Me han llamado alrededor de 200 empresarios de diversos sectores, y cada uno de ellos me comunicó que despedirán trabajadores a partir del presente mes”.
¿Las razones? Ante el fracaso de las conversaciones entre las tres centrales obreras del país y el Cohep por determinar el salario mínimo para 2009, el gobierno determinó el 24 de diciembre de 2008 que este indicador de referencia sería de 5,500 en la zona urbana y 4,055 en el área rural.
Bográn dijo que el sector comercio liderará la ola de recortes de personal porque el reporte de la ventas durante diciembre del presente año es inferior en un 40 por ciento respecto a las del año anterior.
“Vemos que la crisis financiera internacional tiene su efecto en el país”, explicó.
De acuerdo a un estudio del Cohep, ya se pronosticaba que a diciembre de 2008 se perderían entre 12,000 y 15,000 empleos en el sector maquila; en la industria de la construcción 20,000 y en la banca unos 1,000, solo para citar tres sectores.
“Ocurrirán despidos aunque no se incremente el salario mínimo”, estimaba Bográn a inicios de diciembre último.
La incertidumbre se acentúa para este año, cuando el sector servicios reporta una caída de un 20 por ciento en su actividad económica.
La Asociación Nacional de Industriales (Andi) determinó en sesión extraordinaria despedir a uno de cada tres empleados y la Federación Nacional de Agricultores y Ganaderos de Honduras (Fenagh), ya no solo habla de cesantías, sino del cierre de unidades productivas.
Acción legal
La directiva del Cohep planifica para la próxima semana una reunión para determinar cuáles son las acciones a seguir. “El incremento al salario mínimo es un hecho y una ley que se debe cumplir.
Recomendamos a las empresas buscar la eficiencia”, expresó Bográn.
Los empresarios abrigan la esperanza de que el gobierno reconsidere esa determinación porque no se trata de una conquista salarial lograda por las centrales obreras, sino de una prebenda brindada por el Poder Ejecutivo.
“Vemos en las comparecencias públicas que la secretaria del Trabajo, Mayra Mejía, no tiene claro cuál será el impacto del alza salarial y qué pasará en el mercado de trabajo en 2009”, expresó.
Bográn y otros dirigentes empresariales esperan que al retorno al país del presidente Zelaya exista un profundo análisis y que se aplique el dicho que “reconsiderar es de sabios”.
Los empresarios creen que aún se puede lograr un acuerdo para evitar que miles de trabajadores diseminados en todo el país pierdan sus empleos.
Los empresarios también hablan de que esta medida generará devaluación de la moneda e inflación.
Bloque pide rebaja salarial
Mientras la dirigencia de las tres centrales obreras advierten que defenderán el incremento al salario mínimo, el Bloque Popular recomienda reducir el sueldo de los “grandes ejecutivos de las empresas nacionales”.
“Los ejecutivos de empresas del país ganan más de 200 salarios mínimos al mes, mientras un obrero tiene que arreglárselas con un ingreso de 3,428.40”, expresó el dirigente del Bloque Popular, Carlos Reyes.
El sindicalista fue del parecer que es necesario una mejor redistribución de la riqueza y se mostró escéptico respecto a que el ajuste al salario mínimo genere una ola de despidos en el país.
Reyes recordó que el país reporta un crecimiento económico que se concentra en pocas personas.