Honduras
El gobierno arribó a su tercer año y se alejan las esperanzas de que cumpla las promesas de impulsar el desarrollo de los proyectos de energía limpia.
En un análisis efectuado para EL HERALDO por el dirigente de la Asociación Hondureña de Pequeños Productores de Energía Renovable (Ahpper), Jack Arévalo Canahuati, se expone el desencanto de los impulsadores privados y se revelan las intenciones manifiestas del gobierno por obstaculizar el avance de las pequeñas hidroeléctricas en construcción.
Las acciones
Arévalo Canahuati confirmó que el desarrollo de los proyectos de energía renovable en Honduras tendrá que esperar hasta que asuma un nuevo gobierno para gestionar el apoyo que todos prometen y que casi nadie cumple.
El dirigente indicó que el veto parcial del presidente Zelaya a la Ley de Incentivos para la Generación de Energía Hidroléctrica limita a las pequeñas hidroeléctricas interconectarse con la subestación más cercana.
La AHPPER solicitaba que esta ley determinara que la interconexión se efectuara en el punto más cercano al Sistema Interconectado Nacional (SIN).
Este principio se contempla en los contratos de generación firmados por José Manuel Arriaga, cuando en el año 2001 fue el gerente de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica.
La presidenta de la AHPPER, Elsia Paz, señaló que de mantenerse ese artículo en la referida ley, las pequeñas hidroeléctricas tendrán que instalar sus líneas de transmisión a lo largo de 80 kilómetros, distancias donde están situadas las pocas subestaciones que existen en el país.
“Como desarrolladores de energía renovable lo único que pedimos es que si nos van a comparar con las otras fuentes de generación, que nos ofrezcan las mismas condiciones y que haya una verdadera colaboración en el entrega de las licencias y contratos que necesitamos para poder construir nuestros proyectos”, dijo el dirigente.
No ofrecemos un precio por la generación, sino que más bien analizamos si nuestros proyectos son rentables en base en base al costo marginal a corte plazo.