Honduras
La creciente ola de despidos y empleados suspendidos en las empresas locales sería el detonante para que se genere una crisis de índole social en la capital del país.
La cúpula empresarial recomienda al gobierno que comience a pensar en la instalación de comedores públicos para atender a los miles de obreros que perdieron y perderán su trabajo a causa de la crisis financiera internacional y por el alza del salario mínimo.
La Secretaría del Trabajo oficializó esta semana que durante enero del presente año se despidieron en las principales ciudades de Honduras a 9,600 trabajadores del sector formal de la economía debido a las referidas razones.
EL HERALDO constató que decenas de obreros capitalinos llegaron ayer a las instalaciones de la Secretaría del Trabajo para que se les calcularan las prestaciones laborales. La escena se repite de manera creciente desde a mediados de diciembre.
“Recordamos que a finales de 2008 se despidieron a 1,000 trabajadores solo en el sector bancario de Tegucigalpa, estos se deben sumar a los 5,587 que perdieron sus empleos durante enero del presente año”, dijo el director del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep), Benjamín Bográn.
Según el ejecutivo, esta situación es “principio de dolores” porque algunos de estos trabajadores recibieron sus prestaciones laborales y tienen la esperanza de encontrar un trabajo en el corto plazo.
“Si no brindamos una respuesta ágil en un plazo de dos a tres meses, la situación se tornará difícil en el país. Caso contrario, se deberá de instalar comedores para proporcionarle comida a los obreros despedidos, como así ocurre en Argentina”, indicó.
Para Bográn, la gran mayoría de trabajadores desempleados es gente honesta, que en última instancia optarían por cometer ilícitos, pero debemos de brindarles una pronta respuesta a ellos o sus familias.
“Estamos a tiempo de tomar acciones que eviten la comisión de hechos vandálicos ocurridos en otras partes del mundo”, indicó.
Más miseria
El regidor liberal Eliseo Castro, reveló que el alcalde capitalino, Ricardo Álvarez, le manifestó que se despedirán a 900 trabajadores de esta municipalidad.
“Esta situación ocurre por la difícil situación por la cual transita la Alcaldía Municipal del Distrito Central, que adeuda 1,2000 millones de lempiras a sus acreedores y debido al incremento al salario mínimo”, indicó el regidor.
El presidente de la Asociación Nacional de Medianos y Pequeños Industriales de Honduras (Anmpih), Carlos Uclés, indicó que el incremento al salario mínimo fue nefasto en la economía de las pequeñas y medianas empresas.
“Los despidos continúan y también el cierre de las pequeñas empresas. No podemos hacer nada si nos multa la Secretaría de Trabajo, por no poder pagar el salario mínimo de 5,500 lempiras”, dijo.
La Secretaría de Trabajo comenzó inspecciones para verificar el cumplimiento de esta ley.
¿Empresarios protestarán?
La respuesta a esa pregunta será respondida este día por los 62 gremios integrados al Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep) que votarán si efectúan la acción denominada: “un día sin empresa”.
Para el director del Cohep, Benjamín Bográn, cada una de las entidades agremiadas tiene un criterio diferente respecto a cómo debe enfrentarse la situación.
“Existe una gran voluntad del empresariado por manifestarse y crear la conciencia al gobierno de que estamos en una situación difícil”, expresó el ejecutivo.
El planificador y “padre” de esta medida, Jimy Dacarett, dijo que serán los miembros de la asamblea quienes decidirán si efectúan esta actividad y si ocurre en la fecha programada, este 12 de febrero.
Los empresarios propugnan que ese día deje de funcionar el servicio de telefonía móvil y también el transporte de personas, así como toda actividad desarrollada por el sector privado.
“Esta es una oportunidad que queremos brindarnos, para evitar que por el alza al salario mínimo se pierdan empleos y empresas”, dijo Dacarett.