Honduras
La elección de Porfirio Lobo Sosa como nuevo presidente de la República ha generado muchas expectativas en el sector agrícola por su fuerte vinculación a esta actividad productiva.
Diversos sectores ligados a este rubro económico han venido reclamando en los últimos años una estrategia integral que les permita contar con un programa de asistencia financiera y técnica, comercialización interna y externa, titulación de tierras, entre otros componentes.
Santiago Ruiz, presidente de la Federación Nacional de Ganaderos y Agricultores de Honduras (Fenagh), conversó con EL HERALDO sobre el presente y el futuro del agro.
EL HERALDO: ¿Cuáles son las expectativas del sector agrícola con el gobierno que asume el 27 de enero de 2010?
En campaña planteamos a los presidenciables y a sus equipos de trabajo que la reactivación de la economía y la reducción de la pobreza pasaba por el campo. Los cinturones de miseria en las grandes ciudades son porque la gente ha emigrado por falta de oportunidades.
Esperamos del nuevo gobierno mayor inversión, infraestructura, educación y protección de los sectores sensitivos del sector agrícola.
Estará preparado el productor para responder a las exigencias de un plan de desarrollo de corto, mediano y largo plazo. Cuando se motiva al productor, este reacciona. Hace dos años los precios de los productos de consumo básico eran elevados y todo mundo preguntó “dónde están los agricultores hondureños”, entonces se registró una excelente producción de granos básicos, leche y carne, pero al no haber una organización ahora no hay quién compre el maíz o los intermediarios pagan 200 lempiras por quintal.
El consumo interno no muestra un repunte porque el consumidor nunca recibe las rebajas y todo porque no hay una estrategia que encadene los sectores. Es aquí donde necesitamos darle valor agregado a la producción interna.
Será necesario elaborar nuevos estudios para diseñar una estrategia. No, en el país hay decenas o centenares de investigaciones, análisis y estudios, en donde se han invertido millonarios recursos en pagos de consultores, de los que muchos vinieron al país únicamente a colocarle un nombre a trabajos que ya estaban realizados.
La Fenagh entregó a los candidatos propuestas claras de las herramientas que se necesitan para apoyar el sector agrícola. Lo que necesitamos son decisiones prácticas y menos lirismo.
¿Cuál es la mayor preocupación para el sector agrícola?
Conocer la situación financiera del Estado, nosotros queremos saber con qué recursos financieros cuenta el gobierno y por eso en este momento no podemos exigir cosas que no se podrán hacer. El apoyo económico del gobierno será clave para reactivar los sectores productivos del país.
El acceso al crédito es una limitación para un mayor crecimiento de los sectores productivos. Sí, pero lo que queremos saber es cómo el gobierno resolverá el problema del financiamiento, cuáles serán las tasas de interés, los plazos del crédito, hacia qué subsectores estará dirigida la asistencia financiera, a qué sectores productivos se apostará para reactivar la economía.
En los últimos años, el gobierno abandonó la asistencia técnica, ¿qué propuestas tiene la Fenagh?
La capacitación y la extensión agrícola han ido desapareciendo de los programas de gobierno. En el país hay experiencias exitosas como la Cuenta del Milenio, modelo que debe ser adoptado para fortalecer el sector agrícola, ya que este programa cuenta con 89 técnicos que hacen el trabajo que la Secretaría de Agricultura y Ganadería ha abandonado.
La Federación ha propuesto, además, hacer énfasis en el tema de valor agregado, y para eso hay que buscar esquemas para integrar a los productores y lograr mayor competencia y mejor calidad para beneficio de los consumidores.
Honduras carece de una política de comercialización externa. Ese es un grave problema, ya que los que nos dedicamos a producir para exportar somos víctimas de los intermediarios o “brokers”.
Los agroexportadores tenemos que unirnos para contar con personas que nos representen en nuestros mercados internacionales, aunque el gobierno nos puede apoyar a través de sus agregados comerciales en las embajadas. Los “brokers” nos pagan cuando quieren, pero sí nos exigen tiempo de entrega de nuestros productos, y todo porque no tenemos los contactos en el mercado internacional.