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Negocio de repuestos usados crece por crisis

Antes de instalar el repuesto usado es conveniente que el mecánico que realiza el trabajo haga una minuciosa inspección del estado físico del accesorio.
06.06.10 - Actualizado: 06.06.10 10:19pm - Luis Rodríguez: luis.rodriguez@elheraldo.hn

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Tegucigalpa,

Honduras

Usados o de segunda, los yonker como se les conoce a estos negocios que operan en los cuatro puntos cardinales de la capital se han convertido en una opción para centenares de propietarios de vehículos que a diario buscan repuestos originales a bajos costos.

Miles de partes están disponibles para autos que datan desde 1979 hasta modelos recientes.

Son tantos los accesorios que ofrecen que cualquier profesional de la mecánica puede armar un automóvil en cada uno de los 13 comercios que se dedican a esa actividad en esta ciudad.

La competencia entre estos negocios que venden partes usadas ha crecido de tal manera que realizan promociones y ofertas de sus inventarios, tal como lo hacen las distribuidoras autorizadas de accesorios nuevos.

Los yonker mueven millones de lempiras al año, pero sus propietarios se niegan a brindar declaraciones a los medios de comunicación y en los locales visitados fueron empleados los que dieron pequeños detalles.

Son varios los factores que explican el dinamismo observado por estos comercios, pero los empresarios de este rubro consideran que la crisis económica que afecta a la mayoría de los hondureños es lo que ha contribuido a un mayor crecimiento.

Sus inicios

Los primeros negocios de venta de repuestos usados para vehículos se remonta a los primeros años de la década de los ochenta, específicamente en 1982.

"Fue en Comayagüela en donde apareció la primera persona con un yonker, su actividad era comprar carros usados en el país y los desarmaba para venderlos en partes, aunque el comercio de accesorios de segunda se inicia en los propios talleres, a donde los dueños de carros acudían a buscar partes que necesitaban", dijo una de las personas que conoce este rubro y que pidio se omitiera su nombre.

Samar Cálix, empleado de Yonker La Solución, confirma que hace unos 30 años comenzaron a aparecer de manera formal los comercios dedicados a la compraventa de refacciones de segunda.

Después aparecieron personas que importaban motores y otro tipo de partes, las que se hacían a través de pedidos especiales de los interesados.

En la capital, los empresarios de este rubro y los centenares de personas que acuden a estos negocios, así como propietarios de talleres consultados coinciden en que los "reyes" de este negocio son los "Gutiérrez", quienes tienen sus locales en las cuatro costados de la ciudad. También se mencionan otras familias como los "Mendoza" y "Rodríguez".

Crecimiento

Uno de los ejecutivos de Auto Partes Gutiérrez comentó que en los últimos 10 años, el comercio de repuestos usados importados ha tenido un fuerte impulso.

El entrevistado justifica ese crecimiento por la mayor introdución de carros de segunda, especialmente de Estados Unidos. En la actualidad, las leyes hondureñas permiten importar autos usados turismo con 10 años de antigüedad y 13 si son de trabajo.

Otro factor que ha contribuido al negocio ha sido el elevado precio de los repuestos nuevos, dijo Melvin Ortez, propietario de taller, aunque el profesional de la mecánica dice que las partes usadas no tienen garantía y a veces mucha gente termina invirtiendo más.

Jorge Padget, ingeniero mecánico y dueño de un reconocido taller capitalino, agrega que los yonker son parte de un fenómeno económico-social que se extiende a varias partes del mundo y eso ha obligado a la fabricación de repuestos nuevos a bajos precios en países como Taiwán y Corea, o sea que son la competencia. Muchos de estos comercios están especializándose, o sea que solo venden partes para determinadas marcas, por ejemplo Chevrolet y Dodge, que son estadounidenses.

Opciones

La compra de accesorios usados puede ser una lotería, porque a veces se pierde y en otras se gana.

Pero quizás es lo que sabe Mario Mondino, pero su caso es especial, ya que él es propietario de Dodge Neon y los repuestos para este carro americano no se encuentran de primera y los que hay son taiwaneses, entonces considera que mejor es adquirirlo de segunda.

Agregó que una empresa ofreció traerle una polea para tensar, nueva, por la cantidad de 8,000 lempiras, pero en un yonker la encontró por 1,000 lempiras.

Héctor Zelaya, taxista capitalino, relató que cotizó una ventiladora para su Toyota Corrolla del año 1988 y nuevo tenía un valor de 800 lempiras, pero de segunda lo encontró por 200 lempiras.

Para vehículos con muchos años de uso de las marcas Honda, Nissan y Mazda no encuentran repuestos nuevos y los yonker son la única solución para que estos carros continúen rodando y muchos de ellos en el servicio público de taxi.

Mondino y Zelaya coinciden que además de los bajos precios, otra de las ventajas es que los repuestos usados son originales, o sea de autos idénticos. Samar Cálix dice que en los yonker hay repuestos desde 5,10, 15 hasta 10,000 lempiras, que es lo que puede costar una caja automática para una camioneta.

La venta de partes usadas continuará siendo una alternativa para propietarios de automóviles que no tienen la capacidad económica para adquirir un accesorio nuevo.

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Sámar Cálix arma y prueba una ventiladora que al final tendrá un precio de 200 lempiras, repuesto que ahora sirve para mover un Toyota Corolla 1998 que presta su servicio como taxi colectivo en la capital.
Sámar Cálix arma y prueba una ventiladora que al final tendrá un precio de 200 lempiras, repuesto que ahora sirve para mover un Toyota Corolla 1998 que presta su servicio como taxi colectivo en la capital.

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