Francia
Los masivos esfuerzos de los gobiernos para revitalizar la economía mundial chocaron ayer con la advertencia de China de un desempleo masivo, que podría exacerbar las protestas sociales, y la caída del índice de confianza económica de la Unión Europea a su nivel más bajo en 23 años.
En China, hasta hace poco considerada a salvo de la crisis mundial, el futuro económico se ensombrece. Zhang Ping, ministro encargado de la Comisión Nacional para la Reforma y el Desarrollo, declaró que algunos indicadores económicos de noviembre “revelan un declive acelerado. En algunas empresas, la producción topó con dificultades, sobre todo relacionadas con la exportación”.
Algunas compañías “cesaron total o parcialmente sus actividades, lo que tendrá ciertamente un impacto sobre el empleo”, admitió Zhang, que defendió las medidas adoptadas por el gobierno con el fin de evitar un “desempleo a gran escala, que podría provocar inestabilidad social”.
Alemania anunció un retroceso del desempleo en noviembre, que se colocó en 7.1% respecto al 7.2% en octubre, pero el gobierno reconoció que la recesión acabará pasando factura y provocará la pérdida de empleos.
Pese a los esfuerzos de los países de la Unión Europea, la confianza de los empresarios y consumidores del bloque cayó en noviembre a su nivel más bajo de los últimos 23 años, según datos publicados por la Comisión Europea.
El índice de confianza económica perdió unos siete puntos para establecerse en 70.5 puntos, su nivel más bajo desde la creación de este estudio en enero de 1985.
Los analistas consultados por la agencia Dow Jones Newswires apostaban a un retroceso menor, a 78 puntos.
El mes pasado, el índice ya había caído bruscamente, perdiendo siete puntos para alcanzar su nivel más bajo desde noviembre de 1993.