Honduras
El atrevimiento de frenar los desfiles y quitarles el cupo de ingreso a otros colegios lo pagaron caro.
Los miembros del Bloque Popular entraron al Nacional con mantas "rojinegras" a eso de las 10:00 de la mañana, exaltando las imágenes de presidentes suramericanos y no las de los héroes nacionales.
El grupúsculo apenas pisaba la pista cuando las bolsas con agua, los botes y cualquier objeto que estuviera al alcance de la mano comenzaban a lanzarse desde las graderías.
Al unísono, millares gritaban: "fuera, fuera, fuera...", mientras desde un carro con altoparlantes, los manifestantes daban vivas al Alba y proclamaban el fin del imperialismo.
Los dirigentes populares tuvieron que usar sus pancartas como escudos o sombrillas para protegerse de la lluvia de objetos que dejaban un claro mensaje: el pueblo está en contra del Alba.
Los abucheos y las silbatinas no paraban, mientras los dirigentes no daban crédito al desprestigio y escaso respaldo popular que pesa sobre sus espaldas.
Los invitó "Mel"
El acto cívico transcurría con normalidad. La celebración del 187 aniversario de independencia había iniciado una hora atrás.
Eran las 9:15 de la mañana al momento que, supuestamente, el presidente Manuel Zelaya llamó a los dirigentes de la marcha paralela que se desarrollaba en la calle Real de Comayagüela para que entrarán también al centro deportivo.
En Comayagüela marchaban solos. No había público, no había aplausos y mucho menos vivas al Alba.
Invitados
En las cercanías del campo de pelota Lempira Reyna, los dirigentes manifestaban confiados que el pueblo tenía que pronunciarse desde el Tiburcio Carías.
"Vamos a proclamar que viva el Alba y que muera el imperialismo yanqui", decía un dirigente.
A los minutos se frenó la marcha cívica de los colegios y se dio paso al Bloque Popular y sus sindicatos.
Todos iban en busca de "Mel" Zelaya, el hombre que se adhirió al Alba y que hizo un desaire al embajador de Estados Unidos, Hugo Llorens, al no recibir la semana pasada sus cartas credenciales.
El momento del ingreso llegó. No hubo aplausos, solo silbidos y abucheos.
"Esto es parte del folclore hondureño", decía con vos tímida un dirigente que intentaba justificar el rechazo popular.
Segundos después estalló y expresó que "así se manifiesta la ignorancia del pueblo".
La marcha "rojinegra" era encabezada por una pancarta con las imágenes de Hugo Chávez, Evo Morales, Fidel Castro y Manuel Zelaya.
En la imagen, el presidente hondureño aparece rozando los cachetes de su homólogo Hugo Chávez.
Muchos esperaban ver las imágenes de ilustres próceres hondureños como Morazán, Valle y Cabañas.
Habían advertido que protestarían contra el alto costo de la canasta básica, el incremento a los salarios, la aprobación de la Ley de Minería, oposición a la municipalización del agua potable y la depuración de la policía.
Sin embargo, los planteamientos se centraron en manifestarse a favor de Chávez y en solidaridad con el presidente boliviano Evo Morales.
La dirigencia magisterial, por su parte, tenía contemplado exigir el pago atrasado a los maestros, pero finalmente lo olvidó.
El desfile "rojinegro" tenía programado culminar en la plaza central Francisco Morazán, pero ahí nadie los esperaba.
Los discursos
Frente al estrado principal, el presidente Manuel Zelaya decidió ir a la pista para saludar a los manifestantes.
De parte del Bloque Popular habló el dirigente Carlos H. Reyes, quien hacía esfuerzos para elevar la voz porque la silbatina en el Nacional era monumental.
Zelaya Rosales hacía lo propio, intentando casi hablar al oído para poder ser escuchado por quienes encabezaban el movimiento popular.
Aunque llegó mojado por el rechazo popular, Reyes dijo que a nombre del pueblo hondureño expresaba su apoyo a las políticas antiestadounidenses que ha impulsado y le dio un voto de confianza por la adhesión al Alba y el gesto de solidaridad que tuvo con Evo Morales.
Se estima que el grupo del Bloque Popular, sindicatos y gremios magisteriales a favor del Alba era conformado por unas 600 personas.
En la marcha estuvieron el Sitraunah, Sitrainjupemp, Sitrapromdeca y los colegios magisteriales. Además, los acompañaban tres colegios de la capital y uno de Támara.