Se sabe que el tabaco perjudica seriamente la salud.
Los investigadores lo denuncian como agente inductor, o al menos favorecedor, de multitud de trastornos y dolencias como la bronquitis crónica, enfisema pulmonar, enfermedades coronarias, úlceras de estómago y duodeno, diversos tipos de cáncer (pulmón, bucal, de laringe, faringe, esófago), disminución de la visión periférica y de la capacidad de la visión nocturna. Los efectos del tabaco son cada vez más visibles entre la población hondureña, tanto en consumidores como en fumadores.
Cifras en Honduras
En Honduras, un 35% de la población consume cigarrillos.
El sector femenino es el más afectado por emplear anticonceptivos orales, que conllevan a un mayor riesgo de complicaciones cardiovasculares. El tabaco es un estimulante del sistema nervioso central que, sin embargo, en los adictos produce relajación.
El hábito de fumar aumenta la tolerancia (se aguanta más), con lo que los efectos agudos (mareos, vómitos, sudoración), se notan cada vez menos.
