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La historia de Tegucigalpa sigue viva en sus barrios más antiguos

La Leona, La Plazuela, Abajo, el Centro, El Guanacaste, Morazán y La Guadalupe, cuna de los primeros capitalinos, y muchos de ellos aún sobreviven para contar sus vivencias
24.09.08 - Actualizado: 24.09.08 07:04pm - Nolvia Eguigure : nolvia.eguigure@elheraldo.hn

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Tegucigalpa ,

Honduras

Tegucigalpa. La historia de aquel pequeño poblado minero que surgió en 1578 en las faldas de el Picacho se palpa aún en sus callejones, en sus calles empedradas y en sus barrios más antiguos.

Gonzalo Guardiola, en su libro "Tradiciones culturales", escribió que en 1687 residían en Tegucigalpa y sus alrededores unos 4,500 habitantes.

Las cuatro avenidas ubicadas en torno a la plaza Mayor (hoy plaza Central) formaban parte de una cuadrícula de 300 pies de largo y 200 de ancho en que además de pequeños negocios y una iglesia de madera, que luego fue la Catedral, convergían lo que se supone fueron los primeros barrios: La Leona, La Plazuela y Abajo.

Primeros asentamientos

Además, asentamientos humanos como La Moncada, Los Dolores, La Hoya, Guanacaste, Morazán y La Guadalupe ya formaban parte de ese legado cultural.

"Estos grupos se comenzaron a formar desde la plaza Central, de donde comenzaron a emigrar hacia otros lugares para poder formar parte de estos barrios tan populares. Estas primeras familias fueron las responsables de la migración interna dentro de Tegucigalpa.

En aquel entonces no había problemas con la tierra y obtener una casa era muy fácil", explicó el historiador Fredy Flores.

Las primeras familias pudientes del poblado se hicieron entonces de los predios más cercanos a la plaza, mientras otros se posesionaron de terrenos en la periferia que por aquel entonces eran La Ronda, El Guanacaste, Los Dolores y el barrio Morazán.

Sus pobladores

Doña Lidia Quintanilla, una capitalina de 82 años, recuerda como si fuera ayer sus vivencias en el barrio Morazán.

"Ese tiempo nunca volverá, yo recuerdo con gran alegría cómo las personas en aquel tiempo caminábamos por todas esas calles de Dios, desde el barrio Abajo hasta el Morazán, sin ningún problema. La gente era muy amigable, cosa que ahora no sucede", dijo con nostalgia la anciana.

En sus calles empedradas, sus casas de techos entejados y sus paredes de piedra, sobreviven los detalles de una época post colonial que se niega a morir.

Y es que en los barrios transita la historia; personajes ilustres como el unionista Francisco Morazán y José Santos Guardiola nacieron en el barrio Abajo. También José Trinidad Reyes, Ramón Rosa y Diego Vigil en La Plazuela.

Don Guillermo Brene, un ciudadano nacido en el barrio la Guadalupe que atiende una pequeña barbería en el Morazán, recuerda con alegría su infancia en la capital. "Me la pasaba jugando al fútbol con mi hermano Luis Brene (el famoso "Cascarita", jugador del Olimpia de la década de los sesenta).

Para mi, pasar tiempo entre el barrio Morazán y la Guadalupe es como vivir en dos lugares diferentes divididos por tan solo un puente", continuó don Guillermo.

Paso a la modernidad

Hoy, con un proyecto que dirige la gerencia del Centro Histórico de la Alcaldía, con una contraparte de los vecinos, se están devolviendo los colores y detalles originales de cada vivienda de los barrios aledaños a la plaza Central.

"Hemos consensuado con los vecinos de estos seis barrios para que no le realicen cambios tan drásticos a sus viviendas, ellos deben entender que sus casas forman parte del casco histórico de Tegucigalpa", explicó Arturo Suárez, gerente del centro histórico de la capital.

Los trabajos de conservación se realizan en las casas que se conservan con materiales propios de la época y al momento de pintarlas la Alcaldía ayuda en la supervisión de la pintura y la remoción.

En la actualidad son más de 100 casas por barrio a las que se les han realizados trabajos de reparación, cuyos fondos han salido del bolsillo de los mismos dueños.

Para Carmen Ruiz, su mayor tesoro es su residencia ubicada en el barrio La Leona, junto a la casa Walther.

Y es que residir en el barrio más antiguo de la ciudad, la zona ubicada en las faldas del cerro El Picacho, y que marca la línea de inicio de los primeros pobladores en la ciudad, es sin duda motivo de orgullo para algunos tegucigalpenses.

Ahí, en sus calles empedradas, aún se respira la historia de Tegucigalpa. Desde las bocaminas, prueba de los asentamientos mineros, en la casa Walther, hasta las primeras residencias que se extendieron hasta la plaza Mayor.

"Me han ofrecido mucho dinero por mi casa, los compradores son en su mayoría extranjeros, pero tiene un gran valor histórico; trato de conservarla tal como mis abuelos la compraron en la década de los 50, es un gran tesoro para mi", dijo.

Los barrios más antiguos de Tegus son solo eso, espacios físicos, pero la verdadera historia está en su gente, en esos ciudadanos que aman el terruño rodeado de cerros y minas que los vio nacer.

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Los primeros pobladores de Tegucigalpa se instalaron en las faldas de El Picacho. El barrio La Leona es uno de los más antiguos.
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