Primero, máquinas de escribir manuales; luego, eléctricas; posteriormente, computadoras de escritorio; y actualmente, portátiles.
El giro que ha dado la tecnología hace que los usuarios de computadoras esperen cada vez más.
Las máquinas de escribir o los libros de cuentas han sido relegados por programas informáticos en los que borrar, sustituir o intercambiar no se convierte en una tragedia; la tecnología puesta al servicio del trabajo, por medio de las PC, significan un cambio que ayuda al usuario para facilitar sus labores, sin embargo, no todo el mundo tiene la misma opinión.
¿Ayuda o peligro?
Las computadoras unen al mundo, le permiten relacionarse con un cliente o con un amigo que se encuentra lejos, ver fotografías, películas y escuchar música, entre otras ventajas, sin moverse de la silla.
Muchos acusan a la tecnología de contaminar los medios de comunicación tradicionales y temen que los libros se vean relegados a las estanterías, y que las lecturas se lleven a cabo, en el siglo XXI, frente a la pantalla.
En la actualidad, muy pocos hogares se enorgullecen de no tener una computadora en casa, lo cierto es que quien no dispone de este instrumento no siempre es por un deseo propio, sino por cuestiones que tienen que ver con lo económico. El realizar fácilmente algunas actividades nos acerca a la necesidad de utilizar las computadoras; sin embargo, no todo el mundo las considera un bien necesario, al pensar que es un artículo de lujo.
Espacio
El espacio donde ubicarla ya no es un problema, la tecnología se ha encargado de reducir el volumen de las pantallas y de la CPU; además, las computadoras portátiles han conseguido adaptarse a cualquier lugar, gracias a sus dimensiones.
