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El cargo deprimente, revisado por Cheney

Los académicos y funcionarios que han estudiado el cargo aseguran que no basta con preguntarse si un candidato al cargo está calificado para ser presidente
11.10.08 - Actualizado: 11.10.08 08:26pm - Redacción: diario@elheraldo.hn

Washington,

Estados Unidos

La vicepresidencia, una ocurrencia tardía en la constitución y por gran parte de su historia algo más que un lugar preferente de estacionamiento, ha evolucionado tremendamente desde que Nelson A. Rockefeller se burlara de su ocupante -él mismo, durante un periodo sombrío- llamándolo “equipo en espera”.

Treinta años después de que Rockefeller dejara el cargo, Dick Cheney lo transformó en una auténtica cuarta rama del gobierno.

Cheney luchó por sus intereses en una gama amplia de políticas, como la guerra en Irak, el tratamiento de los sospechosos de terrorismo, la vigilancia interna, la energía y el ambiente. Hubo ocasiones en que su autoridad pareció eclipsar a la del presidente George W. Bush.

Los académicos y funcionarios que han estudiado el cargo aseguran que, a la luz del poder de los vicepresidentes recientes y de la centralización del poder en la Casa Blanca, no basta con preguntarse si un candidato al cargo está calificado para ser presidente. Los votantes también deben evaluar si también podrá manejar la vicepresidencia.

En el debate vicepresidencial al senador Joseph R. Biden Jr., demócrata por Delaware, y a la gobernadora Sarah Palin, republicana de Alaska, se les preguntó por las responsabilidades del vicepresidente y cómo las desempeñaría cada uno de ellos.

Acuerdos

Biden afirmó que el único deber constitucional del vicepresidente es presidir el senado y emitir su voto en caso de empate. Pero reveló que su acuerdo con Obama era actuar como ministro sin cartera y como enlace con el congreso.

Aseguró que era “muy peligroso” el proyecto de Cheney para ampliar las facultades del ejecutivo y de su propio cargo.

Palin no respondió una pregunta directa sobre la interpretación de Cheney de las facultades del cargo, y no pareció tener claro lo que implica el cargo. Ella afirmó que la constitución otorga mucha “flexibilidad” al vicepresidente, y que ella esperaba que se le diera aun más autoridad. “Y haremos lo que es mejor para el pueblo estadounidense al hacer uso de esa posición e introducir un programa que apoye y coopere con el programa del presidente en esa posición”, afirmó.

Palin dijo que el senador John McCain le había pedido que, en caso de ganar la Casa Blanca, supervisara la política energética, la reforma del gobierno y los programas para familias con hijos de necesidades especiales.

El próximo presidente se enfrentará a retos que probablemente no puedan equipararse más que con los que tuvo Franklin Roosevelt al tomar posesión en 1933. Dos guerras, una economía en crisis, una emergencia energética, un partidarismo destructivo, alianzas con el extranjero desgarradas ... todo eso se sumaba a una carga que sería difícil abordar para cualquier nuevo presidente.

“Hay tantos problemas que el presidente realmente necesitará ayuda, sin importar cómo estructure su presidencia”, advirtió Joel K. Goldstein, profesor de derecho de la Universidad de St. Louis y autor de “La moderna vicepresidencia de Estados Unidos: Transformación de una institución política”.

“Sí, necesitamos saber si el vicepresidente está preparado para ocupar el máximo puesto, si puede manejar una crisis y se le pueden confiar las claves nucleares. Pero es igualmente necesario saber si tiene algo que ofrecer que sea significativo para que tenga éxito el próximo gobierno, dijo”.

Goldstein precisó que la influencia del cargo empezó con Walter Mondale, quien tuvo un papel central como asesor. Jimmy Carter le dio una oficina en el ala oeste, un personal autónomo y acceso a todas las reuniones clave, gajes que se han trasmitido a los vicepresidentes posteriores.

Mondale declaró en una entrevista que su papel surgió de las pláticas que tuvo con Carter antes de integrarse en su fórmula. No quería manejar ningún programa específico, sino ser una especie de asesor independiente con un solo cliente: el presidente. “Yo no quería hacer algo que alguien más estuviera haciendo, sino ayudar al presidente en cuestiones importantes y estar en condiciones de poder ayudar cuando fuera necesario”, declaró.

Mondale dijo que Cheney tomó el cargo que él había modernizado y que “de plano se salió del carril”, con estallidos por las escuchas grabadas, las torturas y la revelación del nombre de una empleada de la CIA, Valerie Plame. “Ese es el asunto que realmente debió haberse debatido”, indicó.

Cheney ha dicho que la autoridad del vicepresidente se deriva exclusivamente de la constitución y de su relación con el presidente. Su portavoz, Lea Anne Foster, rechazó tajantemente que él hubiera pasado por encima de la constitución en el desempeño de sus deberes.

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Richard Cheney camina al lado del presidente Geogr Bush en la Casa Blanca. Cheney es acusado de sobrepasarse en su cargo.
Richard Cheney camina al lado del presidente Geogr Bush en la Casa Blanca. Cheney es acusado de sobrepasarse en su cargo.

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