Honduras
Tras una serie de averiguaciones, la policía logró despejar la incógnita sobre el paradero de un guardia de seguridad privada que desapareció, misteriosamente, hace ocho días en el valle de Amarateca.
La tarde de ayer fue descubierto su cadáver en una fosa clandestina de una finca y como autora material del macabro crimen se culpa a su compañera de hogar, quien fue capturada junto a un cómplice.
La víctima fue identificada como Mario Edgardo Ávila Núñez, empleado de la empresa Uniformados de Honduras, de 30 años, originario de Sabanagrande, Francisco Morazán. De acuerdo a la información preliminar, él falleció de un certero balazo que le infirió su mujer Delmis Almendares, de 37 años.
La tarde de ayer, un equipo de la Unidad de Análisis de la policía preventiva localizó el cuerpo sepultado a unos 50 metros de la casa que cuidaban en una finca cercana a la antigua posta policial de Amarateca, por lo que procedió al arresto de la sospechosa y de su cómplice Miguel Sánchez, de 32 años, quien le ayudó a sepultarlo.
Para este día se tiene prevista la exhumación, ya que es necesaria una orden judicial. La detenida relató con serenidad cómo y por qué mató a su marido de un balazo, y también de su decisión de sepultarlo.
“Yo me defendí”
“Si yo no lo mato, él me hubiera matado a mí”, expresó la autora del crimen, al tiempo de agregar que recibía malos tratos porque él consumía bebidas alcohólicas, por lo que ella actuó en defensa propia.
Aseguró que el lunes de la semana anterior Ávila Núñez llegó a la casa en estado de ebriedad y comenzó a maltratarla, por lo que a las 12:00 de la noche llamó a la policía, pero los agentes que llegaron en una patrulla no lo detuvieron y por eso “creo que ellos son culpables de lo que pasó”.
Agregó que desde el domingo el occiso andaba tomando y “vino a amenazarme de muerte; yo me salí de la casa y me fui a dormir a otro lado. El día siguiente regresé -prosiguió- y él trató matarme y entonces yo tuve que actuar”.
Manifestó que vivió cinco años con Ávila Núñez y todo el tiempo recibió malos tratos, por lo que demandó que “si es verdad que existe la defensa para la mujer o los niños, vamos a esperar”.
Culpó a un compañero de trabajo de la víctima, de nombre Miguel Castillo, de haberle orillado a tomar la fatal determinación, ya que él les metía chismes y la obligó a cometer el delito, lo que fue negado por el celador.
Una fuente policial confió que el crimen sucedió el martes en horas de la mañana, que Almendares escondió el cadáver en un “freezer” y con ayuda de Sánchez lo sepultó.
“Ella me mandó a buscar con un maricón y me dijo que había matado al hombre y que le ayudara a enterrarlo”, relató el detenido.