Bolivia
El Congreso boliviano aprobó ayer la convocatoria para el 25 de enero de 2009 a un referéndum sobre la nueva Constitución, bajo la presión de miles de campesinos y mineros y del propio presidente Evo Morales, en vigilia desde el lunes para exigir la norma.
“Siento que este proceso de cambio es sin retorno, digan lo que digan, hagan lo que hagan, ya no va a volver el neoliberalismo”, afirmó el eufórico gobernante ante miles de campesinos y obreros concentrados en la Plaza de Armas de la capital, poco después de promulgar la ley del referéndum.
Morales permaneció en la Plaza de Armas desde el lunes sin dormir a la espera de la decisión parlamentaria y lloró en el momento en que los altavoces anunciaron la aprobación del referéndum para esta Constitución sobre la cual se ha jugado todo su capital político.
Casi sin palabras y muy emocionado fue el centro de los festejos y se abrazó con sus correligionarios, entre ellos los líderes campesinos, mineros y obreros, para luego unirse a un gran festejo al son de ritmos nacionales.
Fiesta en Bolivia
La aprobación arrancó también gritos de júbilo en los miles de indígenas y obreros que habían llegado a La Paz el lunes tras una caminata de 200 km para presionar al Congreso.
Los miles de adherentes al presidente aguardaron con paciencia desde la víspera pero ayer la situación en algún momento amenazó con tornarse caótica.
Los mineros, muchos de ellos bajo efectos del alcohol y cargados de bastones de dinamita, se impacientaban por la falta del acuerdo y amenazaron con tomarse el Congreso.
“Paciencia, mucha paciencia”, pidió Morales varias veces en la jornada.
“Somos miles aquí, no es para tomar el Congreso, pero están buscando eso, por eso están tardando tanto para que nosotros reaccionemos y molestemos y nos echen la culpa”, dijo en una ocasión el mandatario.