Honduras
La princesa de la casa hoy ya no está. Su sonrisa angelical y sus travesuras tampoco harán que su abuela Suyapa Cárcamo sonría como lo hacía cada mañana al escuchar a su pequeña Daniela Villatoro.
La niña que ayer festejaría la despedida del año escolar junto a sus compañeritos del kínder, por causa del destino tan solo pudo llegar en una urna.
Las lágrimas de sus compañeros y maestros fueron solo la muestra del cariño que se había ganado la niña en su salón de clases, en donde a partir de hoy ha dejado un vacío.
El llanto sus padres no se lo pudieron entregar en sus últimos momentos en la Tierra, debido a que hace cuatro años partieron hacia los Estados Unidos de forma ilegal, situación que les impidió llegar para despedir a su pequeña.
“Mi hija era una bendición de Dios, soñaba con ser maestra y es que admiraba a su profesora del kínder”, dijo entre lamentos doña Suyapa.
La menor, según sus familiares, gozaba de buena salud y los que la conocían admiraban su belleza.
La picadura mortal del Aedes Aegipty fue quien le arrebató en horas su vida, de acuerdo al testimonio de Cárcamo.
Negligencia
La niña comenzó a presentar síntomas de dengue el día sábado, por lo que su abuela la llevó a una clínica particular, de allí fue remitida al hospital Materno Infantil.
“Eran las 11:00 AM cuando llegamos al hospital y luego de seis horas de espera aún no se nos atendía, pues nos decían que no había médicos y que debíamos esperar”, recordó.
La pequeña ya vomitaba sangre y luego de tres horas más de espera angustiosa ingresaron a la infante.
A partir de ese momento solo las enfermeras la asistieron, pues en toda la noche no se contó con la presencia de ningún galeno que se hiciera cargo del caso de Daniela. A las 4:00 de la mañana la niña se desmejoró.
“Mi niña se veía decaída y les pedí que me la chequearan, pero nadie atendió mis ruegos y luego me dijeron que sería hasta el lunes que un médico la observaría, pero era demasiado tarde”, expresó.