Honduras
La desgracia no deja de perseguir a los damnificados por las lluvias que azotaron la capital en las pasadas semanas. Este es el caso de Paula Escoto, madre de cinco pequeños y vecina de la colonia Guillén de la capital.
Los pobladores de las zonas de alto riesgo fueron evacuados de sus hogares por autoridades de la Alcaldía Municipal, así como de la Policía Nacional y del cuerpo de Bomberos.
Esta misma experiencia vivió la madre con sus vástagos, quien fue desalojada de su casa y ahora su morada es la escuela Agustín Alonso del barrio El Manchén.
Las autoridades del centro educativo les han pedido a los inquilinos temporales que desalojen las instalaciones porque los alumnos tienen que regresar mañana a clases por órdenes de la Secretaría de Educación.
“Yo no quiero regresar a mi casa, tenemos que ir a alquilar porque es peligroso volver ahí porque la casa se partía en dos”, explicó la acongojada mujer.
Roberto Mendoza, miembro del Comité de Emergencia Municipal (Codem), explicó que son los maestros y no las autoridades de la Secretaría de Educación los que están pidiendo que desocupen las aulas escolares.
Mendoza indicó que los damnificados deben continuar en las escuelas porque no tienen a donde ir. Se espera que el próximo viernes se haya acondicionado un lugar para poder rehubicar a las personas que quedaron sin casa, mientras tanto no se puede correr a la gente, dijo Mendoza.
Los desalojados ahora se encuentran con las manos atadas porque no pueden regresar a sus hogares ya que corren un gran peligro, pero otros -ante la dificultad de no tener dinero para pagar alquiler- se han visto obligados a regresar a las peligrosas zonas, reiteró Mendoza.
Doña Paula dice que tienen miedo de regresar a la casa que ha visto crecer a sus hijos porque se partió en dos y los baños están inclinados hacia un lado, amenazando con caerse. Esta misma situación pasan las más de veinte familias que han hecho de la escuela una casa temporal por mientras pasa el peligro.
Piden ayuda
Los damnificados hacen un llamado de auxilio al gobierno para que les ayude, ya que ellos son personas de escasos recursos y no tienen cómo pagar alquiler. Asimismo hicieron el llamado para que se les permita habitar ciudad Mateo, ya que todas las personas que fueron sacadas de sus casas no tienen otro lugar para vivir.
Desvío de donaciones
Los damnificados se quejaron porque no llegan a ellos las donaciones que hacen las instituciones y la población en general, ya que a medianoche llegan vehículos de paila y salen con ciertas donaciones con destino desconocido.
También denunciaron que los alimentos que les son enviados no los reciben porque ciertas personas se encargan de quedarse con ellos y para comer solo les dan frijoles acompañados de arroz y espaguetis; y en otros casos sopas instantáneas. Paula asegura que mientras sus hijos tengan que comer no tiene problemas.