Honduras
Basta un minuto para observarlo y notar el sello impuesto en su frente.
Su porte impresiona. Sus gestos son los mismos. Habla, grita y ordena como si ya lo trajera desde el vientre.
Se llama Gilberto y se apellida Yearwood y es hijo de una leyenda y de la historia del fútbol hondureño. Vaya peso cipote...
A penas tiene 18 años, pero su cuerpo aparenta más. “Es alto y robusto igualito al padre”, cuenta Niel Vega, un viejo zorro de los andares futbolísticos que tuvo la oportunidad de ver al padre y ahora está con el hijo.
“Es muy alto y tiene una presencia como pocos”, agregaba David Molina, defensa de Motagua que ya había finalizado los trabajos, pero que se quedó observando a la nueva joya.
“Es la primera vez que vengo a entrenar con el equipo de primera aquí al complejo y estoy emocionado. Los muchachos me han recibido de maravilla”, comentaba Gilberto.
Por ratos reía, por ratos aún más largos se ponía serio. Es que hasta para hablar es igual a su papá.
“A mi padre lo admiro mucho por lo que fue como futbolista y lo que es como persona, para mí es un ejemplo, él siempre me dice que está orgulloso de mí, pero yo lo estoy aun más de él. Es una leyenda, pero yo quiero ser yo mismo y no que vean a mi padre en mí”, agregó.
Pero es inevitable. El porte es el mismo, el molde no se rompió.
“Así me dijeron mis compañeros cuando me vieron que era igualito a mi padre, pero no quiero que me vean como él o que esperen que haga lo mismo que él, yo desde que decidí ser futbolista le dije a mi padre que quería que la gente me reconozca por lo que haga y no por mi apellido”, dijo.
Cualidades hay...
Gilberto dominó el colectivo que un Azul, con mezcla de jugadores de primera con los de Liga Mayor, enfrentó a los Sub 17. Durante los minutos impuestos para el mismo fue difícil no quitar la vista del robusto defensa.
“Me sentí bien y contento, seguro sobre todo y emocionado de tener la oportunidad de jugar con los muchachos de primera, este es el sueño que siempre he tenido y quiero estar aquí ya”, comentó.
Gilberto aún es jugador de las inferiores de Motagua, pero todo indica que el próximo torneo estará oficialmente con los de Primera.
“Espero que se haga realidad porque he trabajado para eso. Durante un tiempo me alejé del fútbol porque quería terminar mis estudios, ya lo hice y ahora me dedico casi al cien por ciento al fútbol buscando una oportunidad en el equipo de Primera”.
Los consejos de papi
En estos momentos papá está lejos, en Guatemala. Pero la distancia se acorta con las continuas llamadas telefónicas. “Me pasa hablando para darme consejos, yo sigo todo lo que él me dice porque es mi ejemplo a seguir”, dice Gilberto.
Pero hay un consejo en especial que quiere seguir y que dice, es el secreto para el triunfo. “La humildad, mi padre me dice siempre que me mantenga humilde y así triunfaré”. El mejor consejo para todos...