Estados Unidos
Philip Seymour Hoffman es uno de esos actores que sin hacer mucho ruido, es una joya de Hollywood.
Su salto a la fama lo dio en 2005 al interpretar al famoso escritor homosexual Truman Capote en la cinta del mismo nombre, papel que le valió el Oscar al Mejor Actor en el 2006.
¿Teniendo un apellido como Hoffman, alguna vez lo confundieron como un familiar de Dustin Hoffman?
No. Yo soy mucho más joven y el nombre es lo único que tenemos en común. Pero me lo encontré un par de veces y es muy buena persona, muy divertido. Nunca sufrí ninguna confusión.
¿Será que Hoffman suena como una buena marca de calidad en cine? ¿Qué tan difícil es mantener ese buen nivel en Hollywood?
Bueno, siempre tuve que luchar para tratar de hacer un buen trabajo. En cada intento, siempre hay algo importante o especial. Lo difícil es lograrlo para conservar un buen nombre.
¿Cómo fue que se decidió por la actuación?
Es algo que me encanta, así de simple. Cuando era chico iba al teatro todo el tiempo y me enamoré. Me volví un fanático. Y por esa misma admiración, el amor por el teatro se extendió a la actuación.
¿En qué momento de su carrera notó que el proceso se iba tornando cada vez más fácil?
Siempre fue difícil. La actuación es algo difícil. Era bravo cuando era chico y todavía lo sigue siendo hoy, también. Siempre sentí lo mismo.
La mayoría de los actores siempre se quejan de las dificultades para encontrar buenos roles con historias humanas, especialmente la clase de películas que usted mismo filma ¿Cómo lo logra usted? Hay muchas... pero lo entiendo.
Es difícil encontrar buenos guiones, como todo. Pero hay muchos escritores buenos afuera, gente que se esfuerza por mejorar. La paciencia, si se puede afrontar, es lo que vale. Creo que quienes se exponen demostrando que son serios en lo que hacen, siempre van a atraer gente seria.
¿Es cierto que para ganar un Oscar hay que llorar?
Llorar para ganar el Oscar... Todo es difícil, es algo muy difícil.
¿Qué significa el Oscar para usted?
El Oscar es halagador, pero ya pasaron casi tres años. Claro que estoy muy agradecido, pero tampoco juega un papel importante en mi vida, hoy por hoy.
¿Dónde lo guarda?
Está en un estante…
¿Al lado de los otros 23 premios que ganó con Truman Capote?
No, el Oscar está en un estante, en mi apartamento. Los otros están en mi oficina.
Alguna vez dijo que no le importa ser protagonista o actor de reparto, que solo le interesa una buena película ¿Cómo se da cuenta? ¿Qué lo lleva a aceptar un guión por encima del otro?
Me dejo llevar por lo que me dice el corazón. Tan pronto como te gusta algo, se siente cierta vibración con el equipo de trabajo y después todo empieza a tener mucho más sentido. Tampoco hay ninguna regla escrita o una lista de puntos para seguir.
¿A puertas cerradas, es tan calmado como lo solemos ver en cine? ¿En la vida real?
No me describiría como alguien tan calmado. A veces tengo carácter y otras veces puedo estar calmado, también.
¿Es posible lograr el éxito profesional y personal al mismo tiempo? ¿Se puede volcar toda la atención en el trabajo sin descuidar lo personal, la pareja, la familia? Sí, todo es posible. Pero el arte y la vida en cierta forma se mezclan. ¿Sabes lo que quiero decir?
Tu vida interpreta tu arte y viceversa. Por eso, es algo que hay que dejarlo fluir con naturalidad.
¿Las críticas o elogios son una buena terapia?
Sí. La gente suele juzgar el trabajo que hacemos. A veces hasta tu propia familia, claro.
¿Y suelen ser muy duros criticando en la familia?
Por lo general, mi familia me apoya bastante.
Al menos por ahora, se salva de las críticas de su hijo porque es demasiado chico¿El tienen idea de lo famoso que es su padre? Mi hijo apenas tiene cinco años y medio. Recién ahora, empieza a tener una idea porque ve que la gente me reconoce.
¿Y cómo reacciona cuando lo ve tan grande?
De repente señala un poster y pregunta “¿Ese es papá?”, cosas así.
¿Y le permite a su hijo que juegue con el Oscar?
(Ríe) Ni siquiera sabe lo que es, no le importa.