Cuba
El presidente de Rusia, Dimitri Medvedev, llegó el jueves a La Habana para reanimar sus nexos con Cuba, ex aliado de la Guerra Fría, luego de visitar Venezuela, donde dio luz verde a maniobras navales conjuntas, en la zona de influencia de Estados Unidos.
En la primera visita a Cuba de un mandatario ruso en ocho años y como cierre de una gira por América Latina, Medvedev arribó a La Habana a las 15H50 locales (20H50 GMT) procedente de Caracas, donde firmó siete acuerdos con su homólogo Hugo Chávez, uno de ellos para el desarrollo de energía nuclear con fines pacíficos.
Medvedev y Chávez dedicaron la mañana del jueves a inspeccionar la flota rusa que se encuentra anclada en el puerto de La Guaira (norte, que sirve a Caracas), con la cual la Marina venezolana realizará maniobras navales conjuntas entre los próximos 1 y 3 de diciembre, inéditas desde el fin de la Guerra Fría.
"Esto no es contra nadie, estamos haciendo uso de nuestro derecho. Y seguiremos trabajando con Rusia en el tema estratégico de la defensa", enfatizó Chávez antes de la visita a la nave 'Pedro el Grande'.
Aunque no se firmó ningún convenio militar, Medvedev dijo que se desarrollan relaciones plenas en esa esfera. "No es algo coyuntural ni está dirigido contra un tercer Estado sino que está basada en una misma comprensión de la situación actual y en la idea de un mundo multipolar", indicó.
La secretaria de Estado de Estados Unidos, Condoleezza Rice, minimizó el impacto que tendrán estos ejercicios y aseveró que "al igual que Estados Unidos, América del Sur puede tener buenas relaciones y contactos militares con todos los países que quiera".
Rusia y Venezuela, principal aliado de Cuba, también suscribieron un convenio para certificación de reservas en el bloque Ayacucho 3 de la reserva petrolífera de la Faja del Orinoco (este de Venezuela), entre la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) y la rusa Gazprom.
"Nuestra colaboración en los últimos años se ha fortalecido seriamente y se desarrolla de forma floreciente. Considero que tiene grandes perspectivas de futuro y vamos a dedicarnos activamente a esto", declaró Medvedev en Caracas.
A su arribo a Cuba, Medvedev no emitió declaraciones y comenzó de inmediato su apretada agenda de menos de 24 horas. Este mismo jueves sostendrá dos conversaciones con Raúl Castro -una privada y otra con sus delegaciones- en el Palacio de la Revolución, tras colocar ofrendas florales ante el Memorial José Martí, en la Plaza de la Revolución.
Luego visitará la Catedral de la Iglesia Ortodoxa Rusa, consagrada en octubre pasado por el metropolita Kiril, canciller del Patriarcado de Moscú, en el casco histórico de la ciudad, cuyo acceso permanecía cerrado y con fuerte presencia policial.
La visita marca el clímax de un acelerado proceso de recomposición de relaciones entre Rusia y Cuba en diversos campos, que incluye la cooperación militar, luego del distanciamiento tras la desaparición de la Unión Soviética, que fue durante tres décadas el principal sostén de la isla.
Rusia es el décimo socio comercial de Cuba, con un intercambio de 363 millones de dólares en 2007, y empresarios de ese país negocian inversiones en petróleo y en níquel.
Medvedev llegó a Cuba diez días después de que el presidente de China, Hu Jintao, realizara una visita de dos días, y momentos en que existe la expectiva por una posible flexibilización de la política de Estados Unidos hacia Cuba con la elección de Barack Obama.
Hu fue recibido por el líder cubano Fidel Castro, enfermo y alejado del poder, pero se desconoce si Medvedev lo visitará.
La gira, interpretada como un desafío a Washington, incluyó a Brasil, donde firmó dos acuerdos de cooperación militar; y a Perú, con cuyo gobierno suscribió un convenio también en ese campo y otro de lucha antidrogas, luego de participar en la Cumbre Asia-Pacífico.