Honduras
En los últimos 23 años y en ocasión de las fiestas navideña, se ha vuelto una tradición entre los capitalinos visitar el nacimiento que elabora el arquitecto Fernando Martínez.
La magnífica obra donde se recrea el advenimiento del Hijo de Dios, Salvador de la humanidad, constituye un regalo inspirado por el talento y la creatividad de este ciudadano.
Y es que no se puede concebir la Navidad sin pensar en el Nacimiento del Niño Jesús, que es la esencia que marca este acontecimiento.
La Navidad viene acompañada de la tradición legendaria de plasmar las escenas del nacimiento. Según la historia, la idea surgió de San Francisco de Asís allá por el siglo XIII en Italia.
Como herencia y a través de los siglos esta costumbre ha recorrido el mundo hasta llegar a nuestra tierra.
Pues los nacimientos reflejan mejor que ninguna otra expresión artística no solo ideas y sentimientos, sino el grado de cultura que manifiesta cada país en esta época del año En Tegucigalpa esta tradición se ha perpetuado y Fernando Martínez se ha convertido en uno de los pioneros de este arte costumbrista.
Fue en el año de 1950 que, acompañando a su madre en la elaboración del nacimiento, se despertó en él esta tradición. Desde esa fecha y para la temporada navideña no ha dejado de preparar nacimientos.
Pero es a partir de 1985 que decide compartir su obra de arte con los capitalinos. “Mi nacimiento lo hago pensando en que es un regalo que yo le doy al pueblo capitalino y a Honduras. Y lo hago con mucho amor y dedicación”, manifestó Martínez.
Temática
Este pesebre es una obra de arte en la que se invierte disciplina, incontables horas de trabajo, esfuerzo, dedicación y amor. Además se requieren de ocho camionadas de materiales utilizados en las construcciones locales.
Los trabajos comienzan a efectuarse desde el primero de octubre y finalizan el 28 de noviembre, para ello Fernando Martínez cuenta con la colaboración del maestro albañil Alejandro López y el carpintero Lindolfo Martínez.
Esta recreación artística también se caracteriza por presentar cada año una temática diferente que se enfoca en los acontecimientos más relevantes que han trascendido en Honduras y a nivel mundial.
Es así como de manera creativa y a la vez crítica se han logrado plasmar las tomas de carretera, los baches en la ciudad capital, la lamentable situación en que se encuentra la red vial del país, la ola de criminalidad, los embates de la naturaleza (representada en las inundaciones), los excesivos cobros en las tarifas de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE), el proceso electoral interno que acaban de vivir los partidos tradicionales Liberal y Nacional, la firma de la Alternativa Bolivariana para las Américas (Alba) y muchos más.
Además, en este nacimiento se puede apreciar un llamativo pesebre que muestra fielmente la escena del advenimiento, donde aparecen El Niño Dios, en compañía de la Virgen María y San José, como también la adoración de los sabios de Oriente.
En uno de los espacios también está representado el ambiente urbano con su bullicio, tradiciones y costumbres, al igual que el área rural de Honduras, con la frescura del campo y los atractivos de los pueblos de tierra adentro.